Melilla Hoy 13/07/2020
13 de julio de 2020, 16:57:59
Educación


No habrá desescalada educativa por el “grande riesgo e ingente esfuerzo” para “poca ganancia”

Todos coinciden en la “inmensa dificultad” para que se cumplan las medidas de prevención en Infantil y en los niveles inferiores de Primaria.- En etapas más avanzadas, profesorado y alumno se han adaptado a las clases telemáticas

Por Paqui Sánchez T.

El Ministerio de Educación y la Ciudad Autónoma de Melilla ha acordado no llevar a cabo una desescalada en el ámbito educativo por considerar que el riesgo y el esfuerzo que eso conllevaría eran muy superiores a la “poca ganancia” que habría supuesto, máxime cuando alumnado y profesorado se han adaptado a las clases telemáticas. En rueda de prensa, el director provincial del Ministerio de Educación y Formación Profesional, Juan Ángel Berbel, explicó que “minimizar todo lo posible cualquier rebrote de la pandemia” era “el punto de partida” a la hora de analizar si la petición de Melilla de entrar a la fase 2 también incluiría una vuelta a las clases presenciales.


Para ello, la Dirección Provincial del Ministerio se ha reunido con expertos en el Comité de Emergencia de la ciudad, que “tiene la última palabra para la toma de decisiones”, y también ha mantenido diferentes encuentros con la Consejería de Educación y los directores de los centros educativos.
El objetivo era analizar si se iban a poder garantizar las medidas de higiene en las clases, así como la separación de dos metros, algo que conlleva una “inmensa dificultad” en la etapa de Educación Infantil de 0 a 6 años y en los niveles inferiores de Primaria.
No en vano, la consejera de Educación, Elena Fernández Treviño, recordó que estos alumnos, al ser niños de edades muy tempranas, “no pueden evitar” no cumplir las medidas de distanciamiento, razón por la que se descartó la apertura de las escuelas de Infantil de 0 a 3 años, tanto públicas como concertadas.
Además, Berbel incidió en otros aspectos, como la necesidad de abrir los servicios sanitarios para los usuarios de los centros educativos, y también por la dificultad para obtener medidas higiénicas que necesitan “determinados alumnos con discapacidad”, ya que “ahora son difíciles de conseguir en el mercado”.

Cierre de etapa educativa
También se ha descartado la posibilidad de retorno a las aulas en los cursos de cierre de etapa, algo que también fue objeto de análisis en diferentes reuniones con los directores de los centros de Secundaria, Bachillerato y otras enseñanzas, así como con sindicatos y personal de prevención de riesgos laborales, que coincidieron en que “era grande el riesgo para poca ganancia”.
No en vano, esa posible desescalada parcial habría obligado a reestructurar horarios y jornadas para dos semanas y media que quedan de curso, lo que supone “un esfuerzo ingente para poco tiempo y que no iba a conllevar ventajas”, máxime cuando el retorno presencial es voluntario para profesores y alumnos y, además, se han cubierto las necesidades digitales del alumnado que sufría la brecha digital.
Por todo ello, aunque los centros funcionen desde el punto de vista administrativo, con cita previa y las medidas de limpieza y desinfección requeridas en la fase 1, en el ámbito educativo no habrá desescalada si Melilla pasa a la fase 2 y las clases seguirán de forma telemática, dado el “trabajo bastante óptimo” que están realizando en ese sentido tanto alumnado como profesorado.
Además, avanzó que, de acuerdo con las instrucciones de inicio de curso y finalización, “se van a flexibilizar los criterios de metodología y evaluación para que, quien haya visto mermada su capacidad de aprendizaje por la brecha digital, no pueda ser sancionado en la calificación final”, dijo Berbel.

Ayudar a las familias a la conciliación

Treviño dijo ser consciente del problema de conciliación laboral y familiar que esta medida de no desescalar en el ámbito educativo podría provocar a muchas familias cuyos progenitores tendrán que reincorporarse a sus empleos si Melilla entra en la fase 2 desde el lunes, por lo que se va a facilitar dicha conciliación mediante un programa de acompañamiento a menores de 12 años.
Este programa corresponde a la Consejería de Economía y Políticas Sociales, cuyo responsable, Mohamed Mohamed Mohand, recordó que lleva en funcionamiento dos meses y se ha venido desarrollando de manera continua, aunque ahora se hará hincapié y se va a recurrir al Ministerio de Educación para que informe de qué familias cumplen las condiciones para poder adherirse.
El requisito de la edad no se aplica en caso de alumnos con discapacidad, aunque la consejera de Educación dejó claro que “no se va a dejar a ninguna familia desprotegida” y, si es necesario reforzar el programa o atender “casos particulares”, se hará.

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