www.melillahoy.es
Maisal El Mokhtari recogiendo su premio
Ampliar
Maisal El Mokhtari recogiendo su premio

Las cartas ganadoras de Maisal El Mokhatari en "Carta a un Soldado Español"

Por Maisal El Mokhtari Mimun

domingo 26 de mayo de 2019, 02:41h
MELILLA HOY ofrece los trabajos presentados por la brillante alumna Maisal El Mokhtari Mimun, que le han valido ganar por dos años consecutivos el premio “Carta a un Militar Español” que organiza la Delegación de Defensa en Melilla. Maisal El Mokhtari Mimun no solo ha destacado por la calidad de sus escritos, sino también por la forma en la que los leyó la joven estudiante de 2º de Bachillerato, ante el público asistente, que levantó los aplausos de los presentes. Aquí les ofrecemos “Melodía de un silencio sonoro”, con la que ganó el certamen de 2018 siendo alumna del Instituto Juan Antonio Fernández Pérez, y “Suspiros de Igualdad” en 2019, ya como estudiante del Instituto Leopoldo Queipo.

Suspiros de igualdad

Eres quien decidió un destino diferente. Un destino que requiere que seas verdadera, como la lágrima en la mejilla de un general sin uniforme; un destino que requiere que seas firme, como el brote de hiedra al pie de la estatua ecuestre del soldado; un destino que requiere que no cierres los ojos para el mundo, porque el brillo de tu mirada decisiva construye castillos. Alza tu mirada y observa hasta dónde has llegado; te adentraste buscando aquel destino que necesitaba de personas fuertes que tienen ganas, no querer ganar, dando un paso importante y demostrando que el camino es la meta también. Hace años nos sentíamos como una coma, cuando estábamos y nadie nos veía, cuando nuestra palabra se la llevaba el viento, y, sobre todo, cuando perdíamos sueños por miedo a una triste derrota. Encontrábamos cientos de fragmentos que vagaban en nuestros pensamientos, tendíamos a soñar despiertas y a pensar durmiendo. Se dice que, “una mujer con determinación es la mayor fuerza que encontrarás en el mundo”. Entonces ocurrió, llegó el momento en el que dejamos de preguntarnos ‘¿Quién va a dejarnos?’ y comenzamos a pensar en ‘¿Quién va a detenernos?’ Necesitamos de personas como tú, personas que dejan de vivir preocupadas de un pasado que se fue y de un futuro que aún no existe; porque todo logro, sea grande, sea pequeño, comienza en tu mente. Y tú, mujer soldado, mujer con disciplina, mujer peligrosa como el trébol de cuatro hojas al borde de un precipicio; es el momento de demostrar tu valía, eres tú de quien necesitamos, por tu valentía, por tu sacrificio, por tu orgullo, por tu sabiduría, por los obstáculos que encontraste y superarte sin temor, por no caer en el engaño y buscar el peldaño siguiente, por haber superado el miedo a las alturas y por haber saltado sin pensar. Gracias a ejemplos a seguir como tú, me siento orgullosa de despertar cada día, observando el progreso que habéis logrado, sintiendo el amor a la Patria que todas y cada una de vosotras compartís en cada una de las batallas donde os encaráis con la muerte. Siempre me ha perseguido ese sentimiento de indiferencia, al final lo que nos une es vernos la misma herida. Recuerda que tus palabras valen más que tus silencios. Recuerda que tus palabras han logrado un cambio de mentalidad. Recuerda que fuimos “nada” que hizo de la nada un templo. Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que grita “YO PUEDO”. Y por último recuerda que… “No podemos dejar que las percepciones limitadas de los demás terminen definiéndonos”. (NOTA: CARTA GANADORA EN 2019)

Melodía de un silencio sonoro

¿Recuerdas los tópicos de cuando eras niño? Ver una película y distinguir entre los “buenos” y los “malos”. Ahora, tambores de guerra invaden tus pensamientos, los golpes de aire te gritan ¡Despierta! Disculpa si carezco de los conocimientos, de no poder entender con claridad qué es un militar. Pero si algo he aprendido a lo largo de mi corta vida es a sentir. Sentir y empatizar. Sentir todo tipo de emociones al observar la lealtad y el sentimiento de solidaridad que vuestras miradas transmiten. Miradas directas, seguras de sí mismas. Miradas que reflejan valentía, fruto de una formación que requiere sacrificio, clave para construir un futuro no muy lejano. Eres soldado, en tu pecho se anida el amor a la patria; ese sentimiento patriótico que siembra en aquellas personas que te observan gotas de esperanza por su nación. El ejército es tu familia y el cuartel tu hogar; el honor es la causa de que sigas en pie y tu nación la razón por la que luchar. A veces, el cielo se tiñe de oscuro y aparecen almas que se encararon con la muerte y, por más que lucharon, las venció. Debes despertar pensando que eres un afortunado, no venirte abajo, siente tu propio eco, y cuando tus fuerzas se debiliten hazlo por aquellos que se han marchado. “Los escritores desaparecidos viven en sus obras”. Al empezar a escribir estas letras diferencié entre la distinción de personajes buenos y malos. Tardé en darme cuenta de que aquellos verdaderos héroes sin capa sois vosotros, verdaderas sombras de luz que mueren por alcanzar su verdadera y única meta en la vida: El deseo de servir a su país y honrar a su bandera. Eres soldado, escondes bajo tu uniforme emociones y sentimientos liberados en forma de batallas. Te sientes golpeado por la distancia más que por tu propio enemigo y flechado por el tiempo. Distancia a la que te encuentras de tus seres queridos y el tiempo que transcurre pasados los días. Los Valores Fundamentales que las Fuerzas Armadas nos transmiten nos hacen sentir esa unión fraternal, esos lazos de hermandad que hacen de nosotros personas firmes y nobles. Para finalizar, agradeceros a ti y a todos tus compañeros, más que compañeros hermanos, no solo el trabajo que realizáis, también los valores tan importantes que inculcáis como son el respeto y la igualdad. Sentir en cada batalla las voces de todos aquellos que os apoyan. Vuestra prudencia y afonía hace que suene una hermosa melodía de un silencio sonoro. Recordad siempre las palabras de un antiguo cronista: “Este hombre, el azote de su tiempo, por su ansia de gloria, por la prudente tenacidad de su carácter, por su heroica valentía, fue uno de los milagros de Dios.” (NOTA: CARTA GANADORA EN 2018)