LOCAL
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| Los inmigrantes subsaharianos en general suelen utilizar la única cabina telefónica del barrio (Foto: GUERRERO ) |
Aseguran los residentes en esta barriada melillenses que estos inmigrantes suelen
emborracharse, orinar en público y molestar a las jóvenes del barrio
Por Jesús Andújar
Última actualización 24/08/2005@06:00:00 GMT+1
Hasta el momento el Barrio de la Constitución no había tenido ningún problema con los inmigrantes subsaharianos que están acogidos en el CETI, centro que se ubica a menos de medio kilómetro del barrio. De hecho ha sido habitual que en grupo se acercaran para utilizar la única cabina telefónica de la urbanización, pero las relaciones entre vecinos y visitantes comienza a ser cada vez más tensa y de hecho los ánimos de los residentes de la Constitución comienzan a encresparse. La razón, según apuntan los responsables de la Asociación de Vecinos del barrio, es el comportamiento de los subsaharianos.
Desde hace unos meses, tal como relatan, los inmigrantes no sólo acuden a llamar por teléfono, sino que hacen colas en un local del barrio para adquirir a precios muy bajos una determinada marca de cerveza, que consumen a granel. Aseguran los directivos de la entidad vecinal, que los subsaharianos se emborrachan y ahí empiezan los problemas. "Molestan a las chicas jóvenes y se meten con los viejos. Además se ponen a orinar delante de todo el mundo, junto a la cabina, o entre los contenedores de basura. La gente está muy molesta, porque los inmigrantes no atienden a razones", se asegura desde la asociación.
Por este motivo se ha solicitado tanto a la Policía Local como a la Nacional que incremente su presencia en el barrio, que "no hagan rondas rápidas, esas que ni siquiera se bajan del coche, sino que paseen a pie por el barrio", demandan. Están convencidos que la presencia policial conseguirá que este grupo de inmigrantes cambie su actitud. Desde la Asociación de Vecinos se apunta que los ánimos se está caldeando y con este aviso a los cuerpos de seguridad y a la Policía Local, se pretende evitar un posible enfrentamiento entre los más jóvenes de la Constitución con los inmigrantes. "Queremos evitar cualquier tipo de problemas, pero la gente está molesta con este comportamiento de los subsaharianos. Lo que ocurre es que después dirán que somos racistas", se quejaba uno de los directivos.