OPINIÓN
Denuncia pública
José Antonio Revuelta Estévez
Última actualización 03/10/2008@02:30:19 GMT+1
De surrealista se puede denominar la situación que vivió mi mujer el pasado miércoles día 1 de octubre en el Hospital Comarcal de Melilla, después de ser ingresada en la tarde del martes en el mencionado centro hospitalario para ser intervenida quirúrgicamente, al objeto de extirparle un quiste en el ovario. Era una operación programada con anterioridad, y le habían realizado el preoperatorio hace, aproximadamente, seis meses. Como antecedentes hay que irse al 31 de marzo de 2005, fecha en la que nació nuestro segundo hijo, haciéndolo tras efectuarle una cesárea. Mi mujer se encontraba en el paritorio para provocarle el parto, y utilizaron una sonda de látex que le produjo una reacción alérgica, por lo que desde entonces figura en su historial clínico.
Posteriormente, y cuando acudió a la consulta del ginecólogo por el problema actual, y al ir a ser examinada por éste, también le refirió la mencionada alergia para que no utilizara ningún material de látex, algo que volvió a hacer cuando le realizaron el preoperatorio. Al ingresar el martes por la tarde, se lo comunicó al personal sanitario para evitar complicaciones, teniendo que volver a hacerlo en la mañana del miércoles cuando la iban a sondar utilizando de nuevo una pieza de látex. A la entrada de quirófano, nuevamente lo tuvo que decir antes de que la empezaran a preparar, pero fue ya dentro del propio quirófano cuando observó que nuevamente iban a utilizar material de látex, por lo que refirió una vez más su alergia y se quedó asombrada de ver que nadie sabía nada, ni el propio cirujano, que dicho sea de paso actuó consecuentemente y no comenzó la intervención quirúrgica.
Tras más de una hora en el quirófano, y la consecuente preocupación por mi parte, me requieren para que vaya a hablar con el cirujano en cuestión, el cual me comunica la situación diciéndome que han ido a buscar el material necesario al almacén y que, en caso de no tenerlo, tendría que suspender la operación y darle el alta a mi mujer, hecho que sucedió al filo de las dos de la tarde, teniendo que salir del hospital igual que había entrado, con el mismo quiste ovárico, con el miedo en el cuerpo, y tras haber sido sondada e incluso tratada con tranquilizantes, además del trastorno laboral que me causó a mí. Ahora habrá que esperar hasta una nueva cita, aunque, eso sí, primero le realizarán un análisis de sangre para conocer el grado exacto de intolerancia al látex, tres años y medio después de habérsela detectado.
Creo que llega el momento de pedir responsabilidades a los responsables del Hospital Comarcal, porque me pregunto qué hubiera pasado si en vez de tratarse de una operación que en principio no es de riesgo ni urgente, se tratase de una urgencia con la vida del paciente en juego, ¿qué se hace?, ¿esperan a que venga el material necesario, o lo intervienen y se arriesgan a que coja una infección que le produzca más daños?
Es inverosímil que esto ocurra en pleno siglo XXI, en una ciudad como Melilla que por su localización necesita siempre del transporte, y en un Hospital que, por ello, siempre debería disponer del material necesario para cualquier situación.
Pero todo quedará en un error de logística, y seguramente no se depurarán responsabilidades, algo que sólo ocurre cuando se produce alguna desgracia que le cuesta la vida a alguien, e incluso en esos casos, todo el mundo se pasa la pelota, empezando desde el director del Ingesa en Melilla, pasando por la Dirección Médica del Hospital Comarcal y por su Gerente, y llegando, como no, al responsable de que exista el stock suficiente de material quirúrgico en el Centro Hospitalario, algo que muy probablemente sea la única responsabilidad que tenga alguna persona en cuestión que además se sentirá muy estresado con su trabajo diario. ¡¡Estamos salvados!!