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Entrevista al Candidato a Decano del Ilustre Colegio de Abogados Melilla

El candidato a Decano del ICAME, Rachid Mohamed Hammu
El candidato a Decano del ICAME, Rachid Mohamed Hammu

Rachid Mohamed: “Hay que decidir si nos quedamos como hace 18 años o apostamos por un Colegio de Abogados renovado”

jueves 06 de junio de 2019, 04:00h
El abogado Rachid Mohamed Hammu se presenta por primera vez a estas elecciones
El abogado Rachid Mohamed Hammu se presenta por primera vez a estas elecciones
El candidato a Decano del Ilustre Colegio de Abogados Melilla, Rachid Mohamed Hammu, se presenta por primera vez a estas elecciones, que tendrán lugar el próximo 12 de junio, y su objetivo es conseguir un cambio en la institución después de 18 años con la misma persona al frente. En esta entrevista, nos explica por qué ha dado este paso, cuáles son sus objetivos y muchas cuestiones más que llevan a este abogado melillense que ha sido Fiscal en Algeciras, Juez en Ceuta y la mayor parte de su carrera como letrado en Melilla y otros puntos de España a ser el representante de los más de doscientos abogados colegiados de nuestra ciudad.
  • Estamos con Rachid Mohamed Hammu, ¿por qué se presenta como candidato a las elecciones como Decano del Colegio del Ilustre Abogados de Melilla? ¿Qué le ha llevado a dar este paso?
Son varios los motivos que me han llevado a tomar esta decisión. Por un lado porque en este momento de mi vida me siendo capacitado para asumir esa responsabilidad, después de haber realizado una trayectoria profesional y académica que la entendí esencial para ser Decano.

El siguiente motivo es la ilusión por emprender nuevos proyectos junto con mis compañeros, y fortalecer una institución tan cualificada y sacrificada como la nuestra. Y por último, entiendo que es necesario trabajar por un modelo de abogacía más innovador, renovado y adaptado a los nuevos tiempos.
  • ¿Por qué los abogados de Melilla tienen que apoyar su candidatura? ¿Cuál es su proyecto?
  • El día 12 de junio los abogados tendremos que decidir si nos quedamos 4 años más como ya estamos, es decir, como hace 18 años, o apostamos por un Colegio renovado, y humildemente creo que puedo aportar nuevas ideas y proyectos que ayuden a mejorar las condiciones del ejercicio de la abogacía en nuestra ciudad.
Hay que dignificar nuestra profesión porque la abogacía es una profesión altamente cualificada y debemos exigir un mayor reconocimiento a la labor desarrollamos.

He oído a mis compañeros quejarse porque se sienten desprotegidos a nivel institucional, porque no se tramitan sus quejas o sugerencias. Por esto, hay que hacer un colegio más participativo, en el que debemos escuchar a todos los colegiados, acoger sus ideas, sus propuestas, y consensuar en la medida de lo posible el desarrollo de todas ellas, que en todo caso, siempre deben ser atendidas y debatidas.
  • Para el que no le conozca ¿cómo definiría a Rachid Mohamed Hammu? ¿Qué aspectos de su trayectoria destacaría?
  • Hablar de mi no me parece algo elegante, y menos cuando la pregunta invita a que hable bien de mí. Pero puedo asegurarle que en estos últimos 16 años de mi vida he trabajado muchísimo, con la única finalidad de convertirme en un digno profesional del derecho.
No ha sido nada fácil que en este tiempo haya conseguido ser Doctor en derecho, haber realizado dos másteres y multitud de cursos de especialización en materias jurídicas novedosas, tener publicados varios artículos doctrinales.

Además de haber impartido cursos, ponencias y conferencias nacionales e internacionales, haber adquirido una gran experiencia profesional en las etapas en las que he ejercido como Fiscal y como Juez, y siempre sin perder de vista la abogacía, que es donde siempre supe que estaba mi lugar.

Permítame una sola licencia, y es que creo que de la visión poliédrica del derecho y de la abogacía que he adquirido, pocos profesionales pueden presumir.

También, he aprendido mucho de mi relación con otros despachos de abogados del resto del país, y esa experiencia me ha llevado a reflexionar sobre lo que podríamos cambiar y mejorar los abogados melillenses.
  • Usted, que concurre por primera vez a un proceso de este tipo, seguramente competirá con otros candidatos ¿cómo espera que sea este proceso y la relación con otros aspirantes?
  • Es la primera vez que me presento a unas elecciones de este tipo y estoy seguro de que el proceso, como siempre en el Colegio de Abogados de Melilla, será limpio, transparente y también competitivo.
Compito con dos excelentes profesionales por los que siento un gran respeto tanto a nivel profesional como personal. Pero también creo que el modelo de abogacía que ellos representan murió hace mucho tiempo.

Estamos en siglo XXI y en todos los ámbitos de la vida los conceptos han cambiado, y por supuesto en la abogacía también. Es necesaria una regeneración y un cambio en la forma de afrontar los nuevos retos que se nos presentan, y tenemos que trabajar y ayudar a todos los compañeros a conseguir ponernos al nivel del resto de despachos de nuestro país y también de la abogacía europea.
  • En los últimos tiempos han surgido conflictos con la administración por la tardanza en abonar los servicios a los abogados de oficio ¿qué le parece este problema?
  • El grado de compromiso de la abogacía melillense con el turno de oficio es excepcional. Y le digo más, sin el turno de oficio que ofrece el Colegio de Abogados de Melilla, el resto de instituciones de la Ciudad no podrían funcionar.
Y me refiero principalmente a los servicios que prestamos ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y ante los Juzgados. Y esto que acabo de decir merece un grandísimo respeto.

Los abogados del turno de oficio de Melilla invertimos muchísimo tiempo al turno de oficio, y la puntualidad en los pagos se convierte en una exigencia de primer orden.

Pero sobre del turno de oficio podríamos hablar mucho más, ya que la impuntualidad en los pagos no es el único obstáculo que nos encontramos.

Existen carencias importantes en la forma en que prestamos ese servicio y debemos exigir al resto de instituciones que las condiciones en que prestamos asistencia jurídica lo sea de acuerdo con la dignidad que la abogacía merece, y con el máximo respeto a esa labor social que desempeñamos.

Y sí, digo labor social, porque las cuantías económicas que se perciben distan muchísimo del precio real del trabajo realizado.

En última instancia la mejora en las condiciones en las que prestamos el servicio, se traducirá en una mejor calidad para al ciudadano.
  • ¿Qué significará para usted ser el nuevo Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Melilla?
  • Probablemente uno de los mayores honores de mi vida personal y profesional a la vez que una gran responsabilidad que pretendo afrontar con fuerza, y con muchísima ilusión.
Me encantaría poder transmitir a mis compañeros la pasión con la que afronto la abogacía y la ilusión por desarrollar nuevos proyectos, y creo que el puesto de Decano es ideal para ello.
  • ¿Ser abogado en Melilla es similar a otras ciudades de España o aquí tiene sus propias particularidades?
  • Desde luego que las hay. Fijémonos en estos datos: Melilla es una ciudad que con menos de 13 kilómetros cuadrados tiene puerto, aeropuerto y cuatro fronteras terrestres.
Melilla, siendo ciudad europea no forma parte de unión aduanera, es decir, no disfruta de la libertad comunitaria sobre circulación de mercancías, y tiene un tratamiento especial en el Acuerdo de Schengen, que nos obliga a tener aduanas tanto para entrar o salir a Marruecos, como para salir hacia el resto del territorio comunitario.

A esto le tenemos que añadir la existencia del Acuerdo de Buena Vecindad con Marruecos que otorga permeabilidad a la frontera, ya que si eres de Nador no necesitas visado para venir, ni los melillenses necesitan pasaporte para ir a Nador. Melilla es una de las puertas a Europa de toda la inmigración del continente africano y es una ciudad que tiene un régimen fiscal distinto.

Con estos antecedentes, el nivel exigible al abogado melillense se multiplica, pero nos otorga una experiencia única, tanto en derecho nacional como internacional, pues la multiculturalidad de la ciudad nos obliga a conocer legislaciones extranjeras y convenios internacionales con diversos países. Para quien ame a esta profesión, ejercer en Melilla es lo más.
  • El Ilustre Colegio de Abogados está formado por personas con experiencia y otras muy jóvenes que acaban de colegiarse ¿se marca usted algún objetivo concreto con estos colectivos o la casuística para todos los abogados es la misma independientemente de la edad?
  • Tengo una especial sensibilidad por los abogados jóvenes y ello porque iniciarse en el mundo de la abogacía es casi una actividad de riesgo.
Los inicios son muy difíciles, y en gran parte viene propiciado por la desorientación profesional con la que nos iniciamos en este trabajo. Y aquí el colegio de abogados tiene mucha responsabilidad.

Los abogados jóvenes han sido los perjudicados del modelo actual de gestión de nuestro colegio de abogados, y no les hemos dado la atención, el seguimiento y la formación que adecuada que esta profesión exige.

Para ser abogado y aspirar a tener éxito no solo hay que saber derecho. La abogacía es una profesión muy completa y exigente. Gestionar un despacho de abogados tampoco es nada fácil, y por ello, la actividad del colegio de abogados debe ir dirigida a realizar actividades formativas y eventos, así como a facilitar los mecanismos necesarios para que el abogado joven pueda desarrollarse profesionalmente.

Por otro lado, contamos con muchos abogados muy experimentados, pero que a la vez pueden encontrar dificultades en la utilización de las nuevas tecnologías y en las nuevas formas de documentación jurídica. Podríamos crear foros en los que tanto los abogados más experimentados, como los más jóvenes y plenamente adaptados a las nuevas tecnologías, podamos compartir nuestras experiencias, y así alcanzar un mayor crecimiento profesional.
  • Por último, ¿qué mensaje daría a los abogados colegios de Melilla para respaldar su candidatura?
  • Mi mensaje, es el de la apuesta por la regeneración, por la juventud experimentada, por la ilusión. Se trata de una apuesta sin lastres, cargas, compromisos, ni condiciones y de apuesta novedosa, moderna y modernizadora. Es una apuesta realista basada en la atención a las necesidades que surgen en el ejercicio día a día de la abogacía y no del ejercicio de las relaciones institucionales.
La abogacía se define como una profesión libre e independiente, y debemos alcanzar esa independencia evitando la dependencia con otras instituciones y centrando nuestros esfuerzos en proteger tanto a la abogacía como a cada abogado en particular, fortaleciendo nuestra imagen y dignidad profesional, y siempre más allá de los intereses personales de quienes la representan.

El actual Decano lleva 18 años en el cargo, y mantener la misma política de gestión y representación durante otros 4 años más sería un gravísimo error. 18 años es un tiempo más que suficiente para haber desarrollado cualquier proyecto o política de gestión, hasta el punto de que en la evolución de nuestro colegio se ha producido un estancamiento, como es natural después de tanto tiempo frente al cargo. El proyecto de gestión actual está agotado, ha caducado, y la renovación es necesaria.