Melilla Hoy 23/10/2017
14 de octubre de 2019, 22:47:20
Justicia


Le piden dos años de cárcel por lanzar a su mujer contra el sofá tras una discusión

La mujer, con la que lleva 31 años casado, afirma que la agresión le ha agravado una lesión de muñeca que sufría a raíz de su trabajo

Por Fernando Lamas Moreno

Una discusión entre un matrimonio a raíz de las condiciones económicas de su acuerdo de divorcio derivó en una supuesta agresión del acusado a su mujer, con la que lleva casado 31 años, al arrojarla contra un sofá del domicilio que ambos compartían. La mujer, que lo ha denunciado por malos tratos, afirmó que el acusado la insultó y amenazó, y refirió episodios anteriores. El acusado por su parte, negó que hubiera habido agresión o amenaza alguna, y afirmó que la denuncia estaba motivada por el afán de su mujer de echarle y quedarse con el domicilio familiar. El Ministerio Fiscal pide para el acusado una pena de un año por un delito de amenazas y otro por un delito de lesiones en el ámbito familiar.


El pasado 10 de febrero, sobre las dos de la tarde, se produjo una fuerte discusión entre un matrimonio.
Según la versión de la Fiscalía, al entrar el acusado en el domicilio familiar, la denunciante comenzó a hablarle sobre llegar a un acuerdo para el divorcio. La pareja, casada desde hace 31 años y sin hijos, sólo tiene en común el domicilio familiar, y la denunciante ofreció a su marido, el acusado, la cantidad de 30.000 euros a cambio de firmar el divorcio y quedarse con la casa.
Este ofrecimiento hizo montar en cólera al acusado quien, supuestamente, comenzó a gritar a su mujer, insultándola y amenazándola con frases como: “hija de puta, te doy yo los 30.000 euros y te echo de una patada”, “te vas de la casa hoy mismo” o “antes de darte la casa reviento las bombonas contigo dentro”. Tras los insultos y amenazas, según declaró la propia denunciante en un estado de gran nerviosismo, el acusado se abalanzó sobre ella, empujándola contra el quicio de la puerta y arrojándola contra el sofá, provocándole el agravamiento de una lesión que ya tenía en la muñeca, lesión que se había producido a raíz de su profesión como lavandera.
La mujer, durante su declaración, afirmó no haber denunciado antes porque “por quererlo tanto, no te das cuenta de que estás siendo maltratada” y declaró que su intención no era “hacerle daño” y que sólo quería su orden de alejamiento “y que se vaya y me deje hacer mi vida”.
Un vecino, que declaró ser buen amigo de la víctima pero no tener buena relación con su marido, afirmó haber escuchado “gritos y porrazos” y, si bien no presenció los hechos, afirmó haber sido el que se encargó de calmar a la víctima y de acompañarla a comisaría. Este vecino afirmó haber intermediado en más de una ocasión para reconciliar al matrimonio y afirmó que, “de un día para otro”, el acusado le había retirado su amistad, prohibiéndole entrar en su domicilio.
Inmediatamente después de la agresión, la denunciante afirmó haber salido a casa y haberse refugiado en la casa de otro vecino, un Policía Nacional.

La casa
Según la versión del acusado, no hubo agresión alguna sino una mera discusión a raíz del ofrecimiento de los 30.000 euros, ya que “todo su afán es que yo me vaya y quedarse con esta casa”.
El acusado, pese a reconocer haber tenido desavenencias pasadas, rechazó la acusación de maltrato y dijo no haber “llegado nunca a estos extremos”. Además, recordó que la lesión que presentó su mujer “era de tiempo atrás” y ya se encontraba en tratamiento.
El vecino de al lado, el Policía Nacional en cuya casa se había refugiado supuestamente la denunciante, testificó a favor del acusado, toda vez que negó categóricamente que la mujer hubiese ido a su casa. Además, el agente también negó haber sido (en los últimos 29 años) testigo de ningún indicio de malos tratos y realizó contundentes declaraciones desmintiendo la historia de la mujer: “De todo esto, ni yo ni mi familia nos creemos nada, todo su afán es quedarse con la casa” o “si hubiera visto malos tratos, habría tomado cartas en el asunto ya que trabajo en la Policía Judicial”.

Conclusiones
El Ministerio Fiscal interesó para el acusado un total de dos años de prisión y cuatro de alejamiento; un año de prisión y dos de alejamiento por un delito de amenazas y otro años de prisión y dos de alejamiento por un delito de lesiones en el ámbito familiar.
La defensa pidió la absolución.
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