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El Torreón del Vigía

Juan Paredes

Juan Paredes

Por Ángel Gil

domingo 20 de mayo de 2018, 04:00h
Escribió Goethe que "la civilización es un permanente ejercicio en el respeto. El respeto a lo Divino, a la tierra, al prójimo y por ende a nuestra propia dignidad". Hoy hablamos de Banco de Alimentos precisamente cuando su presidente en Melilla, Juan Paredes, y en esta semana, ha emprendido su viaje más largo. Tuve la suerte de conocer a un ser humano que infundía por su palabra y sus hechos la labor tenaz y constante de unos cuantos para dar a tantos. De esas caras anónimas que pinta el hambre y como por una acción comprometida que mira de frente a la realidad se puede desarrollar un verdadero ejercicio de justicia.
La planta de Juan en esta organización sin ánimo de lucro germinó desde el primer instante en que asumió su responsabilidad. Incansable en el proyecto que le habían encomendado, siempre decía que era una simple ayuda cuando en realidad han podido subsistir infinidad de familias melillenses gracias a lo que se recibía de la Península y a las campañas que el impulsaba junto a su equipo. La estrategia de Paredes era convencer; su ejército, aunque no muy numeroso, los voluntarios; su gasolina, la fe en Dios y su herramienta contra las necesidades, los pales que llenan la nave del polígono industrial. Juan postulando entre despachos, medios de comunicación y en su almacén, puso en práctica que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha y así sembró desde la fuerte convicción de su palabra en una Melilla que siempre fue caritativa. Paredes Casado fue un uno de tantos a los que no les hizo falta nacer en esta tierra para entregarse a ella. La sonrisa con la que te saludaba denotaba la satisfacción por los diarios logros pero también la esperanza de alcanzar otro peldaño más en aquello que se traía entre manos. Ya jubilado supo entregar su tiempo, esfuerzo y conocimientos para aliviar la necesidad ajena desde el consuelo de una mano tendida. Como dijo S.M. el Rey, Felipe VI, los Bancos de Alimentos, velan por que se cumplan escrupulosamente las bases de gratuidad, justicia en la distribución, transparencia, promoción de la solidaridad y de la cohesión social sobre la que se cimenta su actividad. Pese a todo lo que nos sobra, o que acopiamos sin ningún sentido o que malgastamos ya sea privada o públicamente, muy cerca, a nuestro vecino, al que está al lado tiene necesidad, de la más básica, de aquella que supone tener alimentos a diario para llevarse a la boca. Que sepamos dedicar tiempo para poner fin a la existencia de tantas carencias. Gracias Juan Paredes por tu Banco de humanidad.