ACABO mis andanzas por Melilla hablando de lo primero que hice nada más llegar: transmitirle a Simi Chocrón, la consejera de Cultura de la Ciudad Autónoma los saludos de su homóloga en el Ayuntamiento de Zaragoza, Pilar Alcober, y su disposición para cualquier cosa relacionada con la Expo. Algún día reuniremos a las dos melillenses, aquí o allá. Por cierto, que en la conferencia que me llevó a Melilla en torno a José María Laguna Azorín, estaba el hermano de Pilar, Francisco Alcober, con el que tuve la oportunidad de intercambiar unas palabras.
También estuvo en la conferencia el llamado conde de Walpurgis, Juan José Florensa, que, además de su dedicación a los mundos esotéricos, es un compulsivo incitar de proyectos culturales, el último de los cuales consiste en un ajedrez histórico de la Melilla del siglo XV, con las piezas convertidas en figuras históricas relacionadas con la conquista de la ciudad: los Reyes Católicos, el comendador Pedro de Estopiñán, Guzmán el Bueno... Las figuras las ha hecho el escultor Pepe Gámez. A la mañana siguiente de mi conferencia, al poco de salir del Hotel Melilla Puerto, alguien que sale de la Delegación del Gobierno me saluda con mi nombre.
- -¿Y tú quién eres? -pregunto al desconocido.
- -Pues yo soy El Templario.
Lo que no suceda en Melilla...
Menos mal que me explica: Es Fernando Saruel, que escribe unas columnas en "Melilla Hoy, con ese seudónimo, y me conoce de otras visitas mías a Melilla. Fernando vive con su madre, una señora muy bella y exótica, con la que hablo de los gozos y las miserias de Melilla, aunque yo de Melilla sólo quiero saber de sus alegrías porque para algo para mí es una ciudad mítica. A la madre de Fernando, me dicen, la llaman "la dama de Melilla". Le va muy bien el título. Pepe Marqués, que es mi cronista particular, me dice que todos mis viajes a Melilla han sido en años pares: 2002, 2004, 2006, 2008. Pues nada..., hasta el 2010.