Melilla Hoy 23/10/2017
25 de mayo de 2020, 22:51:50
Opinión

Columna psicológica


Cómo ayudar a los niños a superar el duelo de un ser querido

Por Daniel Ventura Rizo


En España, a día de hoy, han fallecido más de 10.000 personas como consecuencia de la pandemia por el COVID 19. España está de luto y sufriendo un terrible duelo. Son muchas las familias que lloran la pérdida, pero no podemos olvidarnos de los más pequeños, del sufrimiento que también experimentan por la pérdida de sus seres queridos, por lo que tenemos que ayudarles a que elaboraren su duelo.



En nuestra sociedad, hablar de la muerte, a nuestros pequeños, suele ser complicado. Evitamos, por todos los medios, que no se enfrenten a esta realidad, la del final de la vida. Usamos términos del tipo “ya se ha marchado”, “está en un lugar mejor”, “ya está descansando” “está en el cielo”... pensando que al utilizarlos dejamos zanjados el problema. Algunas familias los apartan, llevándolos con otras personas (vecinos, amigos, familias…), para que no se enteren de lo ocurrido, ni de las circunstancias del fallecimiento. La intención es evitarles el dolor y el sufrimiento, pero el dolor, ante la pérdida, está garantizado.

Todos los menores, en función de la edad y la etapa evolutiva en la que se encuentren, deben comprender algunos aspectos sobre la muerte para poder elaborar un duelo normalizado y sobreponerse al dolor que supone la pérdida un ser querido. Son los padres o familiares con un estrecho vínculo con el menor, los encargados de explicarles esos aspectos.

Los niños más pequeños, (3 a 10 años) tienen más dificultades para entender la pérdida, desconocen el significado de la muerte, por ello, utilizan fantasías, pensamientos mágicos que le apartan de la realidad y que podrían complicar el duelo. Para paliar esa posible complicación y deterioro emocional, es fundamental que ese proceso vaya acompañado de explicaciones sinceras por parte de los adultos.

Lo más adecuado y recomendable, es que al menor, sobre todo a los de este grupo (3 a 10 años), se le pregunte de forma directa, para que ellos mismos cuenten qué conocen sobre la muerte, qué piensan de ella, de forma que sus familiares más significativos, puedan explicarles y completar así toda la información que desconocen y necesitan.

Cualquier persona necesita tiempo para asimilar la muerte. En el caso de los niños, además de tiempo para asimilarla, necesitan tiempo para comprenderla. Por tanto hablamos de un proceso, cargado de emociones, de fantasías y de posibles complicaciones.

Muchos adultos se preguntan “qué es lo que puede contar, sobre la pérdida, para que no se angustien”. La respuesta es fácil de conocer pero difícil de poner en práctica. Nuestros hijos deben conocer la verdad sobre el fallecimiento, pero hay que ir dándosela de forma gradual y adaptada al nivel de comprensión del niño, de lo que cada uno sea capaz de asimilar, acorde siempre al estadio evolutivo en el que se encuentre.

Las familias, cuando sufren una pérdida, es aconsejable que conozcan las cinco fases por las que un niño pasa durante todo el tiempo que dura el proceso de duelo, estas son:
  • Negación: El menor niega la pérdida del ser querido. Piensa que volverá.
  • Enfado/Ira: Aparecen emociones como ira, rabia, impotencia, por no haber podido hacer nada para evitar la pérdida. Le invaden pensamientos que le lleva a la culpabilidad.
  • Negociación: Buscar motivos para entender pérdida, empieza a reconducir sus pensamientos para dar razones a la pérdida.
  • Dolor Emocional: Comienza a sentir tristeza por la pérdida. Va comprendiendo la pérdida. Puede aparecer un estado de tristeza que tiene que ir desapareciendo de forma gradual.
  • Aceptación: El menor acepta la pérdida. Entiende que lo ha perdido, lo sigue manteniendo en su mente y aprende a vivir con ello.
Durante todo el proceso de duelo, podemos observar en nuestros pequeños, algunos de los siguientes comportamientos:
  • Miedo a separarse de sus padres.
  • Rabietas y explosiones de irritabilidad.
  • Hablar como si la persona siguiera viva.
  • Regresión a conductas de etapas anteriores (como si fuese más pequeño).
  • Dificultades para prestar atención.
  • Con miedo a perder otro ser cercano.
  • Pueden sentirse culpables por cosas que haya dicho o hecho a la persona fallecida.
  • Tristeza expresada en forma de insomnio, pérdida del apetito, miedos,…
Algunas recomendaciones, para que los pequeños tengan un proceso de duelo adecuado:
  • Acompañar al niño en el proceso explicándole la realidad de la muerte en base a su nivel de entendimiento. Utilizamos palabras sencillas.
  • Se les puede explicar algunos de esos momentos de la vida donde la muerte está presente, para que entiendan que es un hecho que sucede con todos los seres vivos (ejemplos de animales, plantas).
  • Invitarles a participar en los actos fúnebres, siempre que se le haya explicado todo el proceso previamente y acompañado de adultos (ahora es imposible).
  • Recomendarles que se expresen a través de dibujos o de escribir una carta que le sirva de ayuda para la despedida y la gestión del duelo.
  • Permitirles que expresen de sus sentimientos para que el proceso de duelo sea el adecuado.
  • Las muestras de cariño por parte de los familiares, son muy importantes, abrazarle, escucharle, llorar juntos si fuera preciso.
El proceso de duelo puede durar de unas pocas semanas a un año. Si pasado este tiempo vemos que continúa un estado emocional inadecuado, o vemos que el niño no puede volver a vivir con normalidad su vida, entonces es el momento de buscar ayuda de un profesional que les oriente para que el duelo no se complique aún más.

En condiciones normales, estas recomendaciones son la que damos los profesionales de la psicología con el fin de que los niños puedan elaborar un duelo normalizado. Desgraciadamente no vivimos tiempos de normalidad. Los fallecidos, por coronavirus, no pueden ser velados por sus familiares, no podemos llevar a cabo el proceso de despedida de forma correcta. En esta crisis, los cadáveres tienen que ser almacenados en grandes morgues puesto que los servicios funerarios no dan abasto. En estas condiciones, adultos y pequeños necesitan reajustarse, adaptarse a una situación inédita. El duelo se podría complicar con estas novedosas condiciones, pero seguro que todos aprenderemos a llevar el dolor de la mejor forma posible y superaremos esta situación satisfactoriamente.

Una vez pase esta pandemia podremos realizar todos los comportamientos necesarios para despedir a nuestro ser querido. Mientras tanto, lo tendremos presente y lo recordaremos de la mejor forma posible.
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