OPINIÓN
El torreón del vigía
Ángel Gil
Última actualización 25/03/2006@06:00:00 GMT+1
Nuestra finca linda al norte con la de Jacques, al oeste con la de Aníbal y al sur con la de Mohamed. Norte y sur se entienden, hablan la misma lengua y se echan más de una mano, son una radial. Jacques es la imagen del falso, sonrisa incorporada, cerviz inclinada y mano sobre el lomo, gesticula en exceso, falla en comunicación no verbal y de la otra se le ve de lo que va. Cuentan que con 18 años se enroló en un barco carbonero que hacía la ruta Sudáfrica-Dunkerque, participó en algaradas callejeras, coqueteó con comunistas y con los años simpatizó con los pied noir, aquellos que huyeron de Argelia cuando estalló la revolución independentista de 1.962 y se enfrentaron a Charles De Gaulle. Al poco tiempo se hace gaullista. No es amigo de sus socios y es chovinista de cuna. La última cosecha de la casa y con los hilos moviéndose entre bastidores, se trató de la presión a Marruecos para que tomase por la fuerza la Isla de Perejil, con dos claras intenciones forzar a España a firmar el acuerdo marco sobre el Sahara presentado por Marruecos ante la ONU, descartando así la opción de la autodeterminación para la antigua provincia española, asegurando el dominio francófono en el norte de África, como ya lo había conseguido en Guinea Ecuatorial y que Francia quería probar si España estaba dispuesta a defender a Ceuta y Melilla ante un posible ataque marroquí. Todas estas revelaciones aparecen en el libro de Ignacio Cembrero "Vecinos alejados", y atribuidas a José María Aznar. Precisamente durante la crisis de Julio de 2002, S.M. el Rey quiso intervenir directamente llamando al monarca alauita pero el presidente del Gobierno se lo impidió. Por cierto que el teléfono persigue a nuestro Jefe de Estado cuando ayer se conocía una supuesta llamada a Mariano Rajoy pidiéndole unidad ante el comunicado de ETA por lo que el presidente del PP emitió una nota apresurándose a desmentir la información del diario "El País".
El entonces Jefe del CNI, Jorge Dezcallar, considera que Perejil fue el punto de inflexión tras lo cual Aznar decidió echarse en brazos de Bush al comprobar que no tenía la solidaridad ni de Francia ni del resto de la Unión. Un nuevo gesto de Jacques Chirac que ahora conocemos, no solo de insolidaridad sino de dejación de responsabilidades como Estado miembro de la Unión, la cual mal que le pese no es una Europa de mercaderes sino un espacio de protección de derechos individuales y también territoriales de cada nación.