OPINIÓN
Ventana abierta
Antonio Caparrós Vida
Última actualización 27/01/2006@06:00:00 GMT+1
Acabo de leer la obra de Luis Melero "La desbandada" y aún resuena en mi mente los gritos y lamentos de los centenares de miles de niños, mujeres, ancianos y ciudadanos inocentes quienes en su huida hacia Almería fueron sometidos a intensos bombardeos por mar y aire (con ayuda de la aviación italiana y alemana) que los militares rebeldes decidieron como castigo a la Málaga republicana, que se resistía a la infame ilegalidad que el llamado Movimiento Nacional quiso imponer e impuso. Mis padres, entre ellos; aún lo recuerdan.
Leo con cierta preocupación y fastidio que el espíritu de quienes invocaban a Dios, la Patria y otras abstracciones por el estilo para masacrar impunemente y, de paso, realizar enormes negocios (¿Pinochet como modelo?) aún permanece vivo y larvado parasitando en el seno de un sistema político que les permite que se manifiesten, aún a sabiendas que son funcionarios (como otros muchos) al servicio de un estado que les paga por su trabajo para el mantenimiento del orden establecido por el poder civil, no por sus excentricidades ideológicas.
Leo con cierta preocupación y fastidio el envalentonamiento insolente de individuos que probablemente habrían tenido serios problemas en otro contexto político, en el marco de otra ideología menos tolerante que la que apostó por la paz y la concordia al amparo de un sistema democrático representativo.
Leo con cierta preocupación y fastidio que mi querida ciudad, Melilla, vuelve a estar en el ojo del huracán inmerecidamente. ¡Que pase pronto este sarampión!