Hemeroteca :: 26/10/2008
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ENTREVISTA

ARTURO ESTEBAN

Por Paqui Sánchez T.
Última actualización 26/10/2008@01:46:35 GMT+1
Arturo Esteban dejará de ser presidente del Partido Popular el próximo 1 de noviembre (Foto: GUERRERO)
Dentro de una semana, el 1 de noviembre, Arturo Esteban pasará página después de cuatro años al frente del Partido Popular (PP) para dar paso a Juan José Imbroda, único candidato a la presidencia de esta formación política en su X Congreso Regional. Esteban se muestra convencido de que este paso, que pondrá fin a la bicefalia que existe desde hace varios años entre el liderazgo del PP y el del Gobierno autonómico, evitará problemas en el futuro tanto al partido como a la ciudad. Pocos días antes de abandonar el sillón presidencial del Partido Popular, Arturo Esteban hace un balance de esta etapa para MELILLA HOY.

- La primera pregunta es obligada. Ahora que cierra una etapa como presidente del PP, ¿qué ha sido lo mejor de estos cuatro años?
- De cara al servicio del partido, le he dedicado todo el tiempo del que he sido capaz de tener fuera de mi trabajo profesional. Y la verdad es que poder haber estado con mis compañeros ya vale la pena el haber sido presidente. Pero tendría que resaltar que lo mejor para mí ha sido que se me haya permitido ayudar a mi partido en un momento en que era la confluencia de dos partidos que se unían en el PP, porque me consta que yo he sido un elemento equilibrador en esa unión. El hecho de que eso haya salido bien, que el PP sea una familia como lo era antes, pero más grande, pacífica y sin ausencia de problemas relevantes, es a lo que creía que podía servir, que he servido, y de lo que estoy más orgulloso.
- ¿Y lo peor?
- Ha habido momentos difíciles, como la manipulación que se hizo con el tema del voto por correo en las elecciones autonómicas, que después todos los tribunales habidos y por haber nos han dado la razón. Pero recuerdo que fueron momentos de grave disgusto, y justo en un momento personal para mí gravísimo porque cuando me enteré de aquella acusación estaban operando a mi mujer, y fue un momento especialmente difícil. Esa maldad, el ‘vale todo’ en política, cuando he visto que alguien utiliza los argumentos más peregrinos y la manipulación es lo que se me pone el aspecto más negro de la política. Lo llevo muy mal, francamente.
- Por su respuesta anterior, su función como presidente del PP ha sido la de ejercer de ‘hombre puente’ hasta que se culminara el proceso de fusión de su partido con la UPM, ¿no?
- Sí, la verdad es que yo era un elemento equilibrador, venía de estar como delegado del Gobierno con muchísima experiencia en la Dirección Nacional del partido, y era un hombre que parecía ser en aquel momento aceptado por todo el mundo. Y efectivamente, era lo que en aquel momento yo me propuse. Yo siempre he creído que el presidente del partido debe ser el presidente del Gobierno, aunque muchos compañeros no estén de acuerdo conmigo. Y como en este caso no se daba esta situación, yo sabía que debía hacer una trayectoria de transición para poder volver a la normalidad que se había roto años antes cuando se perdieron las elecciones, como por ejemplo, en el año 99, que se pasó de 14 a 5 escaños, y eso fue una hecatombe. Después se reajustó el partido, se hicieron alianzas nuevas y al asumir el PP a la UPM era una situación que no era lo normal, y yo creía que eso tenía que volver a sus aguas normales.
- Mucha gente en Melilla, sobre todo de la oposición piensa que su retirada se debe al creciente peso político que tiene Juan José Imbroda tanto en la ciudad como en el partido. ¿Es eso así, o en realidad ha sido Vd. el que decidió dejar la presidencia del PP?
- Todos los que me conocen y hablan conmigo con frecuencia saben que hace dos años que yo vengo exponiendo esto por muchas razones. Porque yo insisto en que quien ostenta la responsabilidad del Gobierno debe ser el presidente del partido para ajustar las dos estructuras a un mismo sistema. La bicefalia de Imbroda y mía ha funcionado perfectamente, y ha sido porque los dos no hemos aspirado nunca a ser presidente del partido. A mí me ha tocado serlo, pero él nunca ha querido ser presidente del partido. Pero ha llegado el momento en que he hablado con él porque para el PP y el Gobierno es bueno que se unifiquen en la misma persona. Sé que PSOE y CPM dicen eso para ver si pueden sacar algún roce entre Imbroda y yo, y eso es absurdo a estas alturas de la vida y en personas que nos vestimos por los pies y con una trayectoria política muy grande. No responde más que a ese criterio. Aunque si yo no hubiese visto las garantías necesarias de un líder para el partido como es Imbroda, yo habría continuado. Mantenía los apoyos que tuve cuando me presenté, pero de verdad creo que se pueden crear muchos problemas si no se unifican las dos estructuras y que pueda haber roces entre el partido y el Gobierno, eso sería lo peor. Por eso debe dirigirlo una misma persona. En el PP, las dos únicas regiones de España en las que el presidente del Gobierno no es el presidente del partido son Ceuta y Melilla. Yo creo que Imbroda va con mucha ilusión a presentarse a presidente y a mí me parece que desde luego se dan las circunstancias para tener un partido muy unido y que pueda hacer una buena gestión tanto en el partido como en el Gobierno para el beneficio de los melillenses.
- ¿Cuál va a ser ahora su papel en el PP? ¿Tendrá alguna responsabilidad de partido o seguirá centrado en sus funciones al frente de la Autoridad Portuaria?
- No sé lo del partido. Yo sí me voy a ofrecer a lo que me digan. Estaré a lo que se me diga. Creo que se contará conmigo, pero no es absolutamente necesario. En cualquier caso, me quedo en la Autoridad Portuaria. Pero en el PP, yo puedo ofrecer mi experiencia y mi consejo leal. Eso cada uno lo valorará y tiene que ser el candidato Juan José Imbroda quien decida con qué elementos tiene que contar para su equipo. Yo estoy a su disposición y así lo diré en el Congreso.
- ¿Le gustaría volver a ser candidato a las Cortes en las próximas elecciones generales, o eso es algo que todavía está por ver?
- Yo estoy muy satisfecho con la gestión que estoy haciendo en el Puerto. Engancha mucho esta gestión. La verdad es que se ha visto un cambio importante, y eso te anima a seguir haciendo cosas. Y ahora no entra dentro de mis esquemas estar en las Cortes Generales. Sí es verdad que la labor de parlamentario me ha gustado mucho, como todas las que he hecho en política, que son muchas. Pero la verdad es que estoy aquí muy bien, intentando hacer mis proyectos, hacer cosas por Melilla. No tengo ninguna ambición de irme ahora a ningún sitio. Eso no quiere decir que mañana te llamen para hacer otra cosa.
- Vd. deja la presidencia del PP de Melilla, pero no abandona la ciudad, ¿no es así?
- Sí, me quedo aquí, en el despacho de la Autoridad Portuaria.
- La llegada de Imbroda a la presidencia del PP, ¿está motivada por la subida de confianza electoral obtenida por el pacto PSOE-CPM, que le hizo estar a punto de perder el escaño de diputado en Melilla en las pasadas generales?
- No, mucho antes de eso estaba previsto. Yo ya había previsto que no me iba a presentar, se lo había dicho a Imbroda. Yo estoy encantado con que PSOE y CPM se equivoquen electoralmente, pero desde aquí les diría que no echen las campanas al vuelo porque es muy difícil volver a engañar a los mismos otra vez. Eso es muy complicado. Y aquí, si no llega a haber el engaño con los planes de empleo, no se habrían tenido esos resultados de ninguna manera. Y tenían que juntar los votos de los dos. No sé por qué Muñoz está tan exultante, porque sigue siendo la tercera fuerza política de las tres que hay en Melilla. No sé por qué pega tantos saltos y tantas alegrías, pero quieren convertir ese tema en una lanzadera electoral. Pues que lleven cuidado porque, insisto, no se puede engañar a todo el mundo dos veces.
- Por cierto, que PSOE y CPM acaban de anunciar que su coalición no tiene fecha de caducidad. ¿Qué le parece?
- Allá el PSOE, él sabrá. Esos pactos, como nunca los hemos visto escritos, yo tampoco sé a qué responden. Nosotros sí podemos decir que hicimos un pacto con la UPM y que este partido se introdujo dentro del PP. Más clara no puede estar la jugada. Yo no sé qué es lo que hay debajo de ese pacto PSOE-CPM, no han explicado qué se le da a cambio a Mustafa Aberchán o a los que están a su alrededor. No comprenderá Muñoz que puede estar tirando de Aberchán sin darle nada a cambio, porque muchas cosas tendrá Mustafa Aberchán, pero tonto no es. Por lo tanto, ahí tiene que existir algo, no sé si aquí o en Madrid o en otro sitio, pero eso no debe de existir. En primer lugar, ya tienen un problema: ¿quién es el líder? ¿Quién va a ser el cartel electoral en las autonómicas, Dionisio Muñoz o Mustafa Aberchán? Cuando se dilucide, ya hablaremos. O a lo mejor ninguno de los dos, que es lo que yo preveo. Pero ahí va a haber problemas, y eso, o está escrito, y en ese caso, los melillenses tenemos derecho a conocerlo, y si no está escrito, son sólo palabras, por decir algo.
- Quedan pocos días para que el PP celebre su X Congreso Regional. ¿En qué se va a centrar este cónclave?
- Vamos a hablar de estrategia económica y de estatutos, que no es poco. Pero sobre todo de estrategia. En Melilla parece muchas veces que vamos con mucha prisa y no nos paramos a analizar y a hacer documentos sobre estrategia, y a veces tiramos todos, y yo también me meto en ese saco, por la intuición y por la improvisación inmediata, pero a veces hay que parar. Y ese documento, que se está haciendo en el partido, es un documento de análisis muy importante para sentarnos y ver hacia dónde vamos, qué queremos, cuál es nuestro modelo económico, nuestra estrategia... Pero es necesario pararse en pensar qué cosas son buenas para hacer por el beneficio de los melillenses.
- En su etapa como presidente del PP se han producido dos hechos históricos para Melilla: las visitas del presidente del Gobierno y de los Reyes. Sea sincero, ¿no le da cierta envidia que se hayan producido en un mandato socialista?
- A estas alturas, me quedan muy pocas cosas que envidiar, como no sea la salud. Pero, en cuanto a la visita de los Reyes, estoy tan tranquilo de que el presidente Imbroda y yo hemos hecho lo que hemos podido y más, y la cantidad de veces que le hemos dicho al Rey que viniera, y él siempre nos decía que iba a venir. Entendemos que hemos hecho lo que teníamos que hacer en ese momento. Yo no tengo tan claro en que esa decisión fuera del Gobierno socialista, pienso que fue una decisión de la Casa Real en un momento histórico determinado y que era importante que la Corona tuviera un respaldo popular y le faltaba Ceuta y Melilla y era un momento muy importante. Desde luego, en cualquier caso, un hito en Melilla por haber venido los Reyes. En cuanto a la visita del presidente del Gobierno, no me dolerían prendas valorarla, de verdad, si yo hubiera visto que de esa visita se ha desprendido alguna cosa de las que dijo. Pero es que de lo que dijo, no hay nada de nada. Yo no sé si prefiero que venga un presidente del Gobierno a hacerse la foto y a no traer nada a que se quede en Madrid trabajando por Melilla. La verdad, a mí la visita del presidente, que dicen que es histórica, pues tan histórica como que antes teníamos dos hospitales y al final nos vamos a quedar sin ninguno. Y las carreteras, y las viviendas, no se ha vuelto a hacer ninguna, ni un centro educativo. ¿Y eso es histórico? Probablemente no haya habido ningún presidente del Gobierno que haya hecho menos por Melilla que este señor. Esa visita fue bastante prescindible. La de los Reyes fue, de verdad, la cosa en donde nos miramos con orgullo los melillenses de ser españoles.
- Durante su etapa como delegado del Gobierno se pusieron en marcha medidas económicas como los planes de empleo, la bonificación a la Seguridad Social y la subida del plus de residencia. ¿Vd. cree que sería necesario activar otras medidas distintas, teniendo en cuenta que con éstas no se ha solucionado el problema del desempleo ni tampoco el de la crisis del comercio?
- Sin duda. Me dice Vd. tres medidas aisladas que por sí no arreglan nada, pero sí estaba dentro de un conjunto de medidas que eran inversiones en infraestructuras, en transporte, estábamos próximos al aumento de la pista del aeropuerto, había puesto una oficina de la SEPI para garantizar fondos a empresas que quisieran realizar proyectos... Es decir, era un conjunto. El plus de residencia aumenta el nivel adquisitivo de los funcionarios, que en Melilla son bastantes, y eso produce más consumo y eso activa la economía. Reducir las cuotas de la Seguridad Social, ha salvado en algunos momentos las cuentas de explotación del sector. Y los planes de empleo van dirigidos a situaciones familiares de verdadero desarraigo. Sin embargo, quedaban muchas cosas por hacer aquí. Yo quería ligar los planes de empleo a planes de formación para que se complementara el trabajo con conocimiento para que después pudiera acceder al mercado laboral, porque si a un desempleado le doy el trabajo pero no los conocimientos, cuando termine este trabajo seguirá estando en la misma situación de necesidad. Esas cosas que teníamos previstas se rompieron con la pérdida de las elecciones en el año 2004. Al irme, al delegado del Gobierno le dejé los documentos encima de la mesa. Se han perdido, a mi juicio, 4-6 años absolutamente vitales en Melilla, porque para volver a poner esa maquinaria en funcionamiento se pierden varios meses. Y aquél era un Gobierno muy rodado con Ceuta y Melilla, haciendo cosas constantemente. Nos quedamos pendientes de modificar la Ley de Sociedades para que en Melilla tuvieran la bonificación del 90% en la Seguridad Social, y queríamos tocar el reglamento del impuesto de sociedades para que los ingresos obtenidos fuera pudieran tributar también y se radicalizaran aquí más empresas. Era un conjunto de medidas que eran muy buenas, pero de forma independiente no podían solucionar los problemas de Melilla, que durante muchos años no ha tenido más estructura que la comercial. Hacerla industrial y turística no es como echar el huevo a freir.
- Su periodo al frente de la Autoridad Portuaria no ha estado exenta de polémica por el retraso en la apertura de la nueva estación marítima. ¿Qué ha pasado en realidad?
- La estación marítima, como infraestructura al servicio de los melillenses, podía haber abierto en diciembre de 2007. Es verdad que dentro de la estación marítima hay una serie de operadores absolutamente imprescindibles como es la Policía de aduanas, la Guardia Civil en materia fiscal y la Agencia Tributaria en materia de aduanas. Cuando les dijimos que podríamos abrir, dijeron que no estaban preparados para abrir. Sobre eso, lo pasado, pasado está, pero lamento que quien estaba al frente de esos servicios, que era el delegado del Gobierno, no lo hubiera tenido previsto porque la estación marítima no se hizo en dos noches, para que los melillenses tuvieran una infraestructura mejor. Aquí los únicos que están pagando esta infraestructura son los melillenses, que han tenido que soportar una infraestructura vieja, obsoleta y cochambrosa. A día de hoy se nos dice que tenemos que tener un vallado de protección, pero eso lo podían haber dicho hace muchos meses. Ahora sólo queda adaptar, la voluntad de todas las partes es buenísima, pero tienen que instalarse, cosa que a mi juicio, tenía que haber estado previsto. Pero la obra, con todos los permisos firmados, podíamos haberla puesto en funcionamiento hace un año, que lo hemos perdido, y ésa es la verdad, no hay otra. En un principio tuvo que ver alguna posición electoral, que no se quiso utilizar, y hubo algún cierto boicot al tema. Yo ya he dado como fecha el 10 de noviembre, pero espero que se ponga en marcha antes. Y desde luego, no voy a aceptar más retrasos.
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