Melilla Hoy 23/10/2017
23 de agosto de 2019, 18:18:37
Medio Ambiente


Guelaya concede sus ‘banderas negras’ a la “mala gestión” medioambiental y a “la contaminación” en Melilla

Critican especialmente la obra en el Río de Oro porque era uno de los escasos reductos de vida natural que quedaban en nuestra ciudad

Por Redacción

El Colectivo Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla ha otorgado sus particulares “Banderas Negras” en “la mala gestión” del anterior gobierno y a la “contaminación” en la ciudad.

Sobre la “mala gestión”, los ecologistas melillenses han señalando que 800.000 euros de cemento se han utilizado “para sepultar la desembocadura del río de Oro de Melilla”, uno de los escasos reductos de vida natural que quedaban en nuestra ciudad.



Para Guelaya “la barbarie se reformula conforme una opinión pública, cada vez más comprometida con la protección medioambiental va creciendo: hasta hace poco tiempo el plan para nuestro río era taparlo con un techo, convertirlo en una enorme alcantarilla, pero no pudieron hacerlo, probablemente por falta de dinero y por temor a contravenir a muchos melillenses que clamaban en las redes sociales contra ese proyecto”.

La asociación ha indicado que “ahora les vale con inundarlo de cemento”. “En la desembocadura del río de Oro, que ya estaba en buena medida cementada, pero donde la vegetación se había ido haciendo un hueco con el transcurrir de los años, han decidido que había que cementar y poner, en la desembocadura del río, una fuente, con chorros iluminados durante la noche” han proseguido.

El Colectivo Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla ha destacado que la tendencia en Europa y en España es la renaturalización de los ríos, quitar hormigón, aumentar la vegetación, cuidar los ecosistemas acuáticos, “pero el gobierno de la Ciudad Autónoma decide que lo mejor es arrancar la escasa vegetación que se había abierto el paso entre el hormigón de nuestro río, que permitía la reproducción de aves como el chorlitejo, la gallineta, la visita de garzas reales, de andarríos, de lavanderas, garcetas, cigüeñuelas; teníamos golondrinas y aviones devorando mosquitos; teníamos vida y ahora tenemos cemento amarillo con una fuente de colorines”. “No se puede ser peor gestor ni más hortera” han apuntillado.

Para los ecologistas locales, la actuación sobre la desembocadura del río de Oro atenta contra la Directiva europea Marco de Agua que entre otras muchas cosas establece que "El agua no es un bien comercial como los demás, sino un patrimonio que hay que proteger, defender y tratar como tal". El primer objetivo de esta Directiva europea es que "se prevenga todo deterioro adicional y proteja y mejore el estado de los ecosistemas acuáticos y, con respecto a sus necesidades de agua, de los ecosistemas terrestres y humedales directamente dependientes de los ecosistemas acuáticos". En Guelaya se preguntan qué entenderá el gobierno de la ciudad, en referencia al anterior ejecutivo, por "prevenir todo deterioro adicional y proteger el estado de los ecosistemas acuáticos". “Antes teníamos un río y ahora tenemos una fuente. Alguien habrá ganado algún dinero con el cambio” han concluido sobre la primera “bandera negra” que conceden.

Contaminación
Sobre la segunda “bandera negra” que otorga el Colectivo Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla, se la han concedido a la contaminación en Melilla. Así, han indicado que en junio de 2018 se realizó un vertido de tierras en la playa de Horcas Coloradas de Melilla. Se trataba de reponer la tierra y arena perdida en los temporales de levante que acaecieron a lo largo del invierno.

Asimismo, han resaltado que el vertido de tierra que se realizó en la playa de Horcas, han explicado, “no procedía del vertedero de inertes y fue realizado por parte de una empresa que no tiene autorización para valorizar residuos de construcción; es decir, no sabemos si la tierra que se echó cumple con los requisitos para calificarla como inerte, no sabemos si puede contener restos de materiales contaminantes”. Así, han asegurado que “los bañistas que extendieron su toalla en la zona removida han sido ajenos a los peligros que pudieran derivarse al contactar físicamente con una tierra no controlada”. En este sentido, han recordado que durante varios días se formó una gran turbidez en el agua de la playa que impidió el baño.

Por otro lado, han recordado que en las rocas de la playa de Horcas habita la Patella ferruginea, una lapa en peligro de extinción que tiene en Melilla una de las principales colonias a nivel mundial. Sin embargo, han advertido que “cualquier actividad que pueda suponer un prejuicio sobre la Patella debe contar con un proceso previo de evaluación de impacto ambiental, pero este vertido de tierras, cuya turbidez seguramente afectó a los ejemplares de Patella sitos en Horcas, se realizó sin contar con ninguna evaluación ambiental, por lo que desde Guelaya no pudimos presentar alegaciones.

Además, han significado que en las cercanías de la playa de Horcas se ubica la desaladora de Melilla, en una zona en la que también está presente la Patella. Guelaya ya señalado que el anterior gobierno de la Ciudad Autónoma pretendía ampliar la desaladora, añadiendo un cuarto módulo a los tres existentes. Esta obra ha requerido de un proceso de evaluación ambiental y las conclusiones emitidas por el MAPAMA, en abril de 2018, establecían la necesidad de realizar los trabajos siempre que la turbidez generada no pudiese afectar a la Patella, llegando a requerir la obligación de ubicar barreras físicas contra la turbidez.
“No se entiende que después de la resolución del MAPAMA se haya autorizado un vertido de tierras en una playa en la que hay ejemplares de Patella sin que se ejecutaran previamente medidas contra la turbidez y sin que se haya desarrollado previamente un proceso de evaluación de impacto ambiental” han apuntado.
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