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SODEMEL: Melilla debe aprovechar el crecimiento poblacional norteafricano

SODEMEL: Melilla debe aprovechar el crecimiento poblacional norteafricano

Marruecos, destinado a ser una gran potencia africana, aumentará su población de las actuales 35 hasta un total de 45 millones de personas

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Al estar enmarcados en la dinámica de crecimiento demográfico exponencial en la que está inmerso el continente africano, nuestros países vecinos, Argelia y, sobre todo, Marruecos, también experimentarán dicho crecimiento. Desde SODEMEL, la sociedad presidida por Enrique Bohórquez, se considera que más allá de los problemas que provoque el aumento de la presión migratoria, Melilla podría aprovechar el auge de la demanda de bienes y, especialmente, de servicios para convertirse en un polo de desarrollo para el Rif, una región que no está recibiendo toda la atención que necesita por parte del Gobierno marroquí.

A día de hoy, la población total de África supera holgadamente los 1.200 millones de personas y, según los datos ofrecidos por la división de análisis de la población de las Naciones Unidas, en 15 años nuestro continente habrá visto crecer su población hasta los 1.700 millones, y en 30 superará los 2.300 millones de habitantes.
África, según estos datos, será el lugar del mundo donde se producirá un mayor aumento de la población, y países muy cercanos a Melilla como son Marruecos o Argelia ya están siguiendo esta dinámica y verán incrementada su población; Marruecos pasará de los actuales 35 millones de personas a cerca de 45, y la población argelina superará los 55 millones antes de 2050.
Estos datos de crecimiento poblacional no sólo suponen “malas noticias”, relacionadas con el aumento de la presión migratoria que nuestra ciudad experimentará; desde SODEMEL, sociedad presidida por Enrique Bohórquez, se defiende que el aumento de población en el vecino Marruecos también traerá consigo un aumento de las oportunidades de Melilla de postularse como un proveedor de servicios y un socio de negocios.
Marruecos es una economía emergente y uno de los países más estables de África, y está llamado a convertirse en la primera potencia del continente -con permiso de Sudáfrica- en los siguientes años. El desarrollo de Marruecos, sin embargo, es dispar: mientras que la región occidental, correspondiente a la vertiente atlántica, está recibiendo grandes inversiones como centros tecnológicos (el “Silicon Valley” de Tánger), infraestructuras y energías renovables (Jorf Lasfar) o nuevas redes de comunicaciones, la zona que rodea a Melilla permanece subdesarrollada.
Precisamente este crecimiento dispar es lo que motiva que Melilla se convierta en un polo de desarrollo para la región que la rodea, puesto que todo desarrollo que se produzca en esta región redundará en un beneficio de la ciudad que, según defiende SODEMEL, debe evolucionar desde el actual modelo comercial (sin necesidad de abandonarlo por completo) a un nuevo modelo de provisión de servicios, principalmente educativos, tecnológicos, de salud, jurídicos y de asesoría... y es Melilla la que cumple con las condiciones de estabilidad, seguridad jurídica y desarrollo económico y empresarial necesarios para asumir el reto del crecimiento marroquí.

El auge de “Clase Media” africana

En primer lugar, se debe comprender que en África el término “clase media” hace referencia a personas que tienen un ingreso disponible y demandan un volumen creciente de bienes y servicios que contribuyen al bienestar general de la sociedad. Su ingreso promedio es de entre 1.200 y 7000 euros al año y su gasto diario es de entre 2 y 20 euros. Según el Banco Africano de Desarrollo (AfDB), la “clase media” africana ha crecido desde los 80 hasta casi cuadruplicarse, especialmente en los países emergentes, por lo que la demanda de bienes y servicios ha crecido exponencialmente.
Pese a que el crecimiento en número y capacidad de esta clase media dista mucho de los estándares occidentales, el hecho de que un gran sector de la población “salga” de la subsistencia y genere una demanda de bienes y, sobre todo, servicios, es una buena noticia para el futuro de Melilla si la ciudad se orienta a la satisfacción de dichas demandas.