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Columna sanitaria

Eres un rabo de lagartija

Eres un rabo de lagartija

Antonio García Castillo

lunes 20 de mayo de 2019, 04:00h
Es bien sabido que cuando una lagartija pierde su cola y queda separada del cuerpo no para de moverse, a veces durante media hora. No vamos a hablar de este simpático reptil que gusta habitar en terrenos rocosos y pedregosos soleados.
La columna de hoy nos va a enseñar el Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad (TADH), conocido popularmente como “Niños hiperactivos”.
Las primeras descripciones datan de 1865. Los británicos George Still y Alfred Tredgold realizan las primeras descripciones clínicas de este trastorno.
Se define el TDAH como una disfunción neurobiológica que producen una inmadurez de los sistemas que regulan el nivel de movimientos, la impulsividad y la atención y para que se considere como tal, los síntomas tienen que aparecer antes de los 12 años de edad. Afecta sobre todo a niños varones.
La Causa principal es la Herencia. El 75% de los casos tienen origen genético. Hay otros factores que también pueden producirlo y están relacionas con el embarazo y el parto, tales como el consumo de alcohol y tabaco durante la gestación y el sufrimiento fetal.
En cuanto a los Síntomas estos niños son muy inquietos, impulsivos y tienen problemas de atención. Son incapaces de escuchar correctamente, de organizar sus tareas, de seguir instrucciones complejas de trabajar o jugar en equipo. Esta patología puede afectar al rendimiento escolar, así como a otros aspectos de su vida familiar y social. 1.-Los Síntomas relacionados con la falta de Atención se refieren a niños incapaces de mantener la atención de manera continuada y por tanto no atienden, cometen errores, no terminan sus tareas, se distraen con facilidad y suelen olvidar sus actividades diarias. 2.-Los síntomas rela cionados con la Hiperactividad se caracterizan porque el niño está la mayor parte del tiempo en movimiento, no paran de moverse en el asiento de su clase o en casa sin motivo, corren y saltan en situaciones inapropiadas, “van como una moto”. Suele haber verborrea asociada, responden antes que terminen las preguntas y por tanto interrumpen a profesores y compañeros. 3.-Con respecto a los síntomas relacionados con la Impulsividad, estos niños suelen ser muy impacientes y no piensan en los riesgos ni en las consecuencias negativas.
No existe prevención alguna. Es fundamental hacer la prevención en el embarazo. El Diagnóstico se hace observando al niño, entrevistando a padres y profesores, tutores, cuidadores. No existen pruebas de Laboratorio ni de Imágenes anormales. El Tratamiento que ha demostrado durante décadas más efectividad, aunque los padres no lo comprendan, es la medicación estimulante como la cafeína. El café suele aminorar bastante todos los síntomas. Hay que explicarles al niño y a sus padres lo que tiene. El apoyo familiar, la paciencia y el “no tirar la toalla” es fundamental en estos casos. Con los años, muchos de estos niños vuelven a la normalidad.