Melilla Hoy 11/07/2020
12 de julio de 2020, 17:41:12
Sanidad


"La vuelta al mundo del COVID-19" (I)

Por Francisco Robles Ferrón, Médico (Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública)


El cuadro clínico llamado COVID-19, causado por el nuevo virus SARS-CoV-2, ha dado la vuelta al mundo, y reingresado a China desde entre otros sitios el pacífico americano, completando su circunnavegación; el futuro dirá si esta pandemia será un nuevo jinete del apocalipsis, aunque por lo que se atisba de sus efectos-sanitarios, sociales y económicos-, ha presentado una firme candidatura a ello con más de 520.000 casos, de 23.000 muertes y de 200 países afectados.



Apareció en diciembre pasado en China-en una próxima ocasión para no extenderme en exceso, volveremos sobre el porqué de su origen en China-; pero recientes informes los datan en noviembre, e inicialmente se destacó el papel de ciertos animales en su origen, fue la descripción del contagio interhumano lo que cambió toda la estrategia preventiva. Cuatro meses después, se puede decir mucho del nuevo coronavirus-el SARS CoV 2-, pero hay muchas e importantes cuestiones sin poderse responder aún, a pesar de que existan dedicados a su estudio, numerosos y prestigiosos equipos de investigación e ingentes recursos de toda índole.

Y aquí radica la primera y talvez principal causa objetiva, que no excusa, de que las medidas adoptadas a lo largo de este período, no hayan sido todo lo eficaces que pretendían las autoridades sanitarias-tanto internacionales como nacionales y autonómicas-; y también de los errores de previsión, que sin duda han existido. Ello no debe de ser óbice para discutir si fueron erradas, tardías o mal aplicadas, pero debe de ser más adelante en mi opinión. Y ojalá lo sea pronto, porque significaría que por fin habría terminado la epidemia, y ahora sólo cabe ser responsable y disciplinado.

Existen cientos de documentos más reputados para conocer a ambos-al COVID 19 y al SARS CoV 2-, y en los medios de comunicación-mi reconocimiento a su importante labor-existe una información continua, puntual y objetiva; por ello este artículo sólo pretende dar una visión epidemiológica de conjunto, que ayude si cabe a que el miedo no actúe como acelerante del contagio, y que la opinión ciudadana esté más cercana a la realidad de la crisis, ¡pero de este momento!, porque lo que hoy se diga, mañana no sólo puede ser incorrecto, sino incluso hasta parecer falso.

El coronavirus 19 es un virus nuevo-nadie tiene defensas contra él porque nadie ha contactado con el mismo-, trasmitido por vía respiratoria-la más rápida de trasmisión de contagio-, con capacidad de infectar a toda la población mundial-la O.M.S., aunque tarde, la calificó de pandemia-, de alta contagiosidad-se estima que un caso infecta de media a tres personas susceptibles, claro ejemplo de progresión geométrica-es trasmisible aún sin estar enfermo, y de una letalidad elevada-de 3 a 10 veces la de la gripe, según las fuentes, el medio y los enfermos-; para agravarlo aún más, las medidas tradicionales de prevención de este tipo de enfermedades infecciosas, que a falta de vacuna es fundamentalmente el aislamiento social, es de una eficacia limitada, al aplicarse cuando ya existe un extendido contagio. El Dr. Ángel Abad, un compañero que ejerció en Melilla, lo ha resumido perfectamente: la historia del coronavirus 19 es la historia de la tormenta perfecta.

La estrategia-recuerden lo de las fases de contención y control, y después de mitigación-de impedir y/o retardar los contagios, es la aplicada en España y en otros países-pero de forma diferente y con resultados distintos-, y busca aplanar la curva de incidencia acumulada, para frenando los contagios, mantener los casos sintomáticos por debajo del umbral marcado por la capacidad asistencial nacional, y así poder dar una asistencia de calidad a los casos graves, y con ello mitigar las muertes; sin embargo, esto tiene riesgos como el prolongar la epidemia-y con ello el daño socioeconómico, o el posibilitar los rebrotes al dejar susceptibles detrás. Además, lo logrado hasta ahora es con un sacrificio inadmisible de los sanitarios.

Las previsiones fijan un plazo de 5 a 15 días para alcanzar la cima, ya que no será un pico de uno o pocos días, y aunque habrá variaciones autonómicas, aún quedarían de 1 a 3 meses; si ello es así, durante las 3 próximas, y por preverse el número mayor de casos circulantes, es muy importante extremar la prevención mediante el respeto del confinamiento y las medidas higiénicas generales (alimentación y ejercicio físico adecuados) y específicas (toilette nasofaringea diaria con agua marina, lavado frecuente y adecuado de manos, prevenir la difusión de exudados al toser, medidas de barrera-guantes, mascarillas,..-) tanto para confinados como los que no lo están. Hay que pensar que la vacuna será posible, pero en el más óptimo de los casos nunca antes de final de año, y sólo limitada a ciertos grupos en esa fecha.

Un último apunte epidemiológico, si asumimos que el COVID-19 es una infección estacional-del tipo de la gripe-, con riesgo a errar podemos concluir que el buen tiempo de abril y/o mayo, traerá el control-no digo fin- de la epidemia, pero ¿será de modo definitivo o hasta la próxima temporada?, y en esta secuencia de hipótesis, ¿la epidemia pasará el próximo semestre, como hace la gripe, al hemisferio sur? Creo que el SARS-CoV-2 ha venido a quedarse entre nosotros, y como dijo Marco Aurelio en el film Gladiator: "La muerte nos sonríe, devolvámosle la sonrisa".... ¡poniendo todas las medidas que estén a nuestro alcance para su prevención!

Nota. -El confinamiento absoluto-parar toda actividad productiva del país-, no acabará con ella, porque el contagio está ya muy extendido; y, además, el COVID podría causar millones de casos y hasta centenares de miles de muertos, pero los daños por la crisis económica mundial si se aplicara, serían aún mayores.

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