OPINIÓN
Atril ciudadano
Juan J. Aranda
Última actualización 28/03/2007@06:00:00 GMT+1
Todo el que conozca la Historia de nuestra Ciudad sabrá, que el 19 de marzo de 1775, y después de 100 días de asedio, los moros abandonaron el Sitio, habiendo disparado 11.638 cañonazos, dejando en la Plaza 117 muertos y 509 heridos. Otros cronistas opinan que fueron 90 los muertos, y entre ellos un niño de corta edad. Como anécdota, según Gabriel de Morales Mendigutia, en el Cerro Cónico que domina el río Oro y Farhana existía el "El Palmito Enano de Sidi Mohamed". Contaban que todos los días iba a este sitio el Emperador marroquí a examinar los adelantos del asedio a la Plaza. El 20 de este mes de marzo, en el 232 aniversario de esta efeméride, el Presidente Accidental, Miguel Marín, a preguntas de porqué no acudieron los de CpM al acto, contestó: "El hecho es que un partido político que representa a una parte de la sociedad española no viene a celebrar el día de hoy, cuando es una jornada de todos los melillenses, con independencia de la creencia o de la cultura que se pertenezca, por lo tanto lamentar que en un día tan importante como el de hoy, que una organización como CpM no asista al acto y no reconozca ese día; parece que a esta formación le importa bien poco lo que ocurrió en 1775". De verdad señor Marín que ha sido usted algo soñador. Esta gente no asiste, ni asistirá jamás, a ese acto, porque sería ir contra sus principios de raza y de familia, ya que fueron sus antepasados, traídos por el emperador de Marruecos desde Yemen y Etiopía, los que lanzaron los cañonazos contra los defensores de la Plaza. Lo que nosotros amamos con el cariño de buenos españoles, nacidos en Melilla; lo que los escritores melillenses han contribuido a la ciudad otorgándole todas las esencias del castellano durante más de cinco siglos, les importa un bledo. Ellos buscan, y obtienen, por vía de los Presupuestos, todo lo que la "ubre" de Madrid, gracias a nuestra Carta Magna, nos concede a todos los ciudadanos, incluidos ellos, claro está. Nuestro Cementerio de Héroes, honor de España, por sus muertos en batallas que Marte libró en la ciudad, y en los campos cercanos, ahí están con sus nobles espíritus, comunicándonos que no les abandonemos, ya que ellos dieron sus vidas y reposan en sus tumbas silenciosas, para que nosotros (y los de CpM, aún más) disfrutemos de España en África. Fíjese señor Marín: en el Ángel del Cementerio, mausoleo, de piedra y bronce bordado, solemne y solo, como un mascarón de proa de la nave de los héroes que descansan a sus pies. Como la primavera, que se introduce en el cuerpo a escondidas, una ladrona de besos, nuestra idiosincrasia la llevo en mi alma desde que mi madre me trajo a la vida, sin huir jamás con el viento de nuestro mar. Fíjese en nuestros muertos, que para no morir del todo, nos dejan parte de su sangre fluyendo en la nuestra. Y sobre la Historia, ¡ay!, nuestra Historia, tan ultrajada en la actualidad, pienso que debemos recordarla siempre, aunque a algunos ponga nerviosos y les joda, pero ella debe estar siempre presente. Porque es nuestra, la que hemos mamado desde siempre y no el intento de borrarla, cuando llegó el año 1985, por unos advenedizos. Y como diría un buen amigo: Dado en el Valle de Veliya en el año 1201, aproximadamente, del Califato de Córdoba. Reciba un cordial saludo.