DEPORTES
 |
| La efectividad melillense. Los de José Diego Pastelero supieron rentabilizar al máximo sus oportunidades para llevarse los tres puntos de tierras gaditanas. |
Por Área 11
Última actualización 27/10/2008@03:05:35 GMT+1
Premio justo para un buen Melilla, sobre todo en el primer tiempo, mientras que en la reanudación supo esperar su oportunidad para llevarse los tres puntos del Municipal de la Línea. Después de un primer tiempo muy vistoso para el público, en el que se vieron cuatro de los cinco goles, el encuentro bajó su intensidad tras el descanso y los de Pastelero se limitaron a mantener el resultado y buscar su oportunidad al contragolpe. Así ocurrió en el minuto 66, cuando el tudelano Edu Conget aprovechó una despiste defensivo para robar el cuero y establecer el 2-3 definitivo.
Gol magistral de Migui
Los azulinos hicieron valer su experiencia en la categoría ante una Balona que volvió a pecar de inocente. Y eso que los de José Luis Burgueña saltaron al terreno de juego dispuestos a golpear primero. La primera llegada del partido se produjo en el minuto 4 de juego y fue protagonizada por Joseph, aunque el lanzamiento potente del gibraltareño se marchó ligeramente desviado. Acto seguido fue Borja el que, tras sortear a varios oponentes, obligó a Dorronsoro a realizar una magnífica intervención para impedir el primer tanto de la contienda. Y, como suele suceder en el mundo del fútbol, del probable 1-0 se pasó al 0-1. En el minuto 10, Migui se encargó de ejecutar un libre directo y, de forma magistral, alojó el cuero en las mallas.
Reaccionaron los gaditanos tras el gol, con un contragolpe rápido que fue incapaz de culminar Manrique disparando alto. La réplica melillense iba a llegar por mediación de Andrés Ramos, con un disparo raso que atajó el guardameta local.
El encuentro seguía muy abierto, cualquiera podía marcar, y así acabó sucediendo. Corría el minuto 15 cuando Marín pasó, en una falta, sobre Diego para que recogiera el balón dentro del área pequeña y marcara junto al palo.
Con el empate de nuevo en el luminoso continuaron las llegadas por parte de uno y otro equipo, sin que se produjera ninguna variación, aunque el balono Miguélez cerca estuvo de desnivelar el marcador, cuando en el minuto 20 se marchó de su par, inició una cabalgada desde el centro del campo para plantarse en la frontal y disparar de manera precipitada ante la oposición de la zaga norteafricana.
Andrés Ramos marca el 1-2
Llegó así el minuto 26, momento en el que Andrés Ramos controló en la banda, se plantó ante el meta Thorices en la línea de fondo y, sin ángulo de tiro, consiguió poner al Melilla de nuevo en ventaja. La afición local, no obstante, recriminó la poca implicación del portero en la acción, achacándole las culpas del tanto.
2-2. Penalti inexistente
El encuentro estaba siendo un toma y daca y volvió a demostrarse tras el saque de centro, cuando los melillenses aún celebraban su segundo gol, pero en honor a la verdad cabe destacar que el empate llegó en forma de regalo, ya que el colegiado decretó un penalti absurdo e inexistente cuando el local Manrique se tiró en el área melillense, que materializó Miguélez. Esta igualada daría alas al conjunto blanquinegro, que en el minuto 36 dispuso de otra oportunidad, cuando Joseph golpeó raso y fuerte, pero el balón se le marchó rozando el poste derecho. La última ocasión de la primera parte se sucedió en el minuto 39, en las botas del propio Joseph.
Cambio de decorado
En el segundo tiempo, el Melilla salió con la lección aprendida. Con el empate a dos, se enfundó el mono de trabajo, se propuso no encajar más goles y, bien pertrechado en su retaguardia, cedió la iniciativa a la Balona para apostar por el contragolpe. Y la táctica de Pastelero dio sus frutos. La primera acción de peligro corrió a cargo de Conget, que cedió para que Migui ensayara un disparo desde la frontal, que detuvo Thorices.
El Melilla lo intentó de nuevo en el 55' cuando, tras varios rechaces, Migui probó fortuna con un disparo que repelió el meta. La Balona había decidido volcarse sobre el arco de Dorronsoro y en el 56' gozó de una ocasión en las botas de Marín.
Pero, tras un par de ocasiones infructuosas de la Balona, por medio de Enzo Noir y de Joseph, que acabaron en paradón de Dorronsoro, llegó el definitivo 2-3, como consecuencia de una pérdida del balón de Borja, que aprovechó Edu Conget para marcar.
En los últimos minutos, los locales se lanzaron sobre el área melillense, a pesar del mazazo, pero dejó entrever a un equipo hundido, sin fortuna ni puntería, mientras que los visitantes mostraron su solidez como equipo experto y oficio, que logró una merecida victoria.
No ganaban los de Pastelero a domicilio desde la cuarta jornada, cuando se deshizo del Antequera por un ajustado 0-1. La gran efectividad del conjunto norteafricano le sirvió para volver a paladear las mieles del triunfo a domicilio. Ahora queda refrendar la buena imagen ante la afición.