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Arranca la campaña

viernes 12 de abril de 2019, 04:00h
Una vez iniciada oficialmente la campaña, solo cabe desear que las distintas formaciones concurran limpiamente y sin estrategias que empañen la fiesta de la democracia, algo que no parece fácil a tenor de los antecedentes. Los partidos deberían pensar en que los melillenses no se merecen unas elecciones donde impere el juego sucio en vez del sentido común y la responsabilidad
La cuenta atrás hacia las elecciones del 28 de abril arrancó anoche oficialmente. Melilla, como el resto de España, se sumó a medianoche al primer acto oficial de cualquier campaña electoral que se precie, la pegada de carteles, que supone una de las primeras expresiones de la fiesta de la democracia. Es quizá, junto con la cita electoral en las urnas, el momento más bonito y emotivo de toda la campaña, porque todos los partidos se sienten victoriosos y demuestran su ilusión por concurrir a las elecciones para someterse al veredicto de los ciudadanos.
Anoche no fue menos y fueron muchos los que se desplazaron hasta la Plaza de España para inaugurar los impolutos paneles que se han distribuido por toda la ciudad pegando sus respectivos carteles de campaña. Esos trozos de papel, en los que las distintas formaciones políticas plasman su imagen de campaña y la de sus candidatos, constituyen uno de los principales elementos de llamada a la participación a los que recurren los partidos, al que se suman otras herramientas tradicionales como la megafonía, el puerta a puerta, los mitines y los debates en la prensa. También otros instrumentos más modernos que están incorporados a nuestro día a día desde hace tiempo, como Internet y las redes sociales, un nuevo campo donde poder difundir las propuestas y bazas con las que cada uno se presenta a las elecciones.
Como en todas las elecciones que se han celebrado desde el fin de la dictadura en nuestro país, la pegada de carteles ha dado esta madrugada la bienvenida oficial a la campaña electoral y sirvió para que todos los partidos hicieran una llamada a la participación de los ciudadanos. Siempre se incide en ello, sobre todo después de ver como la abstención entre los ciudadanos melillenses es cada vez mayor de forma irremediable, quizá por falta de interés o ilusión. No debería ser así, porque el voto, más que un derecho, debería ser considerado como una obligación de todo ciudadano. No en vano, lo que se decide en esas urnas es el futuro de este país y quiénes van a gestionar el interés público de sus habitantes. Es mucho lo que está en juego como para pasar de ir a votar el próximo 28 de abril, donde todos tenemos una cita ineludible con las urnas.
Lo deseable es que la labor de todos los partidos que participan en estas elecciones se centre exclusivamente en animar a la participación y explicar qué ofrecen a cambio de que éstos les den su confianza depositando el voto. Por eso, una vez iniciada oficialmente la campaña, solo cabe desear que las distintas formaciones concurran limpiamente y sin estrategias que empañen la fiesta de la democracia, algo que no parece fácil a tenor de los antecedentes. Los partidos deberían pensar en que los melillenses no se merecen unas elecciones donde impere el juego sucio en vez del sentido común y la responsabilidad.