Hemeroteca :: 27/01/2006
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OPINIÓN

Tribuna pública

Carlos Benet, senador del PP

Por Carlos Adolfo Benet Cañete Senador del Partido Popular por Melilla

Última actualización 27/01/2006@06:00:00 GMT+1
Ríos de tinta han corrido sobre el papel impreso de los periódicos en los últimos meses, como ríos de saliva han pasado por las gargantas de los comentaristas, contertulios y hasta por las de políticos en las diferentes emisoras de radio y televisión locales, regionales y nacionales. Y ustedes se preguntarán: ¿Por qué? Pues la respuesta es bien sencilla: porque sin darnos cuenta (aunque unos más que otros) hemos asistido a uno de los debates políticos, sociales y económicos de mayor enjundia que se recuerda de la España contemporánea, me estoy refiriendo, al debate sobre la reforma del Estatuto de Cataluña. Un debate, que se ha cerrado con un acuerdo entre PSOE-ERC-CIU-IU los verdes, pero que deja abiertas más dudas ahora que cuando se empezó a debatir.

Dudas en materia de cohesión territorial, dudas en materia de solidaridad interterritorial, dudas en materia de libertades individuales en función de los territorios o regiones que componen nuestra querida España y, lo que es peor, dudas acerca del concepto Nación y lo que más me preocupa y ocupa, dudas sobe la unidad de España.

Quien escribe estas reflexivas líneas, lo hace después de llevar días leyendo y pensando acerca de este insólito, y no por ello menos terrible suceso, que estamos viviendo los españoles de este siglo XXI, que como bien decía Enrique Santos, "queramos o no queramos nos toca transitar a todos".

Lo escribo como melillense, como ciudadano español y como Senador del Reino. Pero además lo hago como catalán de origen, porque no en vano mis antecesores proceden de la Casa de Gavá y de la de Olot, en Barcelona y Girona, respectivamente. Aunque no "parlo catalá", procedo de familias de gran arraigo y linaje en Cataluña, como son los Benasset, los Rocamora, los Enrich o los Roca. Familias que de un modo u otro se han emparejado desde 1.540 con la mía, lo que me permite tener una opinión fundada y fundamentada acerca de la aventura independentista e insolidaria emprendida por Ezquerra Republicana de Catalunya y avalada por un Partido Socialista débil y temeroso, incapaz de contradecir a quienes por la vía del chantaje político y la extorsión moral le mantiene en los gobiernos de Cataluña y España.

Como reza en el título de este artículo, yo, Carlos Adolfo Benet Cañete, presidente de la Comisión de Peticiones y Quejas del Senado de España y senador por Melilla desde hace seis legislaturas, no votaré nunca esa reforma insolidaria e innecesaria del Estatuto de Cataluña.

No lo votaré nunca porque además de las razones que he explicado antes, no entiendo más concepto de mi país que el de una Nación única e indivisible, formada por 17 comunidades autónomas y 2 ciudades autónomas, como son los casos de Ceuta y Melilla. No lo votaré nunca porque detrás de los políticos catalanes (no todos y queda hecha la aclaración pertinente) vendrán los vascos con su "Estado Libre Asociado" y sus anhelos independentistas que, por fortuna para el pueblo español, fueron parados en seco en el Parlamento Español, en el único momento de lucidez política que se le recuerda al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Para ir concluyendo, puesto que no le quiero cansar querido amigo lector, lo que no votaré nunca será cualquier intento segregacionista, independentista o como se le quiera llamar, que ataque a las más nobles y leales instituciones del Estado, como está sucediendo en algún medio de comunicación muy afín al Gobierno Catalán, llamando "prostitutas" a las esposas y madres de militares y de aquellas personas que tienen relación con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y que, por desgracia para ellos, por un estatuto no pueden hablar. Unas personas que han quedado en una situación de total y absoluta indefensión, porque el que es su único y verdadero jefe, el Ministro de Defensa, José Bono, ha dado la callada por respuesta para no "enturbiar" las "magnificas" relaciones entre lo dos gobiernos rehenes de ERC: el de España y el de Cataluña.

Yo, que no soy hijo, ni nieto, ni primo, ni sobrino de militares, que no puedo ser sancionado, cesado, expedientado o arrestado por hablar, por decir lo que pienso y creo, digo que lo que no votaré nunca será algo que vaya en contra del interés general de los ciudadanos españoles, que algo que excluya a unos muchos y beneficie a unos pocos o algo que sirva para insultar o menospreciar a unos caballeros como son todos los militares y todos los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

ESO SERÁ LO QUE YO NUNCA VOTARÉ.
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