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Hay que oír el clamor de la gente
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Hay que oír el clamor de la gente

jueves 22 de marzo de 2018, 02:57h
La primera condición para solucionar un problema es admitir que existe y por ello la Delegación del Gobierno no puede seguir afirmando que la frontera está mejor ahora cuando es notorio que es todo lo contrario y si no, que se lo pregunten a las 2.000 personas que salieron anoche a protestar porque ven peligrar sus negocios
Es muy infrecuente ver una protesta de empresarios y comerciantes porque éstos no son muy pródigos a salir a la calle y así ha ocurrido en muchos años. Por ello, la manifestación de ayer debe servir a las autoridades para que vean que algo no va bien. Que más de 2.000 personas protesten -la Policía, según Delegación, rebaja esa cifra a entre 1.000 y 1.100-, es un signo inequívoco de que ya no pueden más porque ven peligrar algo tan importante como es su sustento. La primera condición para solucionar un problema es admitir que existe y por ello la Delegación del Gobierno no puede seguir afirmando que la frontera está mejor ahora cuando es notorio que es todo lo contrario y si no, que se lo pregunten a las 2.000 personas que salieron anoche a protestar porque ven tambalearse sus negocios. No es de extrañar que varios manifestantes consideraran que el delegado del Gobierno en Melilla, Abdelmalik El Barkani, vive "una realidad paralela" cuando afirma que la frontera está ahora mejor y creen que nunca ha pasado por la "jaula". Porque no admitir que se está impidiendo la entrada de muchos turistas marroquíes a los que se exige el visado a pesar de residir en la provincia de Nador, es no reconocer lo que viene sucediendo en la frontera. Porque no admitir que se está rechazando a clientes que intentan regresar a Marruecos con dos bolsas de compras y remitirlas a las filas del contrabando, es no saber lo que está pasando en la frontera. Porque asegurar que funciona en la zona peatonal un carril de comunitarios y otro de extracomunitarios cuando en la llamada "jaula" se mezclan a todos, es tomar el pelo a quienes lo sufren. Porque pensar que el malestar existente con el funcionamiento de la frontera es una manipulación de un partido político es no admitir los estragos que está ocasionando la política fronteriza de no facilitar el tránsito de quienes vienen a comprar a los comercios o a consumir en bares y restaurantes de la ciudad afecta a melillenses de todas las ideologías, religiones y culturas. Estos son algunos ejemplos para no vivir "una realidad paralela". Por ello sería conviene que se oyera el clamor de los miles de melillenses que ayer salieron a la calle para intentar solventar un problema que ha ido a más y dar órdenes claras y precisas para que se permita el paso de los turistas marroquíes, que son los que de momento podemos aspirar Melilla porque de otros lugares por desgracia no vienen, y dejarles que regresen con sus compras; lograr que Beni-Enzar sea realmente un paso de turistas y con ello agilizar el tránsito; hacer realidad la creación de un nuevo paso fronterizo que absorba el cada vez más numeroso comercio fronterizo; ampliar los horarios de los puestos fronterizos y para ello dotarlos de mayor personal para que se pueda conjugar la seguridad con la fluidez, etc., etc. Es hora de oír a la gente.