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La “agricultura 2.0” llega a Marruecos de la mano de los drones civiles
(Foto: FOTO AIRINOV)

La “agricultura 2.0” llega a Marruecos de la mano de los drones civiles

Pese a la extremadamente restrictiva legislación, el sector empieza a interesarse por los potenciales beneficios de esta tecnología

domingo 06 de mayo de 2018, 04:00h
La agricultura supone un 19% del PIB de Marruecos, una cantidad enorme si tenemos en cuenta que en España (una de las potencias agrícolas del continente) dicho sector no aporta ni el 3%. El gran peso específico de la agricultura en Marruecos, sumado a los grandes avances tecnológicos que está experimentando el sector, provoca que desde el país vecino esté aumentando el interés por la incorporación de avances tecnológicos, entre ellos la utilización de drones, que, pese a las restricciones legales marroquíes, ya está “echando raíces” con dos interesantes proyectos que bien podrían aumentar la producción y reducirán los costes en el campo marroquí.

Al igual que sucede en otros sectores, la agricultura va incorporando poco a poco nuevos avances tecnológicos, que se adaptan a las necesidades de los usuarios para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de la actividad. En la actualidad, un agricultor que invierta en desarrollo tecnológico puede regar sus campos, controlar la temperatura de sus invernaderos o activar su maquinaria con sólo pulsar la pantalla de su teléfono móvil.
El sector agrícola supone el 19% del PIB nacional de Marruecos (en España no alcanza el 3%). Un 15% corresponde al sector de la agricultura y el 4% al de la agroindustria. En total el sector da trabajo a más de 4 millones de personas, 100.000 de las cuales se dedican exclusivamente al sector agroalimentario.
La gran importancia que tiene la producción agrícola en Marruecos provoca que este sector sea uno de los más susceptibles de inversión y modernización en el país vecino, una modernización que ya se está produciendo de manera incipiente con la llegada de los drones agrícolas, un nicho de mercado explotado por una “startup” francesa, Airinov, que comenzó recientemente su andadura en Marruecos asociándose con Etafat, una compañía local especializada en topografía y que ha participado en la realización de los estudios topográficos del futuro puerto de Nador West Med.
Entre los servicios que pueden ofrecer los drones agrícolas se incluyen el diagnóstico de cultivos, la fumigación o la fertilización modulada (determinando las necesidades de cada parcela de cultivo).
Otra de las iniciativas puestas en marcha en Marruecos, a petición de una aseguradora nacional, incluye la utilización de drones para el diagnóstico de cultivos afectados por eventos climáticos, de cara a determinar con precisión la cuantía de las indemnizaciones que las mutuas deben ofrecer a sus asegurados.

Oportunidad
Los avances tecnológicos que ya comienzan a exigir algunos clientes marroquíes interesados en la “agricultura de precisión” sólo pueden proceder de Europa, al no existir iniciativas marroquíes, por lo que la provisión de este tipo de servicios de alta tecnología podría ser una fuente de negocio para nuestra ciudad, que, inmersa en una profunda crisis económica, requiere de una necesaria diversificación que pasa obligatoriamente por contemplar y satisfacer las necesidades -presentes y futuras- de la población colindante.
Marruecos terminará por abrazar los avances tecnológicos, y Melilla podría funcionar como polo de desarrollo.

Los drones, al nivel de los explosivos

Marruecos cuenta con una de las legislaciones más restrictivas del mundo en lo que a la utilización de drones respecta. En Marruecos, un país obsesionado con el potencial riesgo que estos aparatos suponen para la seguridad, el uso de drones, tanto a nivel profesional como lúdico, está muy controlado: el Estado limita la importación y el uso de drones, debiéndose contar siempre con autorización expresa (decreto del 23 de febrero de 2015).
Para hacernos una idea, los drones están clasificados en la misma categoría que los explosivos; la importación de cualquier drone está sujeta a la obtención previa de una licencia de importación. Algunas administraciones, empresas u organismos públicos pueden recibir dichas autorizaciones alegando necesidades profesionales específicas (producción de películas, espectáculos, etc.). Si bien el panorama es desalentador, cabe recordar que la súbita aparición de los drones ha suscitado legislaciones restrictivas en todo el planeta, restricciones que se han ido suavizando y que, probablemente, también se moderarán en un futuro en el país vecino.