Melilla Hoy 23/10/2017
27 de mayo de 2020, 23:35:31
Editorial

Carta del Editor


El patio de Monipodio

Por Enrique Bohóquez López-Dóriga

Hoy SODEME es todavía más necesaria que hace 33 años, porque la política económica local se parece cada vez más al sevillano patio de Monipodio de la novela picaresca cervantina y no se vislumbran razonables posibilidades de cambio






Escribió José Ortega y Gasset en uno de sus artículos, “El hombre español”, que el español “no pone originariamente condición ninguna a la vida, está dispuesto a vivir sin condiciones, ve la vida como una ausencia de todo y, sin embargo, eso no le produce ni angustia especial ni desánimo ni pavor; de aquí la famosa falta de necesidades del español que ya señalaba Aníbal y después los romanos; San Francisco de Asís decía: yo necesito poco, y ese poco lo necesito muy poco”.

Si Ortega tenía razón, y quizás la tuviera, esa forma de ser del español ayudaría a explicar cómo podemos aguantar tanto en “esta nación maravillosa tan repentinamente poblada de indeseables, traidores, resentidos, envidiosos, arribistas, vagos, ignorantes, enemigos de la integridad de España”, utilizando las palabras, el llanto, del hispanista Gerald Brenan.

En la primavera de 1987 fui invitado a desarrollar una ponencia para la “Ferran Valls i Taberner’s Library”. Sobre mi intervención se publicó, en el libro editado por la Universidad de Barcelona y coordinado por el catedrático de Historia del Derecho Manuel J. Peláez, la siguiente reseña, que transcribo literalmente: “Se desarrollaron dentro de las áreas económica, social y cultural treinta intervenciones. De entre ellas destacamos la de Enrique Bohórquez López-Dóriga, quien disertó sobre “La necesidad para la ciudad de una Sociedad para el Desarrollo de Melilla, SODEME”. Coincide el prof. Bohórquez con los planteamientos de otros profesionales melillenses en la conveniencia de cambiar el esquema económico tradicional, que se encuentra agotado, y en la necesidad de encontrar soluciones alternativas para diseñar un nuevo modelo económico. El Sr. Bohórquez estudió la creación de sociedades para el desarrollo en distintas comunidades autónomas y su posible implantación en Melilla. Las funciones de SODEME podrían ser-a juicio del prof. Bohórquez, quizás el político más preparado con que cuenta Melilla en estos momentos- las siguientes: 1º) Actualizar los datos de la estructura económica de la ciudad (población, indicadores económicos, segmentaciones, etc); 2º) Realizar estudios de mercados y análisis de viabilidad de proyectos económicos diversos, fundamentalmente de aquellos que tengan un efecto multiplicador importante sobre la economía general de la ciudad y sobre la creación de puestos de trabajo; 3º) Promover y gestionar -cuando sea necesario- la creación de nuevas actividades empresariales en Melilla; 4º) Invertir cuando sea conveniente en esos proyectos previamente investigados y posteriormente promovidos y quizás gestionados. El editor Bohórquez considera que la riqueza de un pueblo está en su gente, no en la mayor o menor existencia de riquezas naturales. La eficacia en economía se alcanza con imaginación y después con método. La creación de una sociedad privada para el desarrollo de Melilla es un instrumento indispensable para alcanzar el desarrollo de una Melilla que carece actualmente de un rumbo claro. Las referencias de Hong-Kong, Macao, Gibraltar o Andorra está ahí”.

Bien, SODEME se creó, con capital totalmente privado. Lo presentamos en Melilla y Madrid. Trabajamos lo indecible y elaboramos un Plan para el Desarrollo de Melilla a corto, medio y largo plazo. Propusimos, cuantificamos, hicimos estudios de viabilidad sobre distintos proyectos concretos, atrajimos inversores y les convencimos de invertir en Melilla, pero el tono general de desidia burocrática-política hizo imposible avanzar y concretar más.

Es triste comprobar que han pasado nada menos que 33 años desde que dije lo que dije en aquella conferencia y los males entonces detectados son ahora el tormento que nos aboca a la ruina, a la desaparición de Melilla como ciudad española y desarrollada. Por acción o por omisión, se puede identificar a muchos culpables, pero eso ya no solucionaría el gravísimo problema generado por la burocracia política que impidió y sigue impidiendo que Melilla se salve. Hoy SODEME es todavía más necesaria que hace 33 años, porque la política económica local se parece cada vez más al sevillano patio de Monipodio de la novela picaresca cervantina Rinconete y Cortadillo, un patio desde el que opera una especie de mafia de ladrones (hay muchas maneras de robar), tunantes y timadores. Y, lo que es aún peor, no se vislumbran razonables posibilidades de cambio político y económico, como pude comprobar tras mi entrevista a Miguel Marín, que publicamos el sábado pasado.

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