Melilla Hoy 23/10/2017
8 de diciembre de 2019, 17:19:46
Opinión

El Candil


Yo, tú, él...

Manuel La Parra Ripio



En estos momentos de la vida ya no somos ni Pedro, ni Juan, ni Mateo o Mohamed. Hoy somos él, tú y yo, parias ante la capitalización del sinvergüenza que nos utiliza para sus faltas de moral, aunque se carguen la confianza del pueblo en eso que llaman democracia plural, donde un individuo es un voto por derecho político, no como derecho natural,...





... pues si éste actuase tal y como es la obligación no sólo jurídica, sino moral y social, no habría excepciones, pero al tener que razonarla sobrepasa los límites del espíritu. Por eso, sólo por eso, hay unos límites; pero que yo sepa, a lo mejor lo sabe usted, no se le quita el derecho al voto a todo aquél que de alguna manera a roto la obligación del respeto jurídico a los demás; y por supuesto si esta rotura ha sido contra el Estado como organización social y política por la que todos nos debemos respetar por formar parte o ser ése Estado, aunque algunos pocos crean que solo ellos son el Estado. Que quiere esto decir, pues ni más ni menos que el certificado de penales debiera ponerse en marcha y privar ha todo aquél que incumple y rompe la convivencia mutua con la transgresión de la norma vigente que preserva el derecho de los demás. Ejemplo: crimen, traición, alegoría o proselitismo terrorista, prevaricación y mal uso o falta de responsabilidad en el cargo (político o estatal) etc. Y todo aquello que provoque una agresión urbana o fronteriza fuera de norma, sea la que fuere, causando daño o perjuicio a la sociedad nacional en general o ciudadano afecto a este Estado, se alimente de esta o de otra sociedad.

Por supuesto, entra el "chorizo" y el político que contraviene la razón y espíritu de la letra legal por una actuación incorrecta con premeditación, se considere alevosa o no. De hecho, todo ciudadano en España no puede alegar ignorancia natural de la ley, otra cosa es que ignore el manejo profesional de la instrumentalización del Derecho.

Todos sabemos que tirar una simple piedra es motivo de agresión contra persona u objeto de propiedad ajena. Esto, como ejemplo simple para la perdida del derecho al voto. Más aún si se roba y manipula este con fines opuestos a la transparencia por la violación a la voluntad ajena de terceros.
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