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Jaime Azancot pide que se declare el Día del Milagro de la Convivencia de Melilla

Encendido de las luces de la janukía
Encendido de las luces de la janukía (Foto: Guerrero)

Ayer se desarrolló en el Melilla Puerto el acto oficial de encendido de la janukía en el que tomó parte el presidente de la Ciudad Autónoma

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El Hotel Tryp Melilla Puerto acogió ayer el octavo acto institucional organizado, a través de la Viceconsejería de Festejos y la Comunidad Israelita melillense, para celebrar el Januká, la fiesta de las luces que se inició el 12 de diciembre y concluye el día 20. En el acto, el presidente de la Comunidad Israelita, Jaime Azancot afirmó que si Januká fue un gran milagro, Melilla es "otro milagro" que muestra al mundo que es posible la convivencia "sin artificios" entre comunidades", por lo que animó a que se pueda declara el Día del Milagro de la Convivencia de Melilla.
Como inicio de la velada, el rabino principal de Melilla, Yamin Bitán, procedió al encendido de las primeras luces de la janukía, el gran candelabro ceremonial utilizado en esta fiesta, acompañado por el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda y el de la Comunidad Israelita, Jaime Azancot. También se invitó a participar en el encendido al delegado del Gobierno, Abdelmalik el Barkani y al general segundo jefe en representación del comandante general. También subieron los representantes de las distintas confesiones melillenses, como el presidente de la comunidad hindú.

Milagro
El presidente de la Comunidad Israelita, Jaime Azancot, explicó que la fiesta del Januká, la de las luces, recuerda cuando los macabeos reconquistaron el templo de Jerusalén y expulsaron a los griegos en el siglo dos antes de nuestra era. Para celebrarlo se buscó aceite para encender las luces de la janukía pero sólo encontraron un dedal que serviría para un día, pero milagrosamente duró ocho, tiempo suficiente para completar el proceso de extracción de aceite puro de las aceitunas.

Afirmó que se conmemora "un gran milagro" ocurrido hace dos mil años, como "milagro" dijo que es también Melilla por "su ejemplo de convivencia y respeto". "La luz de Jauka viene a iluminar la oscuridad y ayuda a fortalecer el alma. En Melilla esta fiesta se celebra en paz y convivencia, unidos, siendo un ejemplo de que la armonía entre las culturas es algo natural y es posible, por lo que tenemos que protegerlo". Por ese motivo animó a abrir un centro internacional con estudiosos que pudieran analizar este hecho y poder exportarlo al exterior, pero también dijo que habría que declarar el Día del Milagro de la Convivencia de Melilla en el calendario de la ciudad.

Tras los discursos y antes de que los asistentes degustaran dulces típicos de estas fiestas en la comunidad israelita local, el numeroso público pudo disfrutar del espectáculo del artista israelí Elad Shaar y su grupo Hakafot, que vino a poner un magnífico broche final a la velada.

Una ciudad de convivencia
El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda señaló que lleva 18 años al frente del Gobierno local y que era un "motivo de emoción" poder participar de esta celebración de la comunidad "ejemplar" como la israelita y que "tanto tuvo que ver con la creación de la Melilla moderna". Imbroda afirmó que la realidad de Melilla es esta, la de la convivencia entre las distintas comunidades religiosas "sin más problemas que los de la vida diaria" porque para los melillenses "es algo normal, porque hemos crecido y vivido todos juntos".

Afirmó que "este es el camino", el de seguir apostando por el conocimiento mutuo, el de presumir como dice que hace de pertenecer a una ciudad "de convivencia, respeto y amistad" entre comunidades, una línea a potenciar porque "es el desconocimiento el que trae la desconfianza". Por último pidió a Dios que siga protegiendo Melilla y su convivencia.
El artista israelí Elad Shaar puso el punto musical
El artista israelí Elad Shaar puso el punto musical (Foto: Guerrero)