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FÚTBOL-2ª DIVISIÓN B

Javi Gómez y el conformismo de los melillenses fueron claves en la remontada de los emeritenses
Javi Gómez y el conformismo de los melillenses fueron claves en la remontada de los emeritenses (Foto: El Periódico de Extremadura)

El Melilla paga caro su conformismo y se complica sus opciones de Play-Off

lunes 16 de abril de 2018, 04:00h
Paso atrás de una U.D. Melilla que ve alejarse sus opciones de arrimarse al pelotón de la nobleza clasificatoria al caer en Mérida ante un cuadro pecholata que le iba la vida en juego y dio la de cal en una heroica remontada para imponerse por 2-1 en el Estadio Romano.
Con la presencia en el once inicial de Boateng, ausente durante las últimas jornadas, como principal novedad en el cuadro azulino, saltaron los pupilos de Manolo Herrero al tapete del coliseo romano. Y un dibujo en la pizarra táctica de los azulinos valiente: un 3-5-2 con Pedro Vázquez y Yacine Qasmi en la punta de lanza que sorprendió al cuadro anfitrión en el saludo inicial.
Se inauguró la hoja de registros estadísticos merced a un tiro del viejo conocido local Yacine Qasmi desviadísimo del marco de Lázaro, en el minuto 3. Replicó Kike Pina en un centro al corazón del área que sólo calentó las manoplas de Dani Barrio unos segundos después.
El primer cuarto de hora discurrió sin dominador claro y con un Melilla bien aposentado en el césped, buscando sus opciones de hincar los dientes a los de Nafti, aunque sin acercamientos dignos de renombre.
El choque iba ganando en intensidad y ritmo y llegó la primera noticia seria por el bando local. Kike Pina se marcó una jugada individual digna de galería balompédica que terminó en un remate de Aguilar que solo elevó el ánimo de la grada en el 15'.
El duelo estaba emparejado y en una desgraciada salida de balón del meta con Chema Mato, mal perfilado y de espaldas, lo aprovechó la comadreja y ex vecino del Mérida, el ariete franco marroquí Yacine Qasmi para taladrar el 0-1 que como manda la religión futbolística no profesó en forma de celebración por su pasado blanquinegro (min. 18). El gol puso en la órbita del choque a un Melilla que se dedicó a pasar los minutos y ganar en confianza, un baldón que a la postre levantó los ánimos locales y lo pagó con la derrota final.
Volvió a emerger un Mérida que dispuso de sucesivas opciones como un lejano tiro de Julio de Dios y un precioso centro de Santi Villa que no conectó por poco Aguilar en la boca de gol (min. 34). El choque apagó su tono y dijo adiós a la primera entrega con un saque de falta de Lolo Garrido que se quedó en pura y mera anotación estadística. A la caseta.

Planteamiento defensivo
En la caseta, el míster visitante dejó al extremo Pedro Vázquez por estar mareado para dejar su hueco al central Mahanan en una apuesta clara por mantener el resultado y que la tropa pecholata tuviese más hormigón en su frente para derribar la muralla melillense.
El cuadro local seguía firme y buscando estrechar margen en el luminoso. El Melilla dejaba pasar los minutos sin renunciar en los minutos iniciales al ataque, aunque algo más tenue y a punto estuvo Boateng de hacer el 0-2 tras dejar a cuadros a Paco Aguza, pero el arquero romano le ganó la partida (min. 59).
El Mérida apostó por Golobart y por el auténtico Robespierre ayer, un Javi Gómez que pisó el campo henchido y con la navaja afiladísima. El Mérida recolocaba el dibujo pasando a jugar con tres centers, Aguza, Golobart y José Cruz. Apuesta que le salió a pedir de boca y pronto obtendría un goloso bocado. Un misil de Boateng asustó a Lázaro (min. 63) y cinco después el premio. Quedará en solfa el posible derribo dentro del área sin penar sobre Javi Gómez, pero la jugada continuó y el balón suelto en el oasis lo hallaba Germán para llevar las tablas y el delirio al respetable en el hemisferio del segundo acto.
El Yes, we can del ex presidente yankee Barak Obama, retumbó en las almas y entrañas extremeñas y el Mérida voló hacia la gloria final. Un saque desde la esquina botado sutilmente por Santi Villa al primer palo lo cazaba con la punta del borceguí Javi Gómez para consumar la remontada de los extremeños y sufrir los últimos quince minutos las ganas, más que fútbol siendo justos en la narración de un Melilla que se le complica bastante más el tren del ascenso.