OPINIÓN
La columna
Por la Comisión Islámica de Melilla
Última actualización 03/01/2009@02:40:12 GMT+1
Ante la perpetración por parte del ejército israelí en los territorios ocupados de Gaza de una nueva y sangrienta agresión que viene a sumarse a las interminables agresiones que vienen sufriendo los territorios ocupados de Palestina desde hace 60 años, la Comisión Islámica de Melilla no puede menos que expresar su más enérgica condena y rechazo a esta flagrante violación de los más elementales derechos, a la cabeza de los cuales está el derecho a la vida, siendo esta agresión, como lo han expresado muchos observadores, una incesante e interminable sucesión de sangrientos holocaustos, que se producen cada vez que la aviación israelí lleva a cabo sus incursiones y lanza sus bombas de defragmentación y de destrucción masiva que está teniendo lugar las 24 horas del día sin cesar, con el agravante de que se produce en el marco de un bloqueo que dura cerca de cuatro años y que en los últimos meses, incluso durante la tregua, ha entrado en una fase de bloqueo total.
Este es sin lugar a dudas uno de los más sangriento genocidios que la memoria histórica puede recordar, por las terribles e impactantes imágenes de niños inocentes que han sido sacados de los escombros, no pudiendo sino manifestar nuestra más firme y enérgica condena y culpar, en primer lugar, al ente sionista de Israel de iniciar los bombardeos indiscriminados, no distinguiendo a milicianos de civiles, y de perseguir en primer lugar y con total intencionalidad a la población civil: mujeres, niños, ancianos, enfermos que ya había agravado el bloqueo… y no dudando en bombardear las mezquitas… como parte de la política de castigo colectivo que lleva aplicando desde hace 60 años, y que una vez más ha venido a demostrar que cuenta con el total beneplácito de Estados Unidos, por cuanto conculca con total impunidad los derechos de la población civil al declararla como objetivo a abatir, lanzando sus bombas de destrucción masiva contra ella. Semejante barbarie merece la más enérgica repulsa porque se trata de un acto indigno y cobarde, condenable desde todos los ordenamientos y principios internacionales. Es una práctica inmoral que se ha podido constatar en los últimos años en los sangrientos ataques que ha protagonizado el presidente Bush, su principal protector, en la guerra ilegal contra Irak y es la política que ha servido de inspiración al ministro Ehud Barak para los bombardeos de poblaciones civiles del Líbano en sus ataques del 2006 y que, al no recibir la merecida condena de parte de las Naciones Unidas viene a repetir ahora en Gaza de manera impune, como lo hizo en Marzo de este mismo año, siempre gracias al apoyo incondicional de Bush y el silencio cómplice del resto de países. Y lo más preocupante de esto es que lo peor está por llegar, dado que el mismo ministro responsable de interior, no ha dudado en declararlo abiertamente. El mundo entero ha sido testigo de las graves declaraciones que hizo en Marzo con motivo de esa agresión. Dijo sin ruborizarse que si no cesaban los cohetes de Hamas iba a provocar un holocausto en Gaza. Y vaya si está cumpliendo su palabra.
Por esto, desde la Comisión Islámica instamos a todos los países del mundo y sobre todo a los países europeos a cumplir con esta responsabilidad histórica, porque el cruzarse de brazos sería interpretado como una imperdonable irresponsabilidad y una dejadez injustificada propia de regímenes que están dispuestos a distorsionar el sentido de la Justicia callando, si no mostrando apoyo, ante las bárbaras actuaciones de un ente agresor e injusto como es el estado sionista de Israel.