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El comandante del ‘Tramontana’, Jaime Bellido Martínez, señaló que “intentamos que todo el mundo pueda verlo porque no entra un submarino en la Ciudad de Melilla desde hace 12 años y esperemos que no pasen otros 12 para que entre el siguiente”

El submarino ‘Tramontana’ atracado en la antigua estación marítima de Melilla
El submarino ‘Tramontana’ atracado en la antigua estación marítima de Melilla

Los melillenses visitan el corazón del submarino ‘Tramontana’ en su jornada de puertas abiertas

domingo 27 de mayo de 2018, 04:00h
La Armada Española realizó ayer en Melilla dos jornadas de puertas abiertas del submarino 'Tramontana' donde los melillenses pudieron visitar su corazón con motivo del Día de las Fuerzas Armadas. El comandante del 'Tramontana', Jaime Bellido Martínez, señaló que "intentamos que todo el mundo pueda verlo porque no entra un submarino en Melilla desde hace 12 años y esperamos que no pasen otros 12 para que entre el siguiente". El sumergible permanecerá atracado hasta hoy en el muelle de la antigua estación marítima del Puerto de Melilla (Nordeste 1) en el que viajan 66 personas pasando de 15 a 18 días seguidos debajo del agua realizando las misiones que les encomiendan.
El comandante del submarino "Tramontana", Jaime Bellido Martínez, explicó ayer que la jornada de puertas abiertas en Melilla ha estado "muy bien" porque empezaron a hacerlas a primera hora de la mañana aunque iban a un ritmo "lento pero continuo".

Visita al submarino
Además, señaló que "es mucha gente la que quiere ver el submarino y el espacio a bordo es reducido y tiene que estar todo bien organizado, por ello, intentamos que mucha gente pueda verlo aunque no en profundidad pero bueno queremos que pase mucha gente y que no se quede nadie con esa espina de no poder verlo".

Bellido hizo hincapié en que "no entra un submarino en Melilla desde hace 12 años y esperamos que no pasen 12 años para que entre el siguiente, ahora que estamos aquí vamos a aprovecharlo e intentaremos que si hay que alargar un poco el horario lo haremos hasta el ocaso para que no se quede nadie sin ver el submarino".

Respecto a lo que más llama la atención a los visitantes, el comandante del submarino 'Tramontana' manifestó que "creo que es el espacio porque se trata de un pasillo, con alojamientos y la parte de operaciones a ambos lados, pero al final ves un pasillo todo muy bien organizado y eso es lo fundamental".

El capitán de corbeta detalló que ahora mismo están a bordo 66 personas aunque son "un poco más de la cuenta porque llevo muchos alumnos de la Escuela de Submarinos que están en prácticas, y hemos hecho el esfuerzo de meter a más gente y venimos de hacer el adiestramiento propio. Normalmente solemos ser entre 58 y 60 personas en la mar para operaciones, así que somos unos seis más de la normal".

En cuanto al tiempo que están inmersos en el agua, Jaime Bellido Martínez aseguró que "depende de las misiones que nos encomienden pero yo como submarinista he estado un máximo de 30 días seguidos bajo del agua pero lo normal son entre 15 y 18 días entre puerto y puerto".

Sobre una de las misiones más llamativas, el comandante del sumergible expresó "que pueda contar poca cosa, tampoco es que hayamos hecho nada en especial, las misiones suelen ser de vigilancia y ahora mismo no tengo nada así a destacar".

La última vez que recaló un submarino en el puerto de Melilla fue en el año 2006, por ello, los ciudadanos que quisieron acercarse entre el viernes y el pasado pasado pudieron visitar el submarino ‘Tramontana’ con la explicación de la tripulación.

Para entrar, los visitantes tuvieron que pasar por una pasarela y bajar unas escaleras para adentrase dentro del sumergible. Hay dos mandos de operaciones que son el corazón principal del ‘Tramontana’ que están conectados entre sí por un pasillo alargado.

En la visita, los melillenses pudieron conocer los múltiples botones, palancas y cables que supone el mando de operaciones pero también el baño y la ducha que utilizan 60 personas cuando se encuentran a bordo. Además, de una reducida cocina y una sala donde se encuentra el menaje de la cocina como platos o tazas, una sala de estar en la que se intercambian para poder comer y el camarote del comandante del submarino.

Avanzando por el pasillo se acaba llegando a la cabeza del sumergible en el que se encuentran dos periscopios, una zona de operaciones con múltiples mandos y posiciones y la zona en la que escuchan los posibles barcos que se acercan a ellos.

Al final de la visita se puede ver las treinta camas de la tripulación en las que duermen rodeados de torpedos ya que si se produce algún tipo de ataque se moverían y gracias a unos railes se transportarían los proyectiles preparados para ser lanzados.