OPINIÓN
El rincón de Emilio Amo
Emilio Francisco Amo Urbano
Última actualización 27/11/2009@03:35:27 GMT+1
A veces, los periódicos están atiborrados de noticias políticos que poco nos importan, o de sucesos horripilantes de muertes y atropellos, o de cifras espeluznantes de paro y desgracias, o de otras miles de cosas que de nada nos hablan del ser humano, al menos en su parte positivo e intrínseca, y que vienen también a colaborar en el cataclismo de la desesperación y de la negación constante. Pero hoy, cuando les escribo este artículo, Melil1a Hoy inaugura su edición matutina con las dos únicas noticias que nos hablan, por sí mismas, de eso que en definitiva somos y debemos ser los humanos cuando alejemos de nosotros toda clase de odio y egoísmo, de rechazo y exclusión. Si en este momento fuese Mustafa Hamed, el diario que se os sirve sólo tendría dos titulares de forma especialísima y su Editorial, en contra del que ha sido, versaría exclusivamente con aquellas dos noticias titulares de mi única portada, porque son aquellas que nos hablan de que el corazón del hombre es bueno o al menos que puede serio. Por un lado, la donación de María del Carmen Espinosa a las Casas de Acogida de su Premio Goes 2009 y, a la par, la heroica, valiosa y ejemplar actuación del joven nadorense que salvó la vida a una chica en la zona de la Alcazaba de Melilla.
Hoy se podrá valer Melilla Hoy de mi artículo para rendirles especial homenaje a estas dos altruistas personas. Sobre todo a la segunda, al chico que se llama Alí, y que es de Nador. Porque a él, muy seguramente, no le entregarán la medalla de oro de la Ciudad Autónoma de Melilla a razón, creo yo, de su nacionalidad y, por tanto, de su origen. Es de mi juicio que la tiene merecida, y es tan de merecer, porque este chico de 21 años y que es de Marruecos y no de España, nos ha dado una lección magistral no sólo de generosidad y valentía, sino también de que no todos son los que están con la cerveza en el parque Hernández o fumándose un porro, que no todos son los que por desgracia :buscan en la basura para poder subsistir, que no todos tiran del bolso, y que no todos son unos vagos como, previamente, juzgamos, a lo mejor, sin mala intención. Alí, el nadorense, del que poco más sabemos y que será y es un ciudadano anónimo por nuestras calles, salvó la vida de alguien que ni conocía, ni es compatriota, ni le une lazos de consanguinidad, pudiéndose abstener, aún a riesgo de su propia vida, se zambulló en las aguas del Mediterráneo no para adentrarse en nuestras tierras, curiosa paradoja, sino para salvar la vida de aquello chica que sólo Dios sabe como terminó en las aguas frías de nuestras costas.
Alí, el nadorense en un héroe. Y más que héroe es un ángel. Más claramente escrito: un enviado del Cielo que dio y conservó la vida a una chica de 20 años, un enviado del Cielo que sin pretenderlo abrió los ojos del corazón a esta nuestra sociedad placentera, y egoísta. Pero a Alí el nadorense no le darán la Medalla de Oro de la Ciudad Autónoma de Melilla. Él quedará satisfecho porque actuó conforme a su valía y a su buena fe. Pero para nosotros, que pena, será y volverá a ser un chico desconocido y anónimo que muy seguramente podrá estar sentado a nuestro lado, pidiéndonos un cigarrillo.
A tal héroe me gustaría darle mi abrazo, aunque mi reconocimiento se lo dejo por escrito en este articulo. Si alguien conoce a Alí que se lo transmita. Dicen que Dios nos habla por medio de las personas y de las circunstancias. Pues bien, hoy Dios nos ha hablado por medio de Alí, que es de Nador, y que sólo tiene 21 años, 21 benditos años.
¡Bendita sea la madre que te parió! Verso l'alto.