Melilla Hoy 23/10/2017
28 de enero de 2020, 11:09:31
Opinión

MUCHO MÁS QUE SOLO BICI


La paja en el ojo ajeno y la hahaganda

Por Melilla ConBici


En este momento de “incertidumbre global”, que dirían algunos, realizar un acto de introspección personal, casi de autodescubrimiento es obligatorio en personas de bien. En este proceso de regeneración energética, de cambios en los usos, de protección medioambiental, es hora de mirar para sí, es hora de dejar de buscar chivos expiatorios en lugares remotos y comenzara ser responsables de nuestros propios actos.



China, EEUU, India y otros tantos países realizan un flaco favor a nuestro planeta, a nuestras esperanzas y es cierto que sin su compromiso firme, estaremos condenado a la CRISIS CLIMÁTICA, pues son los mayores emisores de G.E.I., pero señalar a un chivo expiatorio, por cómodo que esto sea, no nos aleja de la verdad, que no es otra, que el ritmo al que nuestro país, es decir nosotros, consumimos los recursos naturales, es responsable en la actualidad de un consumo sobreacelerado, 4 veces más de lo soportable por nuestro planeta.
Estas son las empresas; las 10 empresas más contaminantes de nuestro país, han emitido el 62% del total de emisiones fijas y el 25% de las emisiones totales de España. Endesa, que está a la cabeza de esta oscura lista, al emitir un 9,28% de todas las toneladas de gases de dióxido de carbono equivalente (CO2) que se expulsan a la atmósfera, es curiosamente la promotora de esta imagen de Greenwashing, “lavado verde”, proponiéndose como “La empresa que lidera el cambio hacia una sociedad libre de emisiones”, juzguen ustedes mismos.
Y estas son las personas; en la actualidad mueren en nuestro país, más de 30.000 personas al año por contaminación medioambiental, en Europa 800.000, (emisiones de gases contaminantes, PM2.5, PM10, NOx, O3, SO2, Bencenos, Toluenos, etc).
Este solo es un ejemplo de las acciones bien estudiadas, para nada medioambientalmente sostenible, que los lobbies, en este caso el energético, realiza sin ningún pudor. La compra sistemática, de todas las portadas de prensa de tirada nacional. Está claro, que en este caso, emplear el color “verde” del dinero, está completamente “justificado”.
Señalar como único responsable de la situación climática al sector energético, no sería justo, lobbies como el de la alimentación, la automoción, el transporte, la moda, las petroleras, la propia banca y otros muchos son responsables en mayor o menor media del cambio climático, por sus políticas de potenciar el consumo por encima de los límites físicos de un planeta que agoniza.
Sería fácil en este “repaso”, cebarnos en este grupo tan nutrido de despropósitos medioambientales, pero siendo justos, nosotros formamos parte de forma incuestionable del problema actual de CRISIS CLIMÁTICA, en la producción de G.E.I. (gases efecto invernadero).
El parque de vehículos en España crece un 8% en los últimos cinco años.
Nuestras decisiones diarias como individuo han dado forma al planeta en el que vivimos, en nuestra acción o inacción, nuestro conformismo o nuestra implicación social, mediática o de cualquier tipo, proponemos una realidad, difícil de ser heredada por nadie, en especial y esto es lo más doloroso, por nuestros hijos. Proponer en estas páginas una amalgama de datos científicos, de estadísticas y trabajos medioambientales no nos alejará mucho tiempo de nuestra responsabilidad como emisores de CO2, pues el ser humano emite unas 80 Tn al año, nuestro coche unas 2 Tn y somos más de 7.500 millones de habitantes con más de 1.200 millones de coches, así que hagan sus cuentas si quieren, este solo es un burdo ejemplo.
Los expertos nos dicen lo que debemos hacer; desarrollar una “Cultura de la Austeridad”, ellos coinciden en la necesidad de fomentar la concienciación en los consumidores y un cambio de hábitos en la alimentación, el transporte y tender hacia las energías más limpias para reducir la utilización de los recursos fósiles.

Compromisos
¿Seremos capaces de fomentar la cultura de la austeridad, para poder encontrar un equilibrio en la naturaleza?, ¿seremos capaces de renunciar a un ápice de comodidad?, ¿a reeducar nuestra forma de relacionarnos con el medio?, ¿lograremos en un acto de supervivencia, emitir CO2 cuando sea necesario y no como si fuera un proceso energético ilimitado?, sin ninguna responsabilidad, sin consecuencias, esa es la clave, restar comodidad en el presente, reinventar nuestra forma de vivir, adaptarla a esta nueva “demanda” y así, de esta forma “ incómoda”, proponer algo difícil de encontrar hoy día, “esperanza”, el tipo de sentimiento generoso y completamente justificado que nos propone Greta, pues sin él nada será posible.
Estoy luchando por mi futuro. Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos pocos puntos en la Bola. Estoy aquí para hablar por todas las generaciones venideras”. Las palabras no pertenecen a Greta Thunberg sino a Severn Cullis-Suzuki, la joven que hizo enmudecer a los líderes mundiales en la histórica cumbre de Río de Janeiro en 1992.
El día 6, llegó a Madrid Greta, entre una enorme expectación, ella no la buscó, a pesar de lo que dicen sus detractores. La campaña de desprestigio mediático que sufre Greta se denomina “jajaganda”, una palabra que surge de la unión de la onomatopeya de la risa más las últimas sílabas de la palabra propaganda, su objetivo es despreciable, no es convencer al público, sino socavar la credibilidad de la persona o institución contra la que se despliega y en eso tenemos arte, instagram, twitter, facebook, youtube, wasaap, o cualquier otra red social, es un perfecto lugar de anidamiento de alimañas, “practicar” por ellos la jajaganda (término en inglés que acuña la propia OTAN), sí que demuestra intereses ocultos.
Esta “revolución mediática”, se la han facilitado las necesidades actuales, ella nos dice lo que no queremos oír, nos recuerda cada día una realidad incómoda, como antes hizo la “otra Greta”, a la tierna edad de 12 años, Severn Cullis-Suzuki. Esta joven canadiense, sin embargo, no sufrió la hahaganda, que hoy sufre su homóloga sueca, pues las redes sociales no existían, pregúntese porque no ha oído hablar de su intervención en la “Cumbre de Río de 1992”, es porque como muchos fue objeto de la ignorancia, esa ignorancia que nos emplaza hoy aquí.
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