Melilla Hoy 23/10/2017
14 de diciembre de 2019, 1:05:47
Opinión

Buenos días


Comercios melillenses

Andrés Hernández




Dicen que estas Franquicias comerciales inauguradas hace poco en esta ciudad, han creado muchos puestos de trabajo. Miles se han perdido en la desaparición de la mayoría de los comercios melillenses. Aquí reseño, que recuerde, algunos nombres. Todos de la Avenida principal, que no solo daban ocupación, sino también servicio, variedad y buen gusto a Melilla. Creando una imagen colorista, competitiva y diversa, en la cual, el melillense, ante esa propuesta, tenía donde elegir, al tiempo que sus compras, servían también, y era lo más importante, para comunicar y comunicarse, en esa vida sencilla, apacible y amena, que siempre caracterizo el alma de esta ciudad.



No eran centros comerciales cubicados en hormigones y frialdades de intereses comerciales. Era todo lo contrario. Era una Calle amplia y soleada donde pequeños y bien surtidos comercios, alentaban cada día el corazón urbano de Melilla. Y junto a él, a su propia gente. Eran otras gentes. Era otra ciudad.

Comercios desaparecidos de la Avenida: Neguri; Escaño; Mediño; Baratech; Elisia; Luis Y Carlos Boix; López Ochoa; P. Levantina; Sunder; Calzados Cuenca; Palacio Oriental; Roan; Tagore; Budha; La Hispana; Joyería Madrid; La Palma; F. Parres; Bar Zaragoza; Almacenes Avenida; Vicente Martínez; Postal Exprés; Bar Canarias; Sastrería Cuadrado; Noel: Dalamal; Foto Imperio; Calzados Revilla; Pilar León; Bazar X; Sastrería Albino; Hotel Avenida; Glamour; Ciudad De Sevilla; Armería Eibarresa; La Pilarica; Jamna; Vistefiel; La Mallorquina; Farmacia Bernardi; Rialto; Muebles El Ajuar; Joyería Valderrama; C .California; Viajes Ginebra; Calzados Avenida; El Buen Gusto; Rafael Alarcón; Joyería Fina; La Ibense; Papelería La Española…
No eran solo comercios. Principalmente eran personas. Seres humanos que un día estuvieron-algunos aún están-alentando con sus vidas y sus trabajos, sus ilusiones y esperanzas, el alma de esta ciudad. Ellos y muchos más que faltan aquí, fueron uno de los pilares fundamentales, donde se asentó y desarrollo y futuro de Melilla, dándoles a sus hijos, servicios que redundaban en mayor comodidad y bienestar de las familias.

Aunque el intercambio era el dinero, existía también algo que trascendía más allá de él, como era la convivencia de un pequeño comercio, que se esmeraba y crecía cada día en la utilidad a los demás. Y eso, hoy, además de recordarse serenamente, también se deja entrever, al vislumbrar un poco aquella Melilla, que, bajando de una ciudad amurallada, fue extendiendo su vida junto al mar que la circunda y la comunica.

Años 60, 70, 80, de un siglo, que pudo haber sido el inicio de una Melilla nueva, sin necesidad de aportaciones exteriores, ni alardes futuristas. Melilla era una ciudad pequeña, segura, limpia y bien administrada. Artesanal y comercialmente familiar. Sobre esos pilares, habría que haber construido unas comunicaciones más favorables y unas convivencias más acordes, sin otra autonomía que la que tenían sus propios hijos, al ser herederos de unos antepasados que supieron dejar en ellos, hermosas razones de convivencia, futuro y entrega.

Pero una política mal encaminada…Una extralimitación del poder, ajeno al conocimiento y al sentir de una razón común. Corruptelas y arbitrariedades, sin otros beneplácitos y conformidades, que la redada política y el secuestro popular, bajo el pretexto de la libertad otorgada y el futuro planificado…arribaron a un presente desconsolador y al parecer concluyente y definitivo, solo de frases rebuscadas y gestos grandilocuentes, de todo aquello, cuya elocuencia, no es nada más que un gesto.

Termino con mi sentido recuerdo a todos los melillenses que nos dejaron, en este caminar de una ciudad, sin otro rumbo, que una frontera convertida en organismo multitudinario y una ciudadanía a punto de ser absorbida por el desamparo y la humillación. Y que, al mirarla, ofrece una imagen algo desdibujada de lo que fue. Tal vez por el tiempo pasado, o tal vez, por alguna humedad en los ojos del recuerdo. Buenos días y…. ¿Culpables?
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