OPINIÓN
Las cuatro esquinas
Juan Garbin Vereda
Última actualización 20/11/2009@03:51:37 GMT+1
(A Mariano Salgado y a Chelo Sanmartín Muñoz en honor a los recuerdos)
Levantad la voz
Hasta convertirla en ríos.
¡Levantad el espíritu
hasta fundirlo en las murallas!
Hace unos veintiséis (26) años aproximadamente, que tuve el honor de estar en el disco lanzado al mundo por el entonces ya pujante Orfeón Melillense Padre Victoria, grabando su disco con un pequeño poema de mi cosecha; desde entonces me siento parte del alma del Orfeón y, por lo tanto, hoy día del Coro de Cámara que le da mayor fecundidad si ello es posible. Hace tiempo le dije a mi buen amigo Mariano en presencia de Chelo, su compañera y esposa, que les debía unas letras por los viejos tiempos; ahora que nuevamente casi me encuentro en buen rodaje... "¡Lo prometido es deuda!
El Coro de Cámara del Orfeón (tanto monta monta tanto) hace tiempo se hizo mayor de edad, dándole a Melilla el poder escuchar y saborear entre sus cuatro esquinas azules como mar y cielo, sus voces, emocionando las entrañas de nuestra tierra con sus voces. Lo ( con su director) que despiertan emociones y sentimientos a la Melilla de todos los tiempos. ¡Os doy la bienvenida algo tardía, a mi cuerpo, a mi mente y a mi espíritu Sois un conjunto de sonidos y armonías de ritmo lento, solemne. Musicalmente de palabras que se hacen Poesía a lo largo y ancho de vuestras voces. Juntos, enlazados, formando un caudal infinito de voces musicales con el Orfeón Melillense abrazado en la CULTURA de Melilla dibujáis en el horizonte arco iris de amor y entrega.
Amigo Mariano, el incombustible, que has llevado al Orfeón a tus compañeras y compañeros allí, donde nuestra tierra besa su origen y linaje poniendo por éste pueblo, mosaico de culturas, un ramillete de voces sobre la mar y en lo más alto de los cielos.
Tiempos aquellos, amigo Mariano, donde nuestros años brincaban en cada palmo que componen las cuatro esquinas de Melilla. Hoy sigues, seguís llevando vuestras voces más allá del mar, como antaño, haciendo de embajadores de la mítica y legendaria Russadir; a la catedral de Toledo, el Vaticano, toda España y Portugal, haciendo que las fronteras se disiparan a la alegría de vuestras voces y con el ritmo calentando los cuerpos. Tiempos aquellos que no han de ser cambiados por los de hoy porque ambos se complementan, dando mayor riqueza cultural proyectada hacia el futuro. Para que las próximas generaciones de melillenses, al paso del Orfeón y el Coro de Cámara exclamen admirados de amor: ¡Ahí están las voces de antaño! saliendo de nuevas gargantas y pulmones paridos por el espíritu de la Creatividad siempre viva.