OPINIÓN
Ventana pública
Mª Nieves Vida
Última actualización 02/10/2008@03:17:01 GMT+1
Decía ayer…, (obsérvese el sutil cambio sobre el genio monacal de León), que me despedía de quienes me leían en este medio y no daba más explicación, porque el viento se encarga de llevar a cada ventana las razones de los melillenses, en el mejor medio de comunicación que jamás se haya inventado (aunque su credibilidad no sea muy segura, divertida sí que es). Me motiva saltarme a la torera esta decisión, poco pensada, como casi todo lo que hago, pero seria, la sorpresa que me produce abrir el ordenador y encontrarme con una nueva presentación de la web del periódico digital.
Como siempre las vísceras conservadoras tan hábilmente amamantadas y enraizadas en toda mi persona, se revolvieron en mi interior, sin embargo y sin que sirva de precedente, tal vez por la fascinación que produce en mí esto de la informática que no termino de dominar, mejor que ni siquiera empiezo, me entretengo en ver las novedades y las bondades que nos trae este nuevo diseño. Al final, como todo a lo que se le da el tiempo que se merece, no me queda más que admitir que este nuevo diseño es mejor, más claro, más calidad, mejores fotos, titulares con letras más grandes y… ¡el color!, también, como no podía ser de otra manera, nos encontramos al pie de la página, la inevitable publicidad interactiva que, no sé si es que a mí me lo parece, es siempre la misma en cualquier web que abran.
Tal vez se destaca en demasía la columna de Opinión, o todo el margen derecho de la página, pero es que se comparte con el editorial y los deportes. Digo que se destaca en demasía la Opinión, porque no sé por qué, ahora les ha dado por publicar en los medios unas opiniones de gentes (firmas) que deben ser editadas por agencias, que en el mejor de los casos, nos trae al pairo al noventa por ciento de los lectores (vuelvan a observar que utiliza el castellano viejo para definir una situación que "otros" opinantes con otro verbo más vulgar escribirían "nos importa un h.." o alguna lindeza parecida de nuestro inmenso vocabulario populachero que todos, en alguna ocasión, hemos dicho coloquialmente pero que me niego a poner por escrito). Sigo añorando aquella posibilidad de comentar la noticia que algunos desalmados se cargaron por no saber comportarse y aprovechar su supuesto anonimato para decir las cosas que no se atreven a decir con la cara por delante.
En cualquier caso, para no marear la perdiz más y perderme en circunloquios innecesarios, cosa habitual en mis escritos, digo que me ha gustado y que debo felicitar al Melilla Hoy por su nuevo avance tecnológico. No les quepa la menor duda que las "recomendaciones", "invitaciones" y consejos (esto sin comillas para que se interpreta tal y como es) que recibí de forma cortés, educada y amistosa, como no se podía esperar de otra forma desde este medio, las voy a tener muy en cuenta y meditarlas con la tranquilidad y la importancia que se merecen, viniendo de donde vienen, para calibrar si mi decisión de callar la debo conservar, más por orgullo (aquello de mantenerlo y no enmendarlo, tan español) o rectificar ( esto es de sabio y yo muy sabia nunca he sido) y volver a las andadas que tan poco gustan (sobre todo a algunos), aunque sean más dilatadas en el tiempo.
Entiendo que mi postura de poner a caer de un burro a ciertos prebostes, de forma tan continuada, provoque inquietud y desazón en el medio que me ocupa, más por la imagen que por los sentimientos, que supongo algunos compartirán conmigo o, al menos eso espero, haber convencido a alguien de la casa. Una imagen que debe gozar siempre de la presunción de la objetividad e imparcialidad que se debe esperar en cualquier medio de comunicación y que debía peligrar con mis reiterativos comentarios sobre quienes se lo merecen, sin ningún género de duda y que voy a continuar, en este medio, si me lo permiten, de forma más espaciada y en cualquier otro que me dé cancha de forma más continuada y si es posible más agresiva, porque la situación se lo merece y ellos también.