Hemeroteca :: 30/04/2007
         23/34
OPINIÓN

Nada personal

Por José Luis Navarro

Última actualización 30/04/2007@06:00:00 GMT+1
Decía Anguita, el ya retirado Califa de Córdoba, que al Poder tanto le da que no te interese la política, ya que, llegado el momento, la política, o mejor, los políticos, se interesarán por ti. Y así debe ser, por desde que empezó todo este enjuague de las elecciones raro es el día que no recibo en mi móvil uno de esos impúdicos mensajes que, llegados de uno u otro bando, siempre acaban con el "pásalo".
¡Qué voy a pasar yo, y por quién me toma esa gente, sea cual sea!
A gala llevo ser ciudadano de a pie; una persona corriente y moliente ?más bien molida? que religiosamente paga sus impuestos y cuanto le pide al Poder es que juegue limpio y no le niegue lo que le corresponde. Lo que me corresponde a mí y a cualquier hijo de vecino, que todos, cada cual a su manera, hacemos país. Sólo eso.

Bueno, eso y que las lumbreras que se cobijan bajo palio, arañando al paso lo que pueden, me dejen en paz. ¿Acaso es pedir mucho? Pues sí, al parecer lo es.

Aunque se lo repitas el ciento y la madre, aunque lo digas cantando o en versos alejandrinos, ellos erre con erre, a lo suyo. A lo suyo que para nada es lo nuestro. En cuanto se ven en los altares, disponiendo a su antojo de nuestra vida y hacienda, se acabaron los idilios, ese sentido amor que dicen que te tienen y lo mucho que piensan hacer por ti. Por ti y por esta tierra nuestra; tierra que, en verdad y a la callada, ellos consideran su cortijo, con pista de padel y campo de golf incluido.
¿Exagero? Puede. Pero fíjense: ¿En qué momento, usted, caballero, o usted señora, ha visto o sentido que los que ostentan el poder se sientan, tal gritan en lo mítines, servidores nuestros? ¿No es más cierto que, una vez en la tribuna, te miran de arriba abajo, cuando no de costadillo o por encima del hombro?
Para ellos, los políticos, en cuanto se acercan las elecciones, somos el sagrado Pueblo, amigos o compañeros del alma, conciudadanos, compadres incluso, a los que pueden prometer y prometen el ciento y la madre. Pero una vez arriba, en el escaño y con los emolumentos asegurados, somos esa patraña que se pasea por ahí abajo; una molestia que no se conforma nunca y, para el colmo, no deja de afearles que no cumplan sus promesas. ¡Como si las promesas que se hacen en campaña se hicieran para ser cumplidas! ¡Hatajo de desagradecidos, es lo que somos para ellos!
Decía Victor Margueritte, un escritor francés harto cachondo, que si "hay alguien que se parezca menos al pueblo, es un representante del pueblo". Y para mí que, visto lo visto y lo que nos queda por ver, el francés llevaba toda la razón.

Sea lo que sea, cuanto hoy les pido, les exijo, es que me dejen en paz, que eliminen de sus agendas el número de mi móvil y no me envíen más mensajes; que, por descontado, no pienso pasar a nadie. Hasta ahí podríamos llegar.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)

Noticias Relacionadas

Portada | Hemeroteca | Búsquedas | POLÍTICA | EMPRESA | STAFF | CONTACTO | | Tienda Yukap | concursos | Club Campo de Golf | [ RSS - XML ]


Edita:
Prensa de Melilla S.L.
Polígono SEPES, Naves A-1 y A-2 / Calle La Espiga / 52006 MELILLA
Teléfono: 952-690000 Contacto
Diseño web: Cibeles.net | Páginas creadas con