SEGURIDAD
 |
| Las salidas y entradas a Melilla son controlados de forma exhaustiva por las fuerzas de seguridad
|
Por Mustafa Hamed
Última actualización 04/01/2010@00:29:21 GMT+1
Melilla ha elevado al "Nivel 2" del Plan de Prevención y Protección Antiterrorista, después de que el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, firmara a mediados de la pasada semana una instrucción dirigida a la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil y a los delegados del Gobierno, entre ellos a Gregorio Escobar, con esta novedad.
La especial significación de estas Fiestas Navideñas, la el inicio de la Presidencia de España del Consejo la Unión Europea, la evaluación de riesgos de la amenaza terrorista interior realizada conforme a las informaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como la persistencia de la amenaza terrorista internacional con los incidentes aéreos en los vuelos de Amsterdam a Estados Unidos, aconsejan reforzar la seguridad en todo el territorio nacional, con la adopción de medidas de prevención y de control para evitar todo tipo de actos que puedan perturbar el normal y pacífico desarrollo de estos acontecimientos y la seguridad de los ciudadanos.
El Plan de Prevención y Protección Antiterrorista fue revisado en junio de 2009 para mejorar su eficacia y equiparar los niveles de amenaza a los de otros países de nuestro entorno.
Desde esa fecha, el Plan tiene cuatro niveles de activación. En este caso se ha adoptado el "Nivel 2", que implica un riesgo probable de atentado terrorista.
Los diferentes niveles contemplan una serie de actuaciones, tanto de vigilancia como de prevención y disuasión en función de la amenaza.
El secretario de Estado de Seguridad es el encargado de establecer la activación de cada uno de los niveles, mientras que la intensidad la determina el director general de la Policía y de la Guardia Civil de acuerdo con la información operativa disponible.
El pasado mes de junio, Interior modificó el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista, es decir, el protocolo de despliegue de fuerzas ante la posibilidad de un atentado que se elaboró tras los ataques del 11-M. El ministerio decidió pasar de tres a cuatro niveles de alerta para hacer los despliegues de fuerzas más progresivos y evitar el enorme salto que hasta ahora suponía pasar del nivel dos al tres, que conllevaba la salida del Ejército a la calle. España, no obstante, siempre está, como mínimo, en el primer nivel de alerta, debido a la continua amenaza de un atentado de ETA. El plan prevé un nivel 0, es decir, ausencia de amenaza, pero en las actuales circunstancias, con una ETA dispuesta a seguir matando, es inaplicable. El nivel 1, el que hasta ahora estaba activo, es de riesgo medio ("riesgo potencial de atentado terrorista"). El nivel 2 se activa cuando el riesgo fuera "probable". Hasta la reforma, el siguiente nivel, el 3, suponía sacar a la calle unidades del Ejército para custodiar vías férreas, las estaciones y aeropuertos y las centrales nucleares, entre otros puntos estratégicos. Desde mayo, el nivel 3 se dispondría cuando se entendiese que la amenaza es "muy alta", con "riesgo altamente probable de atentado terrorista". Los Ejércitos serían avisados, pero no se desplegarían por esos centros neurálgicos, como ocurrió tras el 11-M, son soldados vigilando los alrededores de la central eléctrica de Endesa y de gas butano de Cepsa en el Puerto, hasta que se activara el nivel 4. Si eso ocurriera, supondría que la amenaza es extrema y que existe un "riesgo de atentado terrorista inminente".