Melilla Hoy 23/10/2017
18 de octubre de 2019, 1:27:09
Editorial


Nubarrones judiciales para De Castro


Si Eduardo De Castro no consigue convencer dentro de nueve días al juez y éste decide abrir juicio oral, el presidente de la Ciudad Autónoma tiene muy difícil seguir en su sillón, a no ser que el PSOE, su socio, decida saltarse su código ético, y Ciudadanos haga lo propio


Eduardo De Castro lleva poco más de un mes como presidente de la Ciudad Autónoma, un cargo que le está pesando como una losa, como él mismo demuestra con el rictus serio y forma de hablar para adentro que se gasta desde que tomó el bastón de mando de Melilla. Quizá no imaginaba que su insólita decisión de presentarse como candidato a presidente siendo el único diputado de su grupo le iba a traer tantos problemas y quebraderos de cabeza, y no sólo por verse obligado a resolver problemas en los que antes no quería ni involucrarse, como el del paso de borregos, sobre el que años atrás decía que no era “su guerra”. También por los constantes tira y afloja de sus compañeros camino, PSOE y CpM, que son los grandes ganadores de esta jugada en la que han utilizado, de forma descarada, a De Castro. No hay más que ver lo triunfantes y exultantes que están Mustafa Aberchán y Gloria Rojas, como ya se encargaron de mostrar en el primer pleno de la Asamblea que se celebró este pasado jueves, donde llevaron la voz cantante mientras De Castro, siendo presidente, estaba casi escondido detrás de la secretaria general del PSOE e intervino sólo una vez, de forma muy breve, y como queriendo no molestar a nadie. A lo mejor por eso, para no molestar, ayer condenó el salto a la valla más agresivo de la historia en Melilla, como aseguran las propias asociaciones de guardias civiles, con un escueto comentario en Twitter en el que no dijo ni sí, ni no, ni todo lo contrario. “Quizás con más y mejores medios estas situaciones no se producirían”, comentó De Castro para resolver la papeleta sin ofender a sus socios, los cuales, por cierto, disfrutan tanto de sus nuevos cargos, que no han salido a defender al presidente cuando le acechan nubarrones judiciales.
Y es que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Melilla ha citado en calidad de investigado, para el próximo lunes 29 de julio, a De Castro por la presunta falsificación de la lista electoral con la que concurrió a las pasadas elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo. El presidente de la Ciudad Autónoma tendrá que ir a declarar ante el juez para dar las explicaciones que aún no ha querido dar sobre la forma en la que fue confeccionada la lista electoral de Ciudadanos, un tema en el que está siendo investigado y del que depende su continuidad como presidente. Porque si no consigue convencer dentro de nueve días al juez y éste decide abrir juicio oral, Eduardo De Castro tiene muy difícil seguir en su sillón, a no ser que el PSOE, su socio, decida saltarse su código ético, por el cual no puede pactar con nadie al que se le haya abierto juicio oral. Ciudadanos también tiene una norma similar, pero teniendo en cuenta el proceder ambiguo de este partido, no sería descartable que dejara de cumplirla, como está haciendo el propio De Castro al no aplicarse a sí mismo la exigencia que hacía antes, desde la oposición, a quienes estaban en el Gobierno y se veían salpicados por un proceso judicial.
Algo parecido les sucede a sus propios compañeros, que ahora echan en cara al PP que exija que se cumplan las normas marcadas en el Reglamento Orgánico de la Asamblea, cuando el tripartito, desde la oposición, también lo hacía. Ahora, desde la bancada de enfrente, mucho más cómoda que la anterior, justifican sus errores escudándose en que el PP también los cometía, pero eso es un error que deberían evitar, porque les quita toda la razón que antes tenían cuando protestaban y les deslegitima cuando dicen ser los abanderados del cambio.
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