OPINIÓN
Ventana abierta
Angel Niu
Última actualización 05/05/2006@06:00:00 GMT+1
Los amigos de Zapatero, casi todos rojos y, por consiguiente, igual de insolventes siguen asombrando al mundo. Evo Morales, cocalero entre cocaleros, botarate entre botarates y, eso si, indio de cuerpo entero ha decidido nacionalizar los hidrocarburos, en uno de esos golpes de simpatía a los que tan aficionados son en la izquierda populachera y zafia latinoamericana. Ni una notificación previa, ni un mensaje de amistad paralelo; nada.
Y si Lula, a buen seguro, se encargará de negociar los intereses de Petrobras, Repsol ni siquiera puede aspirar a que este presidente inútil que aquí padecemos haga algo parecido. Muy rojo si, pero de moqueta y salón. Demasiado pijo para el boliviano, más dado al altiplano y a la coca, que masca con fruición no sabemos si para entonar el cuerpo antes de tomar decisiones, o por puro aburrimiento.
Lo más escandaloso de este hecho no es el hecho en si, sino el asombro de nuestro gobierno y el mutismo del partido que lo sostiene, muy comprometido con el proceso de rendición ante ETA y, por tanto, ajeno a consideraciones de otra índole. Este es el enésimo éxito de Moratinos, en cuya defensa debe decirse lo que en definitiva es verdad, la política exterior de Zapatero es imposible, insondable, en resumidas cuentas, una desfachatez. Y ello tanto si es Moratinos como si no el que la gestione. El ministro de Industria, señor Montilla, tampoco ha dicho gran cosa. Otro que tiene demasiado trabajo disolviendo el estado como para preocuparse de minucias.
Pero es que en realidad no hay nada que decir. Ha sucedido lo que, desde luego, sabíamos que iba a suceder. Y es imposible criticarlo en exceso cuando no hay grupo, grupillo o grupúsculo de izquierdas que no vaya por ahí echando pestes de las multinacionales y proclamando la maldad del capitalismo. Bien, he aquí la consecuencia de tanta imbecilidad, algo que por lo demás la izquierda española lleva dos años derrochando a granel. Después de declarar nación a Andalucía va a ser difícil que alguien les mire a la cara sin saber si son anormales, extraterrestres o simplemente proclives a la fantasía.
Porque el asunto se las trae, y el nuevo estatuto andaluz por referirse se refiere incluso a la modalidad lingüística andaluza, que como todos sabemos, es un idioma de prestigio sin par. Bolivia, mientras tanto, sigue su particular calvario. Aunque no se preocupen, ese país siempre ha sido pobre y no notaran sus ciudadanos si a partir de ahora lo es un poco más o un poco menos. Esa es la cruda realidad. Como es una realidad su colapso democrático; la inexistencia de seguridad jurídica y la ausencia creciente de normas que asimilen ese desastre a un estado de derecho. Sin duda los bolivianos votan, y bastante mal, todo sea dicho de paso; pero de ahí a la democracia hay tanto como de aquí a la luna. Aunque eso, ya lo sabemos, a los Zapateros, Moratinos y Montillas de turno les trae sin cuidado.