OPINIÓN
Columna abierta
Salima Abdeslam Aisa
Por A. Calderay Rodríguez
Última actualización 15/01/2008@06:00:00 GMT+1
Me he quedado de piedra al verlo, lo confieso, porque ya era hora de que alguien viniese a Melilla y, desde fuera (sin la subvención de la Ciudad, es decir, objetivamente) criticarnos un poquito para así quitarnos el empacho de autocomplacencia del aznarismo en boca de Imbroda "Melilla va bien". Lo que no se explica es que toda una señora como Maria del Carmen Dueñas, haga gala de su poca responsabilidad al criticar públicamente un video que ni siquiera ha visto. Dice la señora dos cosas de la cinta de TVE que son falsas y que motivan esta pequeña nota por parte de una servidora:
1.- Que han sido retratados menores tutelados por la Ciudad Autónoma sin pedir permiso para ello. Esto tiene mandanga, pues si hubiera visto el reportaje, se hubiera dado cuenta de la asombrosa metedura de pata. Los niños que salen en el video han sido expulsados, dejados al abandono, tirados a la calle por la Ciudad Autónoma pues al cumplir 18 años ya no tienen que mantenerlos. Atrás quedaron los muchos años que estos niños han estado viviendo en la Ciudad, que no les han servido para ni siquiera obtener unos papeles que les permitan vivir de una manera un poco más decentes. Los "menores acogidos y tutelados por la Ciudad Autónoma" a los que se refiere Dueñas son mayores de edad (18 años según el forense) y viven al lado de un vertedero de basuras en una chabola de chapa y cartones.
2.- Que la ciudad de Melilla es abierta y tolerante a la par que moderna. Es curioso cuando se retrata a toda una presidenta de la Asociación de Amas de Casa (quien dice además que se trata de la asociación más antigua de la ciudad) diciendo que "los musulmanes cuando te hacen un favor siempre buscan algo a cambio", además de que se puede ver claramente el trato inhumano que sufren los muchos inmigrantes que hoy en día viven (o malviven) en nuestra querida Melilla. Un tirón de orejas que una también recibe porque es de Melilla y porque sabe recibirlos cuando se los merece y en esto TODOS somos un poco culpables.
Pero lo que no es de recibo, desde ningún tipo de ángulo visto es que, de nuevo, los miembros del Ejecutivo local, hagan gala de la falta de dosis democrática en sus desayunos diarios y se carguen de un plumazo y a plena luz del día (sin vergüenza alguna) la libertad de expresión y de denuncia pública que el presidente de la Asociación Pro Derechos de la Infancia en Melilla (asociación reconocida internacionalmente aún siendo local), José Palazón, tiene por derecho constitucional, amenazando de la manera más chabacana y pusilánime posible con denuncias por "injurias y calumnias" al trasladar a los periodistas las numerosas denuncias realizadas por los alumnos de los centros de acogida de la Ciudad Autónoma en su asociación. Parece ser que el no coincidir con los análisis, las ideas y la gestión del Gobierno de la Ciudad es "injuriar y calumniar", por lo que más que una Asamblea democrática esto parece una dictadura de las más rancias.
Me quedo pues con advertirle al señor Imbroda y a su Ejecutivo que aún contando con el respaldo de la mayoría de los melillenses en las urnas (cosa que nadie le quita) no se pueden negar derechos constitucionales como los que el señor Palazón o su asociación legalmente establecida, tienen. Lo malo es que, al margen de esto dicho, muchos ciudadanos de Melilla ven normal que se ataque la libertad de esta manera tan insolente y soberbia, y esto si que es una demostración de que todos debemos de madurar un poquito para no permitir que ocurra con tanta alevosía y descaro. Así empezó Hitler, y luego quemó el Parlamento Alemán...