Melilla Hoy 23/10/2017
21 de agosto de 2019, 11:36:35
Semana Santa

La Señora de Melilla estrenó su nuevo trono recorriendo la angosta escalera que da acceso a la calle Cánovas y el barrio del Carmen hasta llegar a su Callejón con un bellísima alfombra floral y repleto de melillenses que no quisieron dejarla sola


Carlos Campaña, a la Virgen de la Soledad: “Nos tienes que servir de faro en el temporal y de guía en la tormenta”

Por Lorena Japón

La noche del Viernes Santo siempre es muy emotiva, este año contó con Carlos Campaña, el periodista melillense fue el encargado de conducir el acto de desagravio a la Virgen de la Soledad, a la que le pidió que nos sirva de faro en el temporal, de guía en la tormenta y nos ayude un proyecto común de entendimiento y multiculturalidad. La Señora de Melilla estrenó su nuevo y majestuoso trono recorriendo la escalera que da acceso a la calle Cánovas y el barrio del Carmen hasta llegar a su Callejón con una alfombra floral de los jóvenes de la Cofradía y repleto de melillenses que no quisieron dejarla sola.


A las once de la noche del Viernes Santo melillense, después de las letanías y tras realizar la llamada a las puertas del Sagrado Corazón, el templo arciprestal se abrió y permitió que saliera la Cruz de Guía y el cuerpo de nazarenos. Algunos hombres de trono comenzaron a salir y se repartieron entre ambos lados para poder coger a la Señora de Melilla y poder iniciar así su estación de penitencia.

Callejón de la Soledad
La virgen, que este año estrenó nuevo trono, con las mismas características del anterior, y un exorno floral en el que destacaba principalmente el color blanco con manchas malvas. En total silencio y con luna llena, comenzó a recorrer las calles de Melilla, con un reconocimiento especial a una de las camareras de la Virgen, Nuria Quiles, que ya no se encuentra con nosotros pero que sigue presente en la Soledad. Las camareras también quisieron recordarla a través de un lazo crespón negro en las varas.

Este año también volvió a recuperar en su recorrido la subida por la angosta escalera en dirección a la calle Cánovas, para desde ahí dirigirse, por las estrechas calles de esta barriada, hacia la calle Castelar y, de allí poder ir hacia el callejón de la Soledad, llamado así desde el año 2001. Fue en la subida a la calle Cánovas donde la maravillosa voz de María Mendoza cantó el ‘Ave María’ a la Virgen.

En el Callejón, un año más, apareció alfombrado por el bello diseño confeccionado con serrín de colores por la Junta Joven de la Soledad. En esta ocasión, los jóvenes han realizado un diseño durante toda la mañana del Viernes Santo con el escudo de la Hermandad, su corazón y en la corona, la familia de Nuria Quiles colocó sus iniciales con serrín de colores teniendo así un recuerdo para ella.

Los costaleros colocaron uno a uno, en la pequeña cavidad, a modo de ermita de la virgen en esa calle, claveles de color blanco, formando un gran corazón. Asimismo, algunos de los presentes tuvieron la ocasión de acercarse al trono e incluso meterse debajo y sentirse portador durante unos segundos de la Soledad.

Multitud de melillenses se congregaron en las inmediaciones del estrecho Callejón de la Soledad para ser testigos de todo lo que sucedía. En esta ocasión fue Sergio García el encargado de dar lectura a la carta de la Junta Joven de la Cofradía a la Virgen, a la que pidió perdón en nombre de todos los melillenses.

Desagravio
La Soledad avanzó por las calles continuando su camino con el rezo del rosario por parte de las monjas del Monte María Cristina para entrar silenciosa a la Avenida, donde a la una menos veinte ya se apagaron las luces y se repartieron más de 3.500 velas para que los melillenses alumbraran la calle.

Pasada la una y diez de la madrugada, en la oscura noche del Viernes Santo y envuelta de un mar de luciérnagas, la Señora de Melilla recibió frente la tribuna de autoridades y la fiscalía el acto de desagravio, el pregón del perdón que en nombre de los melillenses le ofreció el periodista melillense, Carlos Campaña, muy unido a la Soledad desde hace 30 años: "En la oscuridad de la pasión, una madre, María. A pesar de su inmenso dolor acompaña a su hijo hacia la cruz, hacia el final, no es el final, es el principio. Aquí estamos, madre, aquí estamos, contigo", señaló.

Se dirigió a los penitentes, a los portadores y a los melillenses presentes en esta fría noche, para pedirles que le recen y la acompañen, remarcando así que “no estás sola, estamos contigo porque el dolor compartido se lleva mejor, porque en este terrible momento que marcó la historia de la Humanidad no te íbamos a abandonar”.
“Una vez más, Melilla, la multicultural, la mestiza Melilla, está contigo. Tus hombres de trono, de los que me siento orgulloso, con los que estoy comprometido, a los que envidio, ya me gustaría seguir arrimando el hombro como lo he hecho durante más de 30 años, te llevan marcando el paso con devoción, con el ritmo perfecto”, apuntó.

Por último, Campaña le pidió a la Virgen de Melilla, que nos tiene que servir de faro en el temporal, de guía en la tormenta, de norte en el camino. “Nos tienes que iluminar en una senda, en un proyecto común de entendimiento y multiculturalidad, de concordia, de ir juntos de la mano.. porque sólo así, seremos verdaderamente libres”, concluyó.

El vicario Eduardo Resa, expuso que la Soledad de María, cuando Cristo es sepultado “nos remite a nuestra propia soledad, la más hermosa, y tan necesaria para encontrarnos con Dios y con nosotros mismos”. Asimismo, le pidió a la Virgen que ilumine nuestras vidas y nuestra muerte para que nadie pueda separarnos del amor de Cristo. “Ruega por nosotros y ayúdanos a permanecer en la fe, la esperanza y la caridad”, rogó.
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