Hemeroteca :: 06/11/2007
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OPINIÓN

Un ciudadano melillense.

Última actualización 06/11/2007@06:00:00 GMT+1
Francia confiaba poder vender a Marruecos 18 aviones cazabombarderos Rafale por 2.300 millones de euros. No pudo ser, pero París sí consiguió cerrar un preacuerdo para la venta de una fragata por 500 millones de euros. Firmó además contratos para modernizar 25 helicópteros Puma y 140 vehículos blindados. También construirá al este de Marruecos una central eléctrica por 200 millones. Además Francia nuclearizará Marruecos, Alá sabe por cuantos miles de millones de euros. Y por si fuera poco, Francia recibe el encargo a la empresa Alstom de una línea ferroviaria de alta velocidad que una Tánger con Marraquech. El proyecto costará 3.000 millones de euros. ¡Francia se pone las botas con tanto Dirham! Mientas, España sigue dando de comer a los menores que se infiltran ilegalmente en Melilla, subsidiando a multitud de residentes marroquíes sin recursos, e interceptando el flujo incesante de pateras que provienen de Marruecos.

Lo que más me ha llamado la atención, además de los miles, y miles de millones que Francia se llevará de Marruecos, ha sido la forma en la que Rabat ha adjudicado el proyecto del tren de alta velocidad. La adjudicación será a dedo sin pasar por una licitación internacional a la que se hubieran podido presentar empresas españolas con gran experiencia, y que a buen seguro, habrían sido más competitivas que la empresa francesa. Y aquí viene la gran pregunta: ¿A caso quería Marruecos excluir a las empresas españolas del festín? ¿O más bien es puro servilismo marroquí para con la antigua metrópoli? Yo creo que es lo segundo. En cualquier caso Rabat queda malparado, y Francia bien que se llena la tripa con miles, y miles de millones de euros de las arcas marroquíes. Para España la peste, el mal aliento y el hedor a excrementos de los pobres inmigrantes que desembarcan en Patera tras varios días de travesía.

España se ha esforzado como nunca por no irritar a Rabat. Algunos incluso han llegado a calificar la actitud española de "sumisión". No creo que sea para tanto, pero no me cabe duda que el ejecutivo de Zapatero ha actuado con una exquisitez extraordinaria para evitar "molestar" al reino vecino. Desgraciadamente Marruecos no nos ha entendido, y parece que se está mal acostumbrando, hasta el punto de que se está arrogando una supremacía imaginaria que en modo alguno se corresponde con su realidad política, social, económica ni militar. Así, en una expresión de arrogancia infantil, Marruecos se abre de piernas ante el gran amo Sarko y se lo da todo-todito-todo. Si, al mismísimo Sarko que dio a entender a través de su ministro de exteriores que apoyaría una agresión armada contra Irán, el mismo que discrimina a las niñas que osan llevar pañuelo al colegio en Francia y el mismo en cuya campaña electoral ondeó la bandera de Israel. En contraste, España aboga por el dialogo con Irán, fuerza a los colegios a aceptar niñas con pañuelo, y mantiene una posición neutral en el conflicto de oriente medio con una atención especial al sufrimiento del pueblo palestino. No sirve para nada a ojos de Marruecos, y la Francia de Sarko bien que se atiborra con cientos de miles de millones de Dirhams. Para España, una condescendencia patética de unos políticos marroquíes tuertos que en su país de ciegos se sienten reyes.

España es el país que más padece los problemas de Marruecos, desde la inmigración ilegal hasta el contencioso del Sahara. Hasta ahora el país de la rojigualda ha actuado como un leal amigo, y creo que lo seguirá haciendo, pese a que del pastel marroquí solo le toquen las moscas, y los miles, y miles de millones de euros se los lleve la ama Francia.

Personalmente, pienso que las empresas españolas, en el marco de esa amistad, merecían acceder en igualdad de oportunidades que las francesas al mercado marroquí de los grandes proyectos. No ha sido así. Todos los miles, y miles de millones de euros se van para la ama Francia. Para la leal amiga España, sólo inmigrantes ilegales en pateras, menores hambrientos y moscas. Así que, si la visita de Sus Majestades a Melilla le ha sentado a Rabat como una patada en los cataplines, que vayan a llorarle al amo Sarko, el belicoso, integrista laico y pro-israelí. Es más, el único colonialismo que Marruecos se tiene que sacudir de encima, es el colonialismo económico al que el país galo Sarkosiano lo sigue subyugando y sin Vaselina.
¡Bienvenidos a Melilla Majestades! ¡Alá les bendiga hoy y siempre! ¡Alá bendiga a ésta Gran Nación llamada España!
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