Melilla Hoy 23/10/2017
10 de diciembre de 2019, 9:13:45
Historia


Cuando el fuego se apodera de todo…El incendio de la calle de Barceló de 1915

Por Isabel Mª Migallón Aguilar


"Intrépidos reporteros siempre a la caza de una nueva noticia, sin escatimar esfuerzo alguno. Grandes redactores que plasmaban en sus páginas todo cuanto sucedía en la ciudad y sus alrededores. Así lo contaron ellos y tal cual vuelven a ser noticia."


Calor y humo son los elementos que acompañan siempre a este elemento que puede resultar destructivo sino es controlado. Estos son algunos casos de sucesos ocurridos en nuestra ciudad en otras épocas. En ellos vemos como la labor de vecinos y bomberos, con los medios que entonces tenían son fundamentales para que los males no fueran mayores.

El Telegrama del Rif de 6 de septiembre de 1915

El incendio de la calle de Barceló

Serían aproximadamente las nueve y media de la noche de ayer, cuando los vecinos y transeúntes de la calle de Barceló notaron que de la casa número 2 de la citada calle, salía intenso humo.
Inmediatamente dieron voces de alarma y acudieron con cubas y toda suerte de vasijas llenas de agua a contener el impulso de las crepitantes llamas, Otros vecinos corrieron al Parque de bomberos a dar aviso.

El capitán Alemán se presentó en aquel momento, dictando acertadas disposiciones. El agente Clemente, acompañaba al capitán.

Todo inútil
Momentos después llegaron los bomberos conduciendo dos hombas y un carro con mangas y tres extintores. Inútil fue la presencia de las dos secciones de este benemérito cuerpo. Cuando llegaron al lugar del incendio, ya estaba todo terminado.

El lugar del siniestro
Ya hemos dicho que el local incendiado se encuentra numerado con el dos de la calle de Barceló. Se compone de dos puertas exteriores y estaba destinado a establecimiento de comestibles, siendo su dueña doña Dolores Villena Chozas.

Cómo ocurrió el incendio
Dios uno de los hijos de la expresada señora, que serían próximamente las nueve de la noche cuando se levantaron de las sillas que tenían en la puerta de la casa, cerraron ésta y marcharon a dar un paseo.

Nada de tiempo había transcurrido cuando encontrándose en la calle Chacel un amigo le avisó que su casa ardía, Presuroso acudió, encontrándose con las llamas que habían hecho pasto de ella.

Preguntamósle si el establecimiento estaba asegurado, y nos dijo que sí.

Las autoridades
Cuando las autoridades de la plaza y los locales se disponían asistir al sitio de la concurrencia, tuvieron noticas de lo ineficaz del propósito y desistieron de él.

La Cruz Roja, representada por alguno de sus asociados, acudió en los primeros momentos.

El Telegrama del Rif de 14 de septiembre de 1917

En la calle O´Donell
El incendio de esta madrugada

Próximamente a la una y media de la madrugada de hoy, se declaró un incendio en la azotea de la casa número 18 de la calle O´Donell.

Según la versión que pudimos recoger en el lugar del suceso, lo ocurrido fue lo siguiente:
En la mañana de ayer, el odontólogo señor Moranchel, que habita en el piso principal de la casa citada, recibió del campo un chacal, que le remitieron unos amigos oficiales de Infantería.

El señor Moranchel encerró el animal en una buhardilla de la azote, donde tenía varios productos químicos necesarios a su profesión y pequeña cantidad de gasolina de la que emplea para alimentar los sopletes de su laboratorio.

El chacal, sintiéndose sin duda inquieto en su cautiverio, trató en la madrugada de hoy de buscar la salida, rompiendo varios frascos, algunos de gasolina. Al estrépito subió el señor Moranchel, quien, no presintiendo lo ocurrido, encendió una cerilla dentro de la buhardilla, pero observando que el animal trataba de huir arrojó al suelo la cerilla, cerrando la puerta.

Bien pronto las llamas que salían por la ventana llamaron la atención y sonaron pitos y señales de alarma. Acudieron los bomberos, que con sus extintores consiguieron apagar el juego que, como se ve, careció de importancia.

Desde los primeros momentos acudieron al lugar del suceso el general Monteverde y demás autoridades. También acudieron fuerzas del regimiento de Melilla, Guardia Civil y Compañía de Mar. El señor Moranchel resultó con quemaduras en la mano derecha, de las que fue curado en su domicilio. El chacal apareció carbonizado. Las pérdidas fueron escasas.

El Telegrama del Rif de 13 de marzo de 1923

En la calle de Montemar, arden unos almacenes de cebada

Los vecinos de la calle de Montemar, perteneciente al barrio Industrial, pudieron observar en la mañana del domingo, poco después de las nueve, que de las ventanas de las casas números dos y cuatro, donde se hallan instalados los almacenes de la razón social Oliva y Compañía, salían espesas columnas de humo.

Inmediatamente se dio aviso al Parque de bomberos, acudiendo el personal de este centro con la rapidez que las circunstancias exigían.

También acudieron desde el primer momento al lugar del siniestro fuerzas de las Comandancias de Ingenieros y Artillería y de los regimientos de Melilla y San Fernando.

El intenso vendaval de poniente que durante todo el día se dejó sentir, contribuyó a que el siniestro adquiriera considerables proporciones.

Desde el primer momento se activaron extraordinariamente los trabajos de extinción para evitar que el fuego, que a medio día alcanzó mayor intensidad, se propagara al depósito de municiones que existe en la misma calle, frente a las casas siniestradas.

Los trabajos de extinción del siniestro se llevaron a cabo por el personal de bomberos que mandaba, por hallarse enfermo el capitán de Ingenieros señor Palanca, el capitán señor Moyano, y fuerzas de Ingenieros, Artillería y los regimientos de Melilla y San Fernando.

También tomaron parte en dichos trabajos muchísimos vecinos y transeúntes y soldados de distintos cuerpos que llegaron al lugar del siniestro.

Además del material del Parque de bomberos se empleó una bomba de la Comandancia de Ingenieros.

Desde el primer momento acudieron a aquel lugar el General Presidente de la Junta de Arbitrios señor García Aldave, juez de Instrucción señor Aguirre, oficial habilitado de dicho Juzgado señor García Vallejo, jefe de policía señor Nogueira, capitán de la Guardia civil señor García Agulla, e inspectores de policía señores Ruiz y Prado.

También vimos al coronel y teniente coronel de Ingenieros señores Andrade y Alonso y varios oficiales de la Comandancia de dicho Cuerpo, dirigiendo las operaciones de extinción del siniestro.

A pesar de cuantos trabajos se realizaron para extinguir el fuego, éste continuó durante todo el día y toda la noche, consiguiéndose sofocarlo cerca de las cinco de la madrugada.

En las casas donde se ha registrado el importante incendio, tenían los señores Oliva y Compañía varios departamentos destinados a almacenes de distintas mercancías. Además, en ellos habitaban el chaufer Antonio Vargas y el encargado, los dos pendientes de los señores Oliva y Compañía.

Dichos dependientes al observar el siniestro procedieron a desalojar precipitadamente sus viviendas, arrojando todos los muebles a la calle.

El siniestro se produjo únicamente en el departamento destinado a almacén de cebada, de cuyo artículo existían mil toneladas recientemente recibidas de los Dardanelos.

En los demás departamentos había importantes cantidades de garbanzos, alubias, conservas y anisados que no han sufrido daño alguno.

Se ignoran las causas que produjeron el incendio, atribuyéndose a que como las ventanas de dichos almacenes se encuentran a corta distancia de la acera y casi siempre se hallaban abiertas, cayera al interior alguna punta de cigarro o cerilla, arrojada inadvertidamente.

Las mercancías se hallaban aseguradas en la compañía Norwich, en la cantidad de ciento cincuenta mil pesetas, y la casa, propiedad del señor Benarroch, en la Compañía "La Unión y el Fénix Español".

El Telegrama del Rif de 2 de octubre de 1931

El incendio de anoche

Anoche, poco después de las once, se declaró un incendio en un establecimiento de artículos morunos, sito en la Avenida de Martínez Campos, número 12, propiedad de don Elías Benain.

Varias personas que transitaban por la expresada calle, descubrieron el siniestro por la gran cantidad de humo que salía por el montante de la puerta de entrada en la casa. Inmediatamente se dio aviso al parque de bomberos, acudió aviso al parque de bomberos, acudiendo a los pocos momentos una sección, la mando del capataz señor Moyano, y dos auto regaderas.

Los bomberos auxiliados por los vecinos de la casa siniestrada y otras personas, trabajaron activamente en la extinción del fuego. Dos establecimientos contiguos al siniestrado, fueron abiertos ante el temor de que las llamas se hubieran propagado. Afortunadamente no sucedió así.

Una hora después, quedó sofocado el incendio que, según parece, se inició en unos sacos de paja que había cerca de la puerta de entrada.

Las pérdidas se calculan en unas seis mil pesetas. Se sabe que el establecimiento no estaba asegurado.

En el lugar del siniestro se presentaron el jefe de la Guardia Municipal señor Morales, los agentes de policía señores Esteban, Abad y González, y algunas parejas de guardias municipales y soldados de vigilancia de distintos Cuerpos.

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