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Los vecinos dicen que convierten sus casas en “bunkers”
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Los vecinos dicen que convierten sus casas en “bunkers”

Colocan concertinas en sus casas desocupadas para que no se cuelen MENAS e indocumentados

Este tipo de situaciones se producen incluso en vías del centro de la ciudad, como la calle Carlos Ramírez de Arellano, que han tenido que colocar barrotes de hierro y “cuchillas cortantes” para que no accedan a su interior “a plena luz del día”

domingo 25 de marzo de 2018, 03:01h
Propietarios de viviendas propias o de familiares en Melilla, que se encuentran desocupadas por tener una segunda residencia, se han visto en la obligación de colocar concertinas en lo más alto de los barrotes de hierro que han instalado, para evitar que puedan acceder a las mismas menores extranjeros no acompañados (MENAS) o indocumentados que se encuentran "pululando" por la ciudad.

Uno de los portavoces, que ya había advertido de este problema en estos últimos tiempos hasta el punto que llegar a tapiar las puertas de la casa de su madre recién fallecida, porque era ocupada por MENAS que accedían a su interior escalando por la fachada, ha señalado que los vecinos han dado un paso más para evitar la acción de los "okupas".

Ahora, en pleno centro de la ciudad, casas con sus legítimos propietarios y que se hallan desocupadas por tener sus propietarios una segunda residencia, se ven en la tesitura de colocar barrotes y coronarlas con concertinas, las famosas "cuchillas cortantes" que tanta polémica han generado en la valla de Melilla o más recientemente en el Puerto comercial.
"En esto se está convirtiendo una de las arterias principales de la ciudad, la calle Carlos Ramírez de Arellano, donde los MENAS y adultos indocumentado están "campando" a sus anchas, y nos vemos obligados a convertir nuestras viviendas en auténticos bunkers porque esto es insostenible".

Asimismo, han subrayado que "las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no pueden hacer más, la colaboración es total, pero la población de MENAS-indocumentados en esta calle es muy prolífera".

Por último, han lamentado que hayan tenido que llegar a esta situación: "Tener que poner concertina en pleno centro es...", indicaron, sin concluir la frase, lo que denota el hartazgo de estos vecinos por el problema que sufren con sus viviendas cuando son ocupadas ilegalmente.