Melilla Hoy 23/10/2017
29 de mayo de 2020, 10:07:51
Religión


El Viernes de Dolores marca el inicio de una triste Semana Santa que arranca este domingo 5 de abril

La Agrupación de Cofradías recuerda que se han suspendido las salidas procesionales y anima a los cristianos a orar en sus hogares

Por J.A.M.

La aparición del terrible coronavirus nos ha confinado a todos en nuestros hogares, con la idea de frenar el avance de un virus que ya ha costado la vida a dos melillenses. El COVID-19 marca la actualidad y con ella, la celebración de la Semana Santa que se inicia este Domingo, tradicionalmente el de Ramos, y que tiene su antesala en este Viernes de Dolores, en el que se recuerda a la figura de la Virgen María. Las cofradías tienen sus puertas cerradas, pero invitan a los melillenses a vivir la fe y orar desde sus casas.


Aunque la festividad de Nuestra Señora de los Dolores pasó a celebrarse el día 15 de septiembre a partir del Concilio Vaticano II en 1962, no se ha perdido la tradición de conmemorar el viernes anterior al Domingo de Ramos como el Viernes de Dolores. La tradición cristiana recuerda en esta jornada a la Virgen María, la madre de Cristo y los siete dolores que, como “una espada le atravesaron el alma”.

Agrupación de Cofradías
El presidente de la Agrupación de Cofradías, Gregorio Castillo, recuerda que se adoptó la decisión de suspender las salidas procesionales de Semana Santa siguiente lo que establece la declaración del Estado de Alarma por el coronavirus. Esta situación obliga también a las cofradías a tener las puertas cerradas, pero no así su labor social, atendiendo a quienes los necesitan vía telefónica.

Hasta que se ponga fin al enclaustramiento, “no podemos hacer nada, porque estamos confinados en nuestros hogares”. “Lo único que es que estamos en contacto cada cofradía con sus hermanos y oramos en familia, siguiendo lo que nos indica tanto el vicario como nuestros directores espirituales porque las parroquias están también cerradas, aunque siga el culto”, señala.

Gregorio Castillo manifiesta que este encierro debe ayudarnos a estrechar los lazos familiares y anima a todos a orar por el fin de esta pandemia, solicitando la mediación y protección del Altísimo.
“Lo primordial en estos momentos es salir de esta situación tan delicada que nos tiene a todos preocupados, y lo que nos queda es estar recluidos en las casas y seguir las oraciones, seguir en contacto con la gente y pedir a nuestros santos titulares su protección para salir lo antes posible”, manifiesta Castillo.

Cuando se supere la pandemia, la Agrupación de Cofradías se entrevistará con el vicario para estudiar si llevar a cabo en septiembre, una procesión de alabanza, pero de momento, “es muy prematuro hablar de cualquier asunto”, dijo.

Los siete dolores de la Virgen María
Los siete dolores de la Virgen muestran momentos claves de la vida de Jesús y de su camino hacia la crucifixión y muerte. El primero es el de la profecía de Simeón, que le reveló a María que el destino de su hijo le atravesaría el alma como una espada. El segundo dolor, se centra en el temor por la vida de su hijo y la huida a Egipto. El tercero, la pérdida del niño Jesús en el templo. El cuarto, cuando vio a Jesús flagelado camino de su sacrificio. El quinto, la crucifixión y muerte del hijo. El sexto, recibir en sus brazos el cuerpo inerme de su hijo. El séptimo, el duelo por Jesús y la soledad de la madre. Estos siete dolores acompañarán a María durante toda su vida y la iconografía religiosa ha intentado recogerlos vistiéndola de negro, con lágrimas en los ojos y una espada cruzando su corazón.
Melilla Hoy.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.melillahoy.es