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El terremoto del 25 de enero de 2016 tuvo una fuerza de 6,3º
El terremoto del 25 de enero de 2016 tuvo una fuerza de 6,3º

Científicos del CSIC investigan el terremoto que afectó Melilla

Monitorizan la falla de Al-Idrissi, causante del seísmo del Mar de Alborán

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Un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) monitoriza desde este miércoles, 14 de septiembre, a bordo del buque oceanográfico Sarmiento de Gamboa la falla de Al-Idrissi, en el Mar de Alborán, según informa el CSIC. El objetivo es obtener más información sobre la sismicidad en esta región, especialmente tras el terremoto submarino del pasado 25 de enero de 2016, que tuvo una magnitud de 6,3 -el mayor desde que se tienen registros instrumentales- y afectó a Melilla y varias localidades del sur de la Península Ibérica. Se trata de un terremoto de magnitud superior al reciente seísmo ocurrido en el centro de Italia el 24 de agosto, de 6,2 grados en la escala de Richter, que tuvo consecuencias devastadoras.
El investigador de la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats en el Instituto de Ciencias del Mar y líder del grupo 'Barcelona Centre of Subsurface Imaging' de este centro, César R. Ranero, ha afirmado que "la monitorización de la sismicidad por las estaciones terrestres cercanas a la zona no es del todo fiable ya que el epicentro se encuentra en el mar" y que "lo más fiable es tomar datos con instrumentos submarinos específicos".

Diez sismómetros
Por ese motivo, los científicos que viajan a bordo del buque oceanográfico desplegarán una red de 10 sismómetros de fondo oceánico (OBS, por sus siglas en inglés) para realizar un seguimiento de la evolución de la sismicidad. Estos instrumentos también permitirán identificar con precisión en qué segmentos de la falla o fallas se ha producido ruptura durante el terremoto y aportar información sobre la estructura superficial y profunda del margen.

A finales de diciembre de 2016, los investigadores volverán al Mar de Alborán a bordo del buque oceanográfico Ángeles Alvariño, del Instituto Español de Oceanografía, para recoger los instrumentos con todos los datos obtenidos a los largo de esos tres meses. "Además, se analizarán los posibles cambios del fondo marino y se llevará a cabo una cartografía de detalle de la falla para comparar el relieve anterior -captado mediante vehículos autónomos submarinos en campañas previas- y posterior al terremoto", ha señalado la investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar, Eulàlia Gràcia.
"Cuatro días antes de que se produjera el terremoto del 25 de enero se registró otro de 5,1 con el mismo epicentro y posteriormente también se han detectado numerosas réplicas. Estas observaciones pueden interpretarse como que el terremoto ha podido romper segmentos de falla adyacentes y no podemos descartar que se produzca una ruptura mayor en el futuro, de ahí la importancia de nuestro estudio", ha añadido la investigadora del CSIC.

La iniciativa está coordinada con el Instituto Geográfico Nacional y se desarrolla en colaboración con científicos del Instituto de Ciencias de la Tierra "Jaume Almera", del CSIC (Barcelona); el centro IFM-GEOMAR (Alemania) y la Universidad Mohamed V (Marruecos).