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El Torreón del Vigía

Ilusión

Ilusión

Ángel Gil

domingo 06 de enero de 2019, 04:00h
Harry Potter ansiaba entrar en Hogwarts y para ello no le quedó otra que situarse en el andén 9 y ¾ para esperar a aquel tren que le llevaría a la escuela de magia y cogiendo carrerilla atravesó una pared. La amistad que es verdadera crea ilusión y te da alegría, te ayuda para que tengas entusiasmo y es una esperanza. Cada 5 de Enero renace la ilusión. Esa temprana que se hereda con los años y que te hace volver al ayer o que renace en la mirada limpia de un niño. Comunicación no verbal en el estado más puro, desde otra óptica, sin conservantes ni filtros pero tampoco con opacidades.


Debemos seguir teniendo ilusiones, es la mejor medicina del alma y es lo que frena el paso del tiempo y de las circunstancias. Sabe que la ilusión no se vende pero si estamos bien con nosotros mismos podemos disfrutarla y dársela a otros. No hay nada mejor que eso pero que siempre sea desde la verdad. Nadie debe perderla como tampoco es patrimonio de los más pequeños. Se esconde en las pequeñas cosas y está rellena de valores. El enemigo de la ilusión son los palos que te da la vida, lo material frente al amor, las ausencias de alguien querido, la enfermedad que disminuye o apaga y demasiados lunes al sol. A quien quita la ilusión lo tachamos de cruel o de envidioso, desde luego no es amigo y lo hace porque tiene carencias. Quien te dice a todo que sí, te crea falsas expectativas, se suele poner la careta de la bondad, pero solo pone una sordina porque apenas quiere entender. Otros confundiéndote te apartan del camino que tu tenias y lo hacen aprovechándose de una debilidad, siembran tempestades pero solo buscan dejarte en soledad. A veces todo eso nos engaña y nos lleva a donde nunca quisimos estar. La ilusión se pierde pero debemos de nuevo instalarla en nuestras vidas. La mejor es la que uno mismo construye pero cuando eso hacemos las piedras angulares no deben ser desechadas. Demostraremos la fortaleza de ánimo ante las adversidades y aplicaremos un tamiz a tantos para que lo que quede sea lo verdadero. Hoy en el despertar de este día se habrán cumplido muchas ilusiones, son aquellas que se tocan, que se van a usar, pero en el fondo anhelamos aquellas inmateriales que el dinero no es capaz de adquirir. Son las que llenan nuestra existencia, nos hacen mejores y profundamente felices. Eso no le pasaba a Sartre que dejó de encontrarle sentido a la vida cuando perdió la ilusión de ser eterno. Cuando buscamos la felicidad no hacemos otra cosa que tratar de ponernos en el camino de la realidad. ¿Ésta frente a la ilusión o forma parte de ella?. Será lo segundo porque cuando la ilusión no se alcanza se convierte en utopía. Dicen que vive en esa república inventada por Tomas Moro, la colectivista. Tal vez mejor quedarnos con el ideal de la persona libre. Y como decía Orson Welles, “nacemos solos, vivimos solos y morimos solos. Sólo a través del amor y de la amistad podemos crear la ilusión momentánea de que no estamos solos”.