Melilla Hoy 23/10/2017
14 de noviembre de 2019, 20:59:07
Editorial


Un Puerto más seguro


De espectaculares habría que calificar los resultados que la Guardia Civil está obteniendo en el Puerto de Melilla para tratar de erradicar el grave problema de inmigración irregular que se estaba produciendo en esta zona de Melilla, protagonizado por decenas de menores y adultos magrebíes que buscaban salir de Melilla para alcanzar Europa


De espectaculares habría que calificar los resultados que la Guardia Civil está obteniendo en el Puerto de Melilla para tratar de erradicar el grave problema de inmigración irregular que se estaba produciendo en esta zona de Melilla, protagonizado por decenas de menores y adultos magrebíes que buscaban salir de Melilla para alcanzar Europa. El esfuerzo y la labor callada de la Benemérita, junto con unas medidas impopulares en los tramos más sensibles del Puerto, han logrado reducir en un 75% esas entradas irregulares que se daban de forma constante y diaria en la zona restringida del Puerto de Melilla, dando lugar a un problema no ya sólo de inmigración, sino también de seguridad ciudadana que tenía a toda la ciudad alarmada.
Hoy esa alarma social es mucho menor porque ya no se ven tantos menores deambulando por las calles, aunque aún se vean algunos, porque este colectivo, junto con el de los adultos, mantiene su esperanza de colarse en alguno de los barcos que conectan Melilla con la costa andaluza para hacer realidad su sueño europeo. Pero hay menos, como decíamos, porque también son cada vez menos las posibilidades que tienen estos inmigrantes de conseguir su peligroso objetivo.
La Autoridad Portuaria de Melilla ha realizado un importante esfuerzo económico para reforzar su seguridad con medidas que han despertado enorme polémica, como fue sustituir las vallas que había en el espaldón y otras zonas restringidas del Puerto e instalar en muchas de ellas concertinas cortantes para tratar de impedir las intrusiones. Estos elementos son impopulares, y no pocas ONG y algunos partidos políticos, además del propio Gobierno socialista, salieron a criticar a la Autoridad Portuaria por instalarlos, alertando de los graves daños que iban a producir a los inmigrantes.
Pero la realidad hasta ahora, que se sepa, es que esas medidas han logrado tapar ese coladero sin provocar heridos porque los inmigrantes han optado por otras estrategias para intentar acceder a la zona de seguridad del Puerto. Ayer lo apuntaba la Guardia Civil en un balance del dispositivo de seguridad que lleva cuatro meses desplegando en la entrada del recinto portuario: los pocos inmigrantes que han sido detectados, apenas 91 en el interior de dichas zonas restringidas, entraron escondidos en los camiones que llegan al puerto. Y otros 228 fueron interceptados intentando superar ese primer anillo de seguridad establecido en la entrada haciéndose pasar por pasajeros, adecuando para ello su vestimenta, yendo acompañados y llevando cierta cantidad de dinero, como haría cualquier viajero.
Ahora que este problema parece estar resuelto o camino de ello, pocos recuerdan lo que sucedía hasta hace muy pocos meses, y es que las inmediaciones del Puerto estaban tomadas por estos inmigrantes, niños y mayores, que prácticamente a diario asumían excesivos riesgos en su intento de acceder a la zona restringida, lo que ha desembocado en más de una tragedia. Una situación que era el caldo de cultivo apropiado para dar lugar a otros problemas de seguridad ciudadana de la que, en ocasiones, eran víctimas los propios inmigrantes, y que ponía en jaque una infraestructura vital para Melilla como es su Puerto.
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