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La Guardia Civil no acusó a la doctora Karam de expedir “certificados ilícitos”

La Guardia Civil no acusó a la doctora Karam de expedir “certificados ilícitos”

Esta palabra se utilizó por este medio únicamente con el objetivo de simplificar la realidad para facilitar la comprensión del lector, pero nunca se usó

martes 20 de marzo de 2018, 04:00h
La palabra “ilícito”, en lo relativo a los certificados médicos emitidos por la doctora Zahra Karam, fue utilizada por este medio únicamente con el objetivo de simplificar la realidad, a fin de facilitar la comprensión del lector en el que es un caso de gran densidad y complejidad, pero es imperativo aclarar que en ningún momento fue pronunciada por la Guardia Civil ni por otra instancia del Tribunal. Si bien la Guardia Civil percibe en las supuestas irregularidades y la falta de concreción de los certificados un indicio de delito, la doctora se ha defendido arguyendo que la falta de concreción se debía a su esfuerzo personal por preservar el derecho a la intimidad de sus pacientes, cuyos certificados iban a ser revisados por los integrantes de la mesa electoral.

Debido a las reacciones suscitadas a raíz del artículo publicado el pasado viernes en el que se trasladaban las declaraciones de los agentes de la Guardia Civil encargados de la investigación en el Caso del Voto por Correo, desde MELILLA HOY consideramos necesario realizar una aclaración, en pro de conservar la presunción de inocencia de la doctora Zahra Karam y de disipar cualquier duda que hubiera en torno a la objetividad de las informaciones transmitidas por este medio. El pasado jueves declaró en la Audiencia Provincial el agente encargado de la realización de los listados de personas que sirvieron a la Guardia Civil para programar un total de 655 tomas de declaración, 655 declaraciones que fueron el pilar central de la investigación y que llevaron a la imputación de los acusados por el caso del Voto por Correo; en esta declaración no sólo se revisó el proceso, sino que se ahondó en cómo habían surgido algunas de las diferentes líneas de investigación. Una de dichas líneas surgió a raíz del hallazgo, por parte de los investigadores, de supuestas irregularidades en la elaboración de un total de 42 certificados médicos destinados a la concesión de poderes electorales. Estos 42 certificados, firmados por la doctora Zahra Karam, supuestamente presentaban irregularidades, siendo la principal de ellas la falta de concreción a la hora de describir la patología, circunstancia que, según defienden los agentes -quienes realizaron la pertinente consulta al Colegio de Médicos- podía conllevar consecuencias penales. Si bien en el artículo publicado en MELILLA HOY se hacía referencia a unos certificados “ilícitos”, bien es cierto que dicha palabra no fue pronunciada por los agentes y que se utilizó únicamente con el objetivo de simplificar la realidad para facilitar la comprensión del lector. Dicha labor de simplificación pudo redundar, inintencionadamente, en una perturbación del derecho a la presunción de inocencia de la doctora Karam, por lo que desde MELILLA HOY tenemos la obligación de aclarar que los certificados emitidos por la doctora Karam, aún siendo investigados por la Guardia Civil en base a unas supuestas irregularidades, no son ilícitos per se, toda vez que hasta la emisión de la correspondiente sentencia judicial no quedará probado si las acusaciones que pesan sobre la doctora son ciertas o no. La doctora Karam se defendió en su día de estas acusaciones atribuyendo la falta de concreción en sus certificados a su esfuerzo personal a la hora de proteger el secreto profesional en cuanto a las patologías de los pacientes. La doctora defendió en sede judicial su proceder con dichos certificados, afirmando que, al tratarse de un documento que iba a poder ser visto por terceros (concretamente por los miembros de la mesa electoral), pesaba más la protección del secreto profesional -recogido en el artículo 18.1 de la Constitución y cuya enervación se castiga hasta con 4 años de prisión- que las supuestas exigencias de concreción.