INMIGRACIÓN
Última actualización 26/01/2006@06:00:00 GMT+1
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| El camión con los 38 inmigrantes ocultos fue retenido ayer en la frontera de Beni-Enzar |
La vigilancia marroquí y la española destacada en el puesto fronterizo de Beni-Enzar asestó ayer un duro golpe contra las mafias que trafican con inmigrantes al interceptar, en dos operaciones distintas, a 63 inmigrantes ocultos en vehículos, en su mayoría de origen asiático. Una de las detenciones se produjo en la parte marroquí de la frontera de Beni-Enzar, con la localización de 25 inmigrantes hindúes en una furgoneta, y la otra en la parte española de ese mismo puesto fronterizo, con la detención de 38 inmigrantes hindúes y subsaharianos escondidos en un camión.
Ya no son las pateras ni las avalanchas. Ahora la opción para entrar a Melilla de forma clandestina es ocultarse en un vehículo, con el riesgo de asfixiarse, previo pago a las mafias marroquíes.
Ayer se batió el récord en Melilla con la localización de 63 inmigrantes escondidos en dos vehículos que fueron interceptados en la frontera de Beni-Enzar, uno de ellos por la policía marroquí y el otro por parte de la Benemérita.
Ambas operaciones ocurrieron de madrugada. En una de ellas, la vigilancia marroquí de ese puesto fronerizo descubrió ocultos en una furgoneta a 25 inmigrantes de origen hindú. El conductor, de nacionalidad marroquí, fue detenido sin oponer resistencia y los inmigrantes conducidos a dependencias policiales de la localidad marroquí de Nador.
El otro vehículo, un camión marca Volvo, fue intereceptado por la Guardia Civil a las 3:30 horas de la madrugada en una fiscalización rutinaria en la que descubrió a 38 inmigrantes ocultos bajo una lona entre la carga de áridos. De este grupo, 32 eran hindúes y ocho subsaharianos, entre ellos una mujer.
El conductor, que responde a las iniciales A.I., de 33 años, marroquí y originario de la ciudad de Sale, logró burlar la vigilancia de Marruecos y llegar a la parte española de Beni-Enzar. Allí le detuvo la Guardia Civil por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y será puesto a disposición judicial.
Delegación del Gobierno anunció que se va a actuar “con todo rigor” contra la empresa marroquí propietaria del vehículo, aplicando la máxima sanción que contempla la ley y cuyas multas oscilan entre los 6.001 euros y los 500.000 euros
Orden de expulsión
Los inmigrantes, tras prestar declaración en la Comisaría de Policía, recibieron una orden de expulsión por entrada ilegal en territorio nacional. Hasta que Delegación del Gobierno resuelva sus expedientes, permanecerán acogidas en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) que, por el momento, continúa saturado con cerca de 800 personas para las 480 plazas de las que dispone. Esta saturación se palía en parte con las tiendas de campaña instaladas por Cruz Roja que se mantienen desde el pasado mes de octubre.
Un problema que se agrava
Desde finales de octubre, coincidiendo con el recrecimiento de la doble valla y con el refuerzo de la vigilancia fronteriza en ambas partes de la alambrada, inmigrantes hindúes y subsaharianos han intentado pasar a Melilla escondidos en vehículos. Primero los conductores marroquíes pasaban con dos inmigrantes o como máximo cuatro, aunque después el número ha ido en aumento hasta llegar incluso a los quince, como ocurrió el pasado 14 de enero. Precisamente, desde aquel día, la vigilancia marroquí y la española han extremado las medidas de seguridad en Beni-Enzar. Algunos de los asiáticos con los que habló MELILLA HOY aseguran que pagan a estas mafias alrededor de 700 euros para poder entrar en Melilla. Afirman que esconderse en vehículos es menos peligroso que en patera o por la doble valla y, además, es más difícil que te descubran. La cifra de asiáticos que han llegado a Melilla de forma irregular se ha disparado desde el mes de octubre.