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El Candil

 La Recuperación

La Recuperación

Manuel La Parra Ripio

miércoles 09 de enero de 2019, 04:00h


Con la jubilación y los quejidos te encuentras ¡no ya deprimido!, sino cabreado contigo mismo, todo te cuesta un mayor esfuerzo ese que antes no sentias, subias las escaleras de puntillas en acto gimnástico y ahora no veas como se cansan los múslos cuando llegas al final del rellano, lo peor es que tampoco funcionan bien tus manos, la vista desequilibrada y las rodillas... no veas las rodillas que, te agachas todo decidido y poniéndote en cuclillas ¡zas!, llega la hora de levantarte y apoyando tus manos en ellas contorsionas el cuerpo haciendo filigranas heróticas, aparte ya del dolor y del quejo, maltratándote con tus propias palabras antisonantes
; cada vez eres menos autónomo, piensas, y recapacitando en tiempo pasado te das cuenta de que inexorablemente el tiempo (que hace desde que nacistes) te ha pasado factura, aunque te llene también de alegrías que espiritualmente hacen te encuentres henchido de amor, pero no de ese amor arrebatador que de más jóven hacíate terremoto y volcán arrollador que, por eso te decían "eres un pulpo de muchos tentáculos". Que tiempos aquellos en los que hacias y deshacias, y a su vez creías en aquellos mayores o dirigentes que sin tomarte el tupe te guiaban por los caminos sinceros y naturales de una sociedad que no dudaba de la continuidad familiar y menos aún política que nos llevó al octavo puesto mundial como potencia nacional ante lo internacional. ¿Que ha pasado desde el 78 que nos ha llevado a este descalabro económico, social y político lleno ¡eso sí! de neoliberalismo, donde entre suaves y "humanistas palabras" te hacen masón descerebrado sin ver más allá de tus narices? Todo sea por la "pasta" que los buitres económicos te encarecerán la vida por "oferta y demanda" y te ¿regalarán? euros por jugar desde casa, y te permiten arruinar a la familia ¡eso sí! serás libre y liberal, aunque no tengas ni puñerera idea de que és tal, absolutismos "reales" pasados al léxico progresista quedan en el expasmo político como derechos sin responsabilidades, manera de mejor vender la mercancía como "márketing político" y así llegar al voto que por "casta" te permite pasar de Iglesias a casoplón de saldo político, después de que Eres a Correazos un estafador al ideario que ha votado el pueblo, ese abuso que ha llevado al de sin casta al 18 M como un "intocable" más, o decidido a ser presidente sin haber sido elegido como tal, haciendo bueno el aquel decir del pueblo "el que hace la ley hace la trampa", dejando a la Constitución blanda cuan defecación de separatas y traidores a la misma con su "el fin justifica los medios". No es de extrañar que se haya (gracias a Dios) llegado a jurar el puesto y cargo con un ¡Juro por España!... andaluz. Y les moleste el voto que por castigo les aplica el pueblo convencido de que ¡han sido en 40 años, otra patraña!, a lo Pujol.

Y yo, mientras tanto, esclerótico... que sino recuperado, mis tentáculos marcarían los ritmos de amor y Juraría por España. " Y Casado mi cerebro con mi corazón" recordaría aquél progresismo de antaño que de buenos recuerdos y amigos me llenó por Una España Mejor.