OPINIÓN
Columna abierta
Concha López Carrillo, secretaria de Igualdad de UGT Melilla
Última actualización 28/11/2009@03:32:30 GMT+1
La Secretaria de Organización e Igualdad de UGT no tiene la más mínima duda sobre la capacitación y profesionalidad de los trabajadores y trabajadoras de la Viceconsejería de la Mujer y sus críticas se dirigen exclusivamente a la gestión de la misma. Agradezco a Mercedes Espinosa la oportunidad que con sus declaraciones sobre las críticas que hice a su gestión, brinda a UGT para aclarar algunos extremos que parece se pueden interpretar alejados de su intención, como ha sucedido.
En primer lugar debo decir que la vigilancia y crítica, cuando es necesario, de los servicios que la administración está obligada a servir a la ciudadanía es uno de los derechos, responsabilidades y compromisos que los sindicatos asumimos con la sociedad en la que vivimos y por supuesto con los trabajadores y trabajadoras a quienes representamos. Decir que las críticas manifestadas a su gestión las hago como "dirigente política" es querer desacreditar mi opinión tachándola de partidista para, en último extremo, desvirtuar y mermar con ello el derecho que tenemos los sindicatos para ejercer los derechos a que he aludido. En mis declaraciones dejo claro desde el principio que comparto su opinión de que los recursos que pone el Gobierno Central para atajar la Violencia de Género dadas las dimensiones del problema resultan insuficientes, pero añado que también lo son los que pone la Ciudad Autónoma, apelando a la responsabilidad que le atañe y recordándole que su misión también es llamar la atención al Gobierno de la Ciudad sobre este hecho.
En segundo lugar quiero que no quede la menor duda de que la crítica de UGT, que no ataque, está dirigida a la "gestión" de los recursos humanos y económicos en la Viceconsejería de la Mujer cuya responsable última es la Viceconsejera, pero en ningún caso está destinada a poner en cuestión la experiencia, profesionalidad ni la adecuada formación específica y en género de los trabajadores y trabajadoras. Somos muy conscientes del inestimable trabajo que desarrollan con las mujeres, victimas o no de violencia, a las que todos los días atienden, confortan, escuchan y asesoran y lamentablemente también sabemos las condiciones de saturación en que lo hacen. Y aquí radica el verdadero meollo de nuestro descontento que es la falta de una gestión eficaz de los recursos que, a lo largo de los años, hubiera debido dotar a los servicios de la Viceconsejería de un refuerzo de personal cualificado y estable suficiente para hacer frente a las demandas de atención cada vez mayores que se generan y que habría aliviado a la plantilla de carga de trabajo y aumentado y mejorado los servicios. Y es que desde hace casi diez años cuenta con el mismo equipo de Atención Integral a la Mujer compuesto de cinco personas directamente adscrito a su área (no quince, el resto pertenece a las demás áreas de la Consejería de Educación y Colectivos sociales y en todo caso se comparten): un psicólogo, dos trabajadoras sociales, una asesora jurídica y otra laboral, que tienen que multiplicarse para simultanear el desempeño de su trabajo especifico con todas aquellas tareas para las que se les requiera: de sensibilización, organización de actividades externas, estudios, informes, materiales didácticos, guías etc… obligándoles a repartir un tiempo ya de por sí exiguo y exigiéndoles un ritmo de trabajo que añadido a la naturaleza delicada del mismo los expone a determinados riesgos de salud laboral tales como el síndrome del quemado o el estrés. Salvo por contrataciones esporádicas esto no se ha solucionado, hay carencias y la Viceconsejera es consciente de ello. Tampoco el espacio físico es el idóneo, no cuentan con los metros necesarios ni para los despachos, ni para preservar la intimidad de las mujeres que allí acuden y que se encuentran muchas veces expuestas a la mirada indiscreta del que pase. En definitiva en muchos aspectos la Viceconsejería ha prestado más atención a lo anecdótico que a lo importante, que en este caso debería haber sido reforzar el núcleo duro de su actividad.
Dicho todo esto nos preguntamos desde UGT, ¿es posible que en estas condiciones se estén dando unos servicios con la calidad que sería deseable? ¿Merecen las/os trabajadores/as está sobrecarga de trabajo y la frustración que supone no poder dedicar más tiempo a cada caso, o tener que asumir el trabajo de otros servicios sin cubrir? ¿Merecen las mujeres usuarias que buscan atención a veces en situaciones angustiosísimas encontrase las puertas cerradas porque no se ha cubierto una baja por maternidad o porque se ha estado un año sin asesora jurídica? ¿Se puede deducir de todo esto que ha habido una buena gestión? Pues respondemos a todos estos interrogantes que no, que ni los trabajadores y trabajadoras se merecen esta situación ni las usuarias tampoco y que la responsabilidad de ello es indudablemente de quien lo gestiona ineficientemente y dota insuficientemente.
Las criticas que hacemos hoy públicamente con tan mala acogida, son las mismas que venimos reiterando desde hace bastante tiempo mediante comunicados y peticiones en el Consejo Asesor de la Mujer, pero la Viceconsejera ha preferido esquivar los asuntos espinosos intentando entretener la atención con interpretaciones intencionadas sin querer tampoco referirse a la inexplicable desaparición de ese proyecto "imprescindible" para la ciudad que fue el Observatorio de Igualdad, adjudicado mediante subvención a una entidad desconocida y neófita que al cabo de una año tuvo que renunciar a la misma por ser incapaz de ejecutarla.
Desde la Secretaria de Igualdad de UGT, creemos, que la Viceconsejera Mercedes Espinosa tiene entre las responsabilidades inherentes a su cargo la de asumir críticas fundadas y constructivas como las que estamos haciendo, cuyo fin es urgir a que se busquen soluciones y no magnificarlas y entenderlas como guerras. Tampoco son de nuestro agrado las peleas estériles y estamos de acuerdo en que hay mucho por hacer como queda de manifiesto en este comunicado, así que le recordamos que siempre podrá esperar, como le hemos demostrado durante tanto tiempo, colaboración y apoyo leal, pero no renunciaremos a hacer critica constructiva cuando consideremos que es necesaria.